Código Tlaxcala
“Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural”. Kofi Annan

El Socavón de la Ignominia

571

El 12 de julio por la mañana -me imagino- el señor Presidente se despertó tranquilo, como cada día, sin ganas de joder a México, supongo saludó a su linda familia, pidió de desayunar, le contaron lo que le quieren contar de cómo va el país, se preguntó si la población sigue enojada, se puso guapo como pimpón y… ¡Zas! de pronto le avisaron que dos ciudadanos inocentes que transitaban sin saber que la corrupción del gobierno mexicano sería su tumba, habían perdido la vida en un magno hoyo que se abrió en la magna obra del Paso Express a Cuernavaca recién inaugurado, y por la cual hasta se le había agradecido en espectaculares a lo largo de la vía en una muestra más de la megalomanía que hoy revivimos y que era natural y rampante en el México de los años 60’s y 70’s.

Dijo en innumerables entrevistas el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, que se va a hacer un dictamen de las razones por las que se abrió la tierra, que entendamos que el tubo ese de más de 40 años de antigüedad y que no se cambió (aunque la obra costó 126 y no 60 millones de dólares como estaba presupuestada), no aguantó porque la lluvia fue atípica y derivado de la deforestación se acumuló la basura, que no se cayó la obra sino lo que había debajo, que no hubo corrupción aunque se investigará (por si acaso) y que él como titular ojalá tuviera rayos “x” para poder ver lo que pasa bajo tierra.

Por todo lo anterior y a pesar de las múltiples alertas de vecinos y autoridades de Morelos, de que se corría alto peligro justo en esa zona y por esas causas, dice el señor secretario que él no tiene responsabilidad y por eso no renuncia aunque se destituyó por las mismas razones al delegado de la SCT en Morelos.

En un hecho extrañísimo en este sistema que cubre, oculta y esconde las pifias de cada gobierno, el extitular del SAT, Aristóteles Núñez, hombre de todas las confianzas del secretario Luis Videgaray, utilizó su cuenta de twitter para hacer un llamado al secretario Ruiz Esparza a entender que para ser servidor público lo primero que se debe tener es vergüenza, le cuestionó si sus 48 años de servicio público no valían dos vidas y le exigió renunciar y dejar de hacerle daño al presidente.

Un hombre del sistema llamando a otro hombre del sistema a comportarse con un mínimo de ética y vergüenza a través de la plataforma sin filtros e inmediata de las redes sociales es un pequeñísimo destello de que la voz del pueblo puede llegar a los oídos de los poderosos y mover al menos un poco al dinosauro. Desafortunadamente no permeó lo suficiente. Ahí siguen quienes no deberían estar ya y no se ve ánimo alguno del titular del Ejecutivo de removerlos del cargo. ¿Qué grado de complicidad se requiere para que dos vidas inocentes no merezcan una renuncia?

Pobre presidente, tan cerca y tan lejos de sus gobernados. Pobre presidente, transitando en su camioneta por calles limpias de tráfico, inaugurando obras que se caen, creyendo lo que le quieren decir, atrapado en las redes de su propia tela de araña, perdiendo dimensión de lo que le duele al ciudadano, alejándose día a día de la ilusión que tal vez tuvo de liderar el progreso de México.

Lo cierto es que en ese socavón que expone la corrupción, mediocridad, ineficacia e indolencia que visten y han vestido a este gobierno, también se enterraron los sueños de ganar la elección del 2018; no habrá trampa que les alcance. En ese magno hoyo caben todos los pecados del sistema.

Comentarios
Cargando...