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MGZ Debe una Disculpa a Tlaxcala y a HIOO

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Con los pésimos resultados para la entidad obtenidos por el gobernador Mariano González Zarur en su sexenio, y después de que desde la campaña a la gubernatura enfocó el discurso a atacar y descalificar al antecesor Héctor Ortiz Ortiz aunque a la postre no generó ni el 20 por ciento de la inversión pública de éste último, dejando al estado un clima de inestabilidad generalizada, lo mínimo que puede hacer el primero es ofrecer una disculpa antes de irse.

Decir que el aún mandatario tlaxcalteca Mariano González debe una disculpa al pueblo tlaxcalteca por el pésimo gobierno que realizó estos seis años lógicamente es lo mínimo exigible a alguien que generó un grave retroceso en economía, salud, educación, campo, etc., etc., pero ya que es infantil creer que lo hará, lo mínimo exigible para el Congreso local entrante es que impulse una auditoría completa a la administración de Zarur y a sus funcionarios para conocer dónde están los millones de recursos faltantes de comprobación, y que se actúe legalmente al respecto.

González Zarur aparte de coordinar y solapar a un gobierno ocioso, corrupto y soberbio, se enfocó más en empañar lo realizado por el ex gobernador Héctor Ortiz que en trabajar, lo cual costó miles de millones de pesos a Tlaxcala.

Tan sólo con la cancelación de la obra de la Central de Abastos, la clausura de la Plaza Bicentenario y el desmantelamiento de hospitales en la entidad, todas obras de la administración de Héctor Ortiz, González Zarur generó una deuda de cientos de millones de pesos para la entidad así como una pérdida de posibles ganancias también millonarias para el estado y la no generación de miles de empleos; esto sólo por un odio político absurdo manifestado por el actual mandatario hacia su antecesor.

Desde su campaña y a su entrada al gobierno, González Zarur creo enormes expectativas para Tlaxcala que nunca cumplió e hizo una campaña permanente de desprestigio contra Héctor Ortiz en la que ha pretendido que lo vean como un salvador de una entidad según él en muy malas condiciones, dejada así por su antecesor; pero las cifras han echado abajo el doble discurso de Zarur y muestran algo totalmente diferente.

Cuando Héctor Ortiz llegó a la gubernatura del estado inició con un presupuesto dejado por el ex mandatario Alfonso Sánchez Anaya de 6 mil millones de pesos, y en sólo cinco años prácticamente ya había duplicado esa inversión pública; y para cuando entregó la administración a Mariano González lo hizo con un presupuesto para Tlaxcala de más de 14 mil millones de pesos que representa más de 134 por ciento de incremento.

En el caso de Mariano González, en el quinto año de su administración seguía ejerciendo un presupuesto similar al que le dejó su antecesor de poco más de 14 mil millones de pesos, es decir no había logrado en cinco años incrementar el presupuesto de inversión pública para la entidad, y con ello provocó una parálisis en varios rubros y retroceso en muchos sectores.

Para 2017, Mariano González dejará según su propuesta de presupuesto de egresos apenas 17 mil 50 millones de pesos que representan un incremento en todo su sexenio de apenas alrededor del 20 por ciento que comparado con el 134 por ciento de su antecesor, lo hecho por Zarur en generación de inversión pública para el estado de Tlaxcala es casi nada.

En el escenario político las cosas no fueron diferentes; si bien para que un gobierno empiece a caminar y avanzar armónicamente con todas las fuerzas y actores políticos, empresarios, organizaciones civiles, poderes, todos los niveles de gobierno y la sociedad en su conjunto, es imprescindible hacer los consensos necesarios, entablar diálogo y apertura a otras ideas lo cual indudablemente genera estabilidad para cualquier administración de gobierno; pero si lo que se hace es recurrir a la imposición como hizo González Zarur, el resultado obvio es la inestabilidad que hoy padecemos.

Obviamente Héctor Ortiz como gobernador supo jalar y dirigir los hilos de la política para mantener la armonía y gobernabilidad durante su administración y generar las cifras que quizás Mariano González ya sabía que no podría generar, ni competir con esto porque el manejo de recursos no iba a gozar de honestidad; de ahí que optó por empañar a toda costa lo hecho por su antecesor.

Hoy la actuación del todavía gobernador Mariano González Zarur deja muchísimo que desear, deja a una entidad muy diferente a cuando inició su administración, la calidad en los servicios de salud se ha degradado, hoy los recursos federales del seguro popular no operan adecuadamente donde en muchos casos los pacientes salen sin recibir un solo medicamento de sus recetas, la cantidad de médicos es insuficiente y la cantidad de servicios se ha reducido.

Hoy González Zarur no ha podido terminar un solo hospital mientras que su antecesor le entregó al menos seis en muchos casos con servicio de especialidades, los que fueron desapareciendo durante el presente sexenio.

No hubo creación de universidades, la infraestructura educativa en general fue casi nula, el saqueo de miles de toneladas de fertilizante refleja el saqueo a los campesinos y el maltrato a las organizaciones civiles muestra la intolerancia con que se gobernó en el presente sexenio.

La entrega del estado a la delincuencia en sus diferentes tipos fue algo que no tiene nombre; y ahí están las cada vez más víctimas de delitos como robo, asalto, violación, extorsión, secuestro, trata, entre muchos otros que han quitado la tranquilidad a Tlaxcala, y costado incluso la vida y provocado el sufrimiento a miles de familias víctimas de estos flagelos.

Sin duda han sido seis años de que en Tlaxcala los ciudadanos hemos estado en la indefensión ante los delincuentes y el exceso del poder; en unos días culmina su sexenio el actual gobernador, pero lamentablemente los daños colaterales del mal gobierno proseguirán ya que no será nada fácil reactivar las inversiones, la economía, el aparato gubernamental y las  otrora buenas relaciones con todos los sectores.

Hoy el mandatario y los funcionarios del gobierno del estado saliente mínimamente merecen que se les aplique una auditoría a conciencia, y de ser posible que se reintegren los miles de recursos que fueron mal usados.

Y de momento el mandatario debe, y quizás seguirá debiendo en lo subsecuente -porque es difícil que la ofrezca-, una disculpa a todos los tlaxcaltecas por el daño hecho; y sin ser un exceso debe una disculpa también a los representantes de muchos sectores y organizaciones, entre ellos a los periodistas y medios de comunicación en general por el mal trato de que fuimos objeto todos estos entes durante prácticamente todo el sexenio.

Y dado que Mariano González obtuvo unos pésimos resultados para el estado muy por debajo de lo hecho por la administración de Héctor Ortiz, sobre quien más allá de sus deficiencias ha sido uno de los gobernadores que ha logrado mayores avances en varios rubros para la entidad, y en gran medida su contribución a la modernización de la entidad ha sido evidente y determinante.

Pero sobre quien Mariano González volcó su odio, y ensució considerablemente durante todo este sexenio su imagen para desviar la atención de los tlaxcaltecas mientras operó un mal gobierno, donde prevaleció la corrupción y la impunidad; al menos por caballerosidad debería también ofrecer una disculpa a Héctor Ortiz con la conciencia de que las disculpas no pagan el daño hecho, pero al menos se pagaría una de tantas deudas que el todavía mandatario ya tiene con Tlaxcala.

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