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Relaciones Peligrosas

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A pesar de que vivimos un mundo donde las relaciones virtuales a través de las redes sociales sustituyen muchas veces la interacción personal característica de las sociedades; donde el WhatsApp es el medio para sostener una charla individual o grupal y donde el Instagram hace las veces de aquellos viejos álbumes fotográficos que nuestros padres y abuelos nos enseñaron alguna vez sentados alrededor de la mesa en una reunión familiar.

A pesar de eso, por fortuna aún existen personas a las que nos gusta sentir mariposas, a las que nos encanta recibir una llamada telefónica o un arreglo floral, una caja de dulces o un peluche a la puerta de la casa o en la oficina.

A las que nos emociona saber que existe otra persona que nos piensa porque somos especiales para él o para ella, y que espera el momento oportuno para sorprendernos con una caricia o con un beso porque sabe que es algo que nos agrada, que nos hace sentir únicos.

Para muchos eso se llama cariño o amor. Da igual, porque para el ser humano eso es un alimento para el corazón, para el alma y nos hace sentir bien. Y es que de acuerdo con un estudio que realizó el Departamento de Psiquiatría y Neurociencias de la Universidad de Loyola en Estados Unidos, al enamorarnos se genera una verdadera invasión de sustancias químicas en todo nuestro cuerpo, que son las responsables de las mutaciones físicas y del bienestar general que sentimos. Es decir, no solo de pan vive el hombre o la mujer.

Sin embargo, no siempre ese enamoramiento llega a ser eterno o a terminar con un “… y fueron felices para siempre”. Porque esa persona a la que se le considera cariñosa, amable, gentil, que nos quiere, de pronto se transforma en un ser posesivo y violento. Y el cuento de hadas termina y se convierte en una película de terror donde princesa es violentada o, en el peor de los caso, termina muerta.

La violencia en las relaciones de noviazgo se define como todo ataque intencional de tipo sexual, físico o psicológico, de un miembro de la pareja contra el otro con el objeto de controlar o dominar a la persona. Una relación con estas características suele denominarse noviazgo violento.

Comúnmente en este tipo de relaciones se tiende a caer en círculos viciosos de los cuales es realmente difícil salir, puesto que el agresor tiende a decirse arrepentido por haberse violentado. Este es el motivo por el cual suele pedir disculpas, se comporta de manera cariñosa tratando de enmendar el error, alegando que no volverá a pasar o que ella lo provocó. Aunque tiempo después, vuelva a cometer el mismo acto violento.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), 2011, 22.5 por ciento de las mujeres solteras de 15 años y más declaró haber tenido algún incidente de violencia por parte de su pareja durante los 12 meses previos. En las mujeres unidas este porcentaje aumenta a 33.5 por ciento.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), tres de cada 10 adolescentes denuncian que sufren violencia en el noviazgo. Muchas de las mujeres que son maltratadas durante el matrimonio vivieron violencia en el noviazgo y no la identificaron.

El flagelo de la violencia en el noviazgo en México, principalmente entre adolescentes, es más común de lo que creemos y muchas veces está presente en nuestras relaciones de pareja sin que nos demos cuenta.

Si viven un noviazgo, no importa le edad que tengan, les comparto una pequeña lista de lo que podrían ser señales de que están en una relación peligrosa.

  1. Te pone apodos o te llama de maneras desagradables, sobre todo en público.
  2. Ha intentado chantajearte sentimentalmente, o lo has descubierto mintiendo y engañándote.
  3. Trata de controlar tus acciones, controla quién sales y con quién no, revisa tu celular e incluso te hace prohibiciones.
  4. Te cela, insinúa que andas con alguien más, o te compara con sus exnovias.
  5. Ha destruido alguna posesión tuya (cartas, regalos, celulares).
  6. Identificas que te “manosea” o hace caricias agresivas.
  7. Te ha golpeado argumentando que es “de juego”.
  8. Ha ocurrido violencia física: cachetadas, empujones, patadas hasta puñetazos.
  9. Amenaza con golpearte, encerrarte, dejarte o incluso con matarte.
  10. Te obliga a tener relaciones sexuales o incurre en violaciones.

Recuerden que: “Nunca se entra, por la violencia, dentro de un corazón”. Jean-Baptiste Poquelin “Molière”.

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