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Trump, Globalifóbico

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“El proceso de globalización es irreversible”, dice Eric Hobsbawm, citado por Jaime Ornelas Delgado en su artículo Globalización, publicado en la Revista Mensual de Economía, Sociedad y Cultura.

El propio Jaime Ornelas reconoce que “la globalización y el neoliberalismo parecen ser lo mismo. Sin embargo, un análisis más cuidadoso permite reconocerlos como fenómenos esencialmente distintos”.

Este es el eje y el punto de discusión que confunde a casi todos.

La victoria de Donald Trump, sin pretenderlo, diferenciará en los hechos tal situación. Trump, congruente consigo mismo, impulsará el Neoliberalismo y pretenderá amurallar a Estados Unidos frente a la Globalización.

Parte de su orgullo nacionalista, lo reflejará con la continuación del muro en la frontera con México, que desde luego no le redituará los resultados que pretende, pero será el reflejo material de su intención de apartar a Estados Unidos del proceso globalizador que recorre el mundo desde que Europa buscó por todas las vías, llegar a Oriente, y más, desde que los primeros asiáticos cruzaron el estrecho de Bering.

La Globalización no tiene ideología. Trump, sí. El Neoliberalismo, también. Trump, no cree en la Economía de Mercado. El Neoliberalismo, tampoco. Trump, está en contra de la competencia, de la calidad y por lo tanto, del servicio. Trump, significará para Estados Unidos, su retiro definitivo como potencia económica mundial.

Y esta es la oportunidad para México, China, India y Rusia.

Por ello en la colaboración anterior señalé que México debe hacer crecer sus vínculos comerciales con otros países, sin descuidar sus vínculos comerciales con Estados Unidos.

Porque Estados Unidos es un gran mercado que sale barato a México, por su cercanía y porque, a pesar de los litigios habidos y por haber, que precisamente por eso se suscitan tales controversias comerciales, el producto mexicano es apreciado, valorado y aceptado en el mercado estadounidense, y eso es precisamente lo que no quiere Trump, en cuanto que él cree, que los productos mexicanos, entre otros, han desplazado a los productos estadounidenses y ello ha sido causa de desempleo para sus paisanos.

Paradójicamente, en México, hay muchos connacionales que piensan lo mismo y más, curiosamente entre quienes dicen comulgar con la “izquierda”, por lo que al identificar Neoliberalismo con Globalización, se han opuesto a ésta, creyendo que así se oponen al Neoliberalismo.

Por eso es que no dan una, porque no son lo mismo.

Como quiera que sea, el triunfo electoral de Trump, es una gran oportunidad para que las mexicanas y los mexicanos, nos unamos. Pero no para despertar viejos resabios nacionalistas, como lo está haciendo Trump en Estados Unidos, que lo único que van a provocar es muerte, odio, más sangre, más dolor, más injusticia y una mayor discriminación.

Trump, no va a recuperar los empleos que dice que se han perdido, al contrario, con su afán antiglobalizador, perderá más empleos y más ingresos económicos como país.

El aún presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en su visita a Grecia, convocó a los dirigentes del mundo a “evitar el auge de las desigualdades” (La Jornada. 17.11.16) y señaló parte de la problemática a resolver: “Cuando vemos a personas, élites o multinacionales viviendo con reglas de juego… distintas, que eluden el pago de impuestos manipulando los vacíos legales… se alimenta un profundo sentimiento de injusticia”. (Ibid)

Obama sentenció: “Ya sabemos lo que pasa cuando los europeos empiezan a dividirse… el siglo XX fue un baño de sangre” (Ibid). Las y los mexicanos también ya lo sabemos. Lo peor, sería dividirnos en momentos como éstos. No se trata de ser antiTrump, se trata de aprovechar y capitalizar a favor de México y los mexicanos, sus puntos débiles.

Acercarnos más a Canadá, a Latinoamérica, Europa y Asia, es una necesidad vital para México como país y para nuestra economía. La diversificación siempre ha sido aliada del bienestar y del éxito social y económico, sin perder de vista que lo esencial es la Educación y la Salud de mexicanas y mexicanos, en ambos casos, la alimentación es condición sin la cual no será posible ni la salud ni la educación de las y los compatriotas.

Éstos son nuestros retos, no Trump. Dejemos que Trump se enmuralle en su propio laberinto, nosotros y México a lo nuestro: el mundo nos espera, el mundo espera mucho de México. La Globalización no tiene vuelta de hoja, el Neoliberalismo pasará, lo que no pasará es la Economía de Mercado, la Competencia, pongámosles reglas, no limitaciones como pretende Trump. Reglas que hagan atractivo a México para invertir, frente al propio Estados Unidos.

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