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Vientos de Triunfo en el Auditorio de la CNC

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“Se Acabó; ¡Vamos por el Triunfo, Amigos Priistas!”: Joaquín Cisneros

Sería muy doloroso para el priismo tlaxcalteca –y el nacional por añadidura- si fallaran los pronósticos demoscópicos, triunfara el antipeñismo insólito y Enrique Peña Nieto no fuera presidente de México, a juzgar por el espíritu prevaleciente en el auditorio de la CNC hacia el mediodía de este caliente miércoles 13.

A la hora de la cita Mariano González Aguirre (camisa blanca, Tlaxcala en la espalda) y Enrique González González ejercían de anfitriones lejos de la puerta de acceso, sobre la calle. Allí abrazaron a una más serena Anabel, un rejuvenecido Joaquín, ¡una menos elusiva Guadalupe SS! y al tercer Enrique, Padilla. (Emilio llegó tarde, y se ganó la gracia de una doble presentación del maestro de ceremonias).

También a Arnulfo Arévalo apapachan Mariano y Enrique, a Miguel Vázquez y Leticia Xochipa, a los diputados Silvestre Velázquez y Tulio Larios, a Ariel Lima, Fernando León Nava, Fermín Sánchez Varela, Roberto Lima, Claudio Flores, Rogelio Muñoz -del comité nacional de promoción del voto- y decenas más.

Puras buenas caras. Muy contentos todos, sinceramente alborozados, como oliendo en el aire la victoria que todo cura y aligera tanto las almas. Así se ven y se sienten los tricolores de la tierra de Tlahuicole a 18 días de las elecciones de julio.

Adentro hay casi lleno total. Un robusto tamborilero no da tregua aporreando una conga cuyo tam apacible desgarran periódicamente dos esforzados matraqueros.

Blanco el color de la reunión: tinte de pureza en las camisetas y camisas entre rojos escasos de la sillería, y también en el presídium de líderes del priismo local.

Muchas veces intenta el conductor arrancar la ceremonia en que los candidatos a senadores y diputados firmarán el decálogo de compromisos de su candidato presidencial y otras tantas lo acalla la muchedumbre. Una tras otra estallan porras entusiastas de los “gallos” tricolores, embargadas las bases de la emoción incomparable de un milagro al alcance de la mano: el retorno del PRI a Palacio Nacional.

“Se acerca cada vez más el día; vamos a corregir con apoyo de ustedes el rumbo de México”, se emociona al unísono Joaquín Cisneros desde un podio de madera con las siglas del PRI en relieve. Recoge un sentimiento común el experimentado político cuando sentencia: “Se acabó; ¡vamos por el triunfo amigos priistas! El día 3 de julio vamos a festejar juntos el triunfo”.

“Demostraremos una vez más lo que siempre hemos sido: una mejor opción de gobierno” –había anticipado Arévalo.

“¡Estamos a diecisiete días: Enrique Peña Nieto, esa luz de esperanza, será nuestro presidente de México!” –agregó después Anabel Ávalos (la más aplaudida) y cosechó un rugido.

“Vamos a ganar, que nadie lo dude: Enrique Peña Nieto será el presidente de México” –remachó Padilla, el segundo más vitoreado.

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