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Tragedia Educativa Mayúscula

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“Tragedia educativa mayúscula”. Eso afirmó, Marco Antonio Fernández, de “México Evalúa”, al conocer los resultados de la Prueba PISA (Programa de Evaluación Internacional de los Alumnos).

PISA es un proyecto de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), cuyo objetivo es evaluar la formación de los alumnos cuando llegan al final de la etapa de enseñanza obligatoria a los 15 años. El programa ha sido concebido como un recurso para obtener información abundante y detallada que permita los países miembros adoptar decisiones y políticas públicas necesarias para mejorar los niveles educativos.

En 2009 inició la segunda fase de evaluaciones, tocando el turno evaluar Lectura; en 2012, se evaluó el desempeño en Matemáticas y en 2015, Ciencias.

La sentencia de “tragedia” la expresó Fernàndez al conocer la evaluación en Ciencias y agregó, que si “México no mejora la calidad de su educación, se estará condenando a la mediocridad -al país-”. Afirmó categórico para Aristegui Noticias: “desde hace 15 años, cuando se aplicó la primera prueba Pisa, México no ha reportado ninguna mejora en matemáticas, ciencias o lectura y nuestros estudiantes se encuentran en niveles básicos o mal desempeño“.

Continuó Marco Antonio Fernández, quien también es miembro de la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey: “Sería una nueva tragedia que en tres años, cuando se aplique nuevamente la prueba Pisa, México no haya logrado avance alguno. Se estaría condenando a la mediocridad, a empleos de mala calidad, a no ser competitivos ante el mundo y a tener ciudadanos deficientes”.

Por ello, el integrante de México Evalúa destacó que “la inacción es inaceptable” y que los padres de familia tienen que asumir un rol más activo “y no solo dejar a los niños en las escuelas, -ya que- no toda la responsabilidad educativa es del docente“.

Mientras que las organizaciones y la sociedad deben exigir a las escuelas públicas y privadas que rindan cuentas de los recursos que reciben y de las ausencias de los profesores; así como a los secretarios de educación de los estados y a los gobernadores que cumplan con sus atribuciones “y no le echen la bolita a la SEP“.

Los argumentos del especialista son contundentes y lo que debieran estar haciendo quienes dicen estar a favor de la educación pública, es trabajando y mejorando la calidad de la enseñanza.

Lejos de ello, quienes se han opuesto a la Reforma Educativa y a las evaluaciones, en lugar de dar clases, las siguen suspendiendo, cierran los planteles educativos para impedir que los alumnos y alumnas tomen clases, de alguna forma y prefieren pasar días enteros bloqueando calles, carreteras, trasladándose a la ciudad de México y a su paso, por otras ciudades, manifestándose, no siempre de manera pacífica y muchas de las veces destruyendo y dañando el patrimonio público y el de empresas privadas, que dan empleo y son la fuente de ingresos de cientos y de miles de familias mexicanas.

Todas esas acciones en nada abonan a favor de la Educación Pública, que dicen defender y representar.

Ahora que termina un año más, ojalá la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y demás organizaciones afines dentro y fuera del sector educativo, coloquen en segundo plano sus intereses económicos, que son la causa real de todas sus “movilizaciones”, en tanto lo que quieren es seguir “manejando” los recursos que como secciones sindicales del SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación) han “jineteado” a su favor por tantos años, así como seguir cobrando sus sueldos de “maestros”, sin trabajar.

La verdad es que eso de estar en contra de la Reforma Educativa les ha redituado política y económicamente. Solo por eso, seguirán en contra de la Reforma Educativa, pues eso les permite “conservar” su “liderazgo”. Este es el punto, quienes se oponen a la Reforma Educativa, son los auténticos conservadores del siglo XXI mexicano, porque no quieren perder, al igual que los conservadores del siglo XIX mexicano, sus privilegios, prebendas y canonjías que les dan “fuero” ante las instancias judiciales y “fe” ante sus fieles seguidores.

Ojalá los padres y madres de familia, en lugar de pasarse horas y días discurriendo que si pintan las escuela o reparan los baños o compran utensilios de limpieza, que son necesarios indudablemente, mejor dediquen sus esfuerzos y tiempo, a seguir el desempeño de maestros, maestras y directivos escolares, a observar que cumplan con el calendario escolar y a que utilicen libros y útiles escolares, que cubran sus programas de estudio y que ellos mismos se conviertan en seguidores de tareas y trabajos de sus hijos e hijas, verificar que estén aprendiendo, así mismo, impedir que dejen de dar clases por los motivos que sea.

La tarea es ardua, pero obliga hacerla, de lo contrario, se estarán condenando a las actuales y futuras generaciones de mexicanos y mexicanas a una vida mediocre, a empleos mal pagados y de poca calificación laboral. Tanto que hablan quienes representan a la CNTE de “soberanía” y de luchar por la justicia, siendo que sus acciones lo único que producen son la pérdida de soberanía y que siga prevaleciendo la injusticia y la desigualdad. Lo dijimos aquí la semana pasada y lo hemos sostenido en fechas anteriores, el único camino que tenemos como país y como personas para vivir mejor, es estudiar y producir, producir y estudiar.

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