Código Tlaxcala
“Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural”. Kofi Annan

Cuando Votar no Basta

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Una sociedad democrática o que pretende serlo no puede engañarse a sí misma pensando que la democracia empieza y acaba con el ejercicio del voto. Ejercer este derecho es apenas el primer paso para cambiar, para sacudirnos la modorra y después de sufragar iniciar la modificación de nuestro entorno cercano. Pugnar porque los sindicatos realmente representen los intereses de la clase obrera. Que los empresarios se comprometan a producir bienes y servicios de calidad y que cuiden el ambiente. Que las asociaciones de vecinos y las sociedades de padres de familia cumplan con los objetivos para los que fueron creados. Es decir, no podemos pedir que los políticos cumplan sus promesas si nosotros no cumplimos cabalmente con nuestras obligaciones. Si como ciudadanos seguimos creyendo que la democracia comienza y termina al depositar un sufragio en la urna, seguiremos padeciendo de injusticias, de opacidad, de impunidad, de corrupción, de todos y cada uno de esos males endémicos que por décadas hemos soportado, y que han hecho que este país siga estancado, sumido en luchas intestinas que no conducen a ninguna parte. Al votar tenemos que asumir la parte de compromiso que nos toca, lo que significa también aprender a exigir, a participar y a militar activamente en el único proyecto que vale la pena: el de construir un país que no esté siempre entre los últimos en nivel educativo ni entre los primeros en niveles de corrupción; un país en el que la primera norma sea la que establezca que las leyes se cumplen y que son iguales para todos y que si a alguien no le parecen incompletas o injustas que haga, dentro de la ley, todo lo que le sea permitido para cambiarla, pero que no pretenda pasársela brincarse los pasos legales aduciendo que obtuvo muchos votos o que lo hace por nuestro bien. En una democracia, a los gobernantes los elige la mayoría pero todos estamos obligados a obedecer y respetar las decisiones que tomen dentro del marco legal y, dentro del mismo marco, a exigirles y señalarles cuando no lo hagan. Los emperadores romanos, cuando desfilaban triunfantes ante la plebe, solían llevar a su costado a un esclavo que les repetía continuamente al oído, “recuerda que eres mortal”. Los ciudadanos debemos de repetir cada día en los oídos de nuestros políticos la misma frase. Si no ejercemos la democracia como debe ser, le estaremos dando la razón a aquellos que dicen que es inmadura, y los ciudadanos tenemos que coadyuvar a su crecimiento y madurez.

Recuerden que: “El voto es, el sagrado ejercicio del poder del ciudadano”. María Corina Machado

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