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¿Y qué fue del FIFIDE?

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Ya se ha comentado de la necesidad de comenzar a combatir al comercio ambulante no desde un punto de vista punitivo y persecutorio sino desde la perspectiva de apoyar a dichos emprendedores con la condición de que éstos se integren a la formalidad pues aquellos empresarios que sí nos encontramos contribuyendo al fisco no podríamos ver con buenos ojos el apoyo a actividades informales cuyo fin sólo sea asistencial, de ahí la continua oposición a programas asistenciales cuyo fin sólo es el de paliar la pobreza pero no la de generar ingresos continuos permanentes.

Hace ya un rato -7 años-, dentro de las acciones del “Acuerdo Estatal para la Protección de la Economía Familiar y el Empleo”, signado el 20 de enero de 2009, el gobierno del estado en coordinación con el sector empresarial y el congreso del estado, establecieron destinar 50 por ciento de la recaudación del Impuesto Sobre Nóminas, y 100 por ciento del Impuesto Sobre la Prestación del Servicio de Hospedaje, del ejercicio fiscal 2009, para la operación del Fideicomiso para el Fomento a la Inversión y el Desarrollo Económico del Estado de Tlaxcala (FIFIDE), que surgió como una acción emergente para paliar la crisis económica en la entidad apoyando a los empresarios tlaxcaltecas con el fin de que por medio de sus empresas generaran empleos y haciendo que se reactivara la economía en el estado.El decreto aprobado por la LIX legislatura señalaba que el Fideicomiso tendría el objetivo de “diseñar, operar, dar seguimiento y evaluar los programas prioritarios, las estrategias y el programa anual de inversiones, financiamiento y fomento de Mipymes establecidas o por establecerse en el Estado de Tlaxcala para generar nuevas y mejores oportunidades de empleo en la Entidad”.

De acuerdo a la Ley de Ingresos para el Estado de Tlaxcala del 2009, el Gobierno del Estado preveía la captación de 134 millones de pesos por concepto de Impuesto Sobre Nóminas, y 1 millón 200 mil pesos, vía Impuesto Sobre Hospedaje, por lo que tenía contemplado ocupar algo más de 68 millones de pesos en el primer año para constituir el fideicomiso, a efecto de apuntalar el desarrollo económico en el estado.

Sin embargo, el Estado de Ingresos y Egresos del Ejercicio Fiscal 2009 reveló que no se cumplieron las expectativas, pues únicamente se captaron 114 millones de pesos, y 935 mil pesos, respectivamente, por lo que, en estricto apego a las medidas de Apoyo al Sector Industrial y a las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES), el FIFIDE debió reunir 58 millones de pesos.

Según preveía el propio acuerdo, el gobierno federal aportaría una cantidad similar para sumar poco más de 100 millones de pesos destinados a apuntalar empresas que sufrieron las consecuencias de la desaceleración económica del 2009, entre ellas Hoteles, Restaurantes y Comercios establecidos que vieron disminuir drásticamente sus ingresos como consecuencia de la emergencia sanitaria provocada por el virus de Influencia AH1N1.

El 24 de agosto del 2009 se publicó la creación del Fifide, sin embargo no fue conformado todavía el Comité técnico, el cual debería estar conformado por la Secretaría de Fomento Agropecuario, Secretaría de Turismo, Sistema Estatal de Promoción del Empleo y Desarrollo Comunitario, el presidente del Consejo Ciudadano para el Desarrollo Integral de Tlaxcala, el delegado de la Secretaría de Economía y dos representantes titulares de las Cámaras y Asociaciones empresariales del estado así como el secretario técnico del fideicomiso, el entonces secretario de Desarrollo Económico, Alejandro Aguilar López, quienes debieron analizar los proyectos que presentaran los interesados para obtener recursos.

Pese a la disposición de dejar anualmente recursos de los impuestos en el Fideicomiso, el entonces secretario de finanzas, Andrés Hernández Ramírez, reconoció que entregar los recursos al Fifide afectaría las finanzas del estado pues el recurso se requería para terminar infraestructura y no sólo el apoyo a los empresarios.

Para los primeros días del mes de noviembre de 2010, el gobernador del estado, a través del Secretario de Desarrollo Económico informa al sector empresarial que sí serán beneficiados los empresarios en general con “parte de los recursos del FIFIDE” -sólo 3 millones de pesos sobrantes ya que el resto de los 58 millones 120 mil 545.5 pesos fueron aplicados en otros rubros “prioritarios”-. El mecanismo para la entrega de los 3 millones de pesos sería el siguiente:

Convocar a los organismos empresariales en el Estado (Canirac, Coparmex, Cmic, Canacintra, Canainves, Camtex, Canacos, Canadevi) para que ellos a su vez convocaran a sus afiliados informando de la disponibilidad de 3 millones de pesos para apoyo a sus empresas y posteriormente presentar proyectos ante la Secretaría de Desarrollo Económico, los cuales concursarían siendo beneficiados aquellos que representaran la mejor opción respecto a la mayor creación de fuentes de empleo y beneficio social

El 12 de noviembre del 2010, en virtud de la proximidad del fin de sexenio del Héctor Ortiz Ortiz y para agilizar el trámite de entrega del recurso de FIFIDE a los empresarios tlaxcaltecas, se acuerda la entrega de los 3 millones de pesos en partes iguales a seis cámaras empresariales correspondiéndoles 500 mil pesos a cada una, para que a su vez evaluaran internamente los proyectos presentados y repartieran dichos 500 mil pesos entre las empresas participantes, entre sus afiliados o bien que lo destinaran al fortalecimiento y mejora de sus instalaciones.

En todo lo anterior podemos observar dos grandes problemas que vinieron a echar por tierra el beneficio de contar con un instrumento de apoyo empresarial como lo era el FIFIDE

1.- La falta de una verdadera planeación presupuestal en la que no se afectaran las finanzas y los programas para dar cumplimiento a lo dictado por el decreto de creación del fideicomiso. Es por demás conocido que las legislaturas comúnmente aprueban leyes sin el debido soporte presupuestal para dar cumplimiento a las mismas, el FIFIDE fue un claro caso al respecto.

2.- La falta de seguimiento a los planes y programas de las propias cámaras empresariales quienes una vez presentadas sus propuestas de apoyo no dieron continuidad a la exigencia de que este Fideicomiso no fuera sólo una dádiva de fin de sexenio para las cámaras empresariales, no hubo un adecuado acompañamiento y un seguimiento para tener la certeza de que los recursos aplicados generaran empleos y el retorno de lo aplicado.

Aunque en teoría, el FIFIDE no se ha extinguido legalmente, desgraciadamente podemos observar que desde el inicio de la presente administración no hubo voluntad política para dar continuidad a este fideicomiso que tenía como objetivo el afianzar la generación de empleos. Si bien la entrega de recursos no fue de la manera más aseada y transparente que hubiéramos deseado los empresarios, eso no era motivo para dejar de apoyar al fideicomiso sino para mejorar aquello que se hizo mal e ir perfeccionándolo a tal punto en que los recursos cumplieran su cometido –afianzar a las empresas generando así empleos permanentes y bien pagados-. Esa oportunidad se ha hecho a un lado durante ya seis año. Aún es tiempo de rescatarlo si es que se trata en verdad de apoyar a los empresarios para la generación de empleos, cosa que se dice en el discurso pero que no se ve en los hechos.

Abel Cortés Altamirano

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