Código Tlaxcala
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Nada Personal

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Luego de la derrota que sufrieron en las pasadas elecciones, de pena ajena la actitud que asumieron políticos de siempre y que en esta ocasión, ante la tragedia, dicen estar conmovidos hasta las lágrimas.

Se dicen solidarios con los afectadas y los deudos de las explosiones, pero en el terreno de los hechos su dolor es de dientes para afuera, ya que solo es su protagonismo y el interés por seguir pegadas y pegados a la ubre del presupuesto lo que mueve las fibras de sus corazones políticos convenencieros,

¿Usted le cree a una Minerva Hernández que solo se aparece en tiempos electorales y que ha saltado de partido en partido para seguir recibiendo carretillas de dinero?

¿Usted le cree a Adriana Dávila quien ya ha sido rechazada por los tlaxcaltecas y no entiende?

¿Usted le cree a la otra expriista, expetista y ahora incondicional de AMLO, Martha Palafox, quien ya le agarró la hebra al hilo para mantenerse contra viento y marea en los cargos de elección popular desde hace años?

¿Usted le cree el muelero Juan Corral Mier del PAN?… Yo no.

Ellos mandaron sus boletines para que todos vean que son sensibles al dolor ajeno, pero nada más de lejitos, ya que no se sabe con cuánto dinero apoyaron efectivamente a los afectados.

Como siempre, a estas alturas ya da pena tener esa clase política en Tlaxcala y es evidente que todo se mueve en torno al tema de las elecciones del año que viene.

El verdadero dolor de estos personajes es quedar fuera de las senadurías y diputaciones federales que vienen, es el sube y baja de la política, pero en mi pueblo de Santa Bárbara Acuixcuixcatepec… les dicen “chapulines”.

NO TIENE LA CULPA EL INDIO

La verdad, la verdad es que Protección Civil es una dependencia que parece gallina sin cabeza, no de apenas, sino desde que se volvió un botín de guerra lo que les importa es la nómina.

Ahí han pasado y sobrevivido personajes del PT que no se han destacado por su capacidad o inteligencia en la prevención de tragedias, ahí esta el flamante secretario de Turismo Roberto Núñez Baleón, quien no fue capaz ni de elaborar un Atlas de Riesgo.

Se requiere de gente preparada, aunque sea para que tenga la intención de prevenir y detectar los peligros, porque desde hace tres sexenios los políticos petistas solo acuden para tapar el pozo cuando ya que se ahogó el niño.

No entienden que tienen menos de cien días para demostrar su capacidad, ya el gobernador Marco Mena advirtió que funcionario que no dé resultados, se va, así de simple; y tengan la seguridad que se las va a cumplir.

TLAXCALA ORGULLOSA DE SU AUTONOMÍA

Al paso de los siglos, la defensa de la soberanía y la identidad tlaxcalteca, su reconocimiento como un lugar fundamental para la historia de México y su aporte a la modernidad, fue una constante que marcó a sus habitantes como los más orgullosos de sus raíces, dispuestos a construir y crecer juntos.

Tenochtitlán, España, el Estado de México y Puebla, todos ellos intentaron, más de una vez, apropiarse de Tlaxcala; el 5 de febrero de 1917 se promulgó la Constitución que conmemora cien años de vigencia, también se celebraban ciento sesenta años de que Tlaxcala fue declarado oficialmente como un estado más del país.

Fue el 5 de febrero de 1857, al promulgarse la Constitución que sería protagonista de turbulencias futuras como la Guerra de Reforma y la consiguiente Intervención Francesa, cuando nació el Estado Libre y Soberano de Tlaxcala.

Para entender la lucha de Tlaxcala por su soberanía hay que remontarse al siglo XV cuando los tlaxcaltecas sortearon varias batallas contra los mexicas y otros grupos que integraron La Triple Alianza, confederación de estados indígenas que exigía tributo, a lo que los tlaxcaltecas se negaron rotundamente.

“Tlaxcala mantuvo una autonomía y una organización política muy propia. Los tlaxcaltecas tenían nexos comerciales en Centroamérica y con los actuales territorios de Tamaulipas, Veracruz y Oaxaca”, señala el historiador Armando Díaz de la Mora.

La aguerrida convicción de los tlaxcaltecas por no someterse al yugo de otros grupos indígenas hizo que durante La Conquista se convirtieran en aliados de los españoles, lo que les permitió gozar de privilegios y mantener su estructura política.

Armando Díaz califica este hecho como una visión muy hábil, pues los tlaxcaltecas incluso participaron en la colonización de otras latitudes que van desde los actuales territorios de Honduras hasta Nuevo México.

“Tlaxcala, a pesar de su pequeñez de territorio, logra mantener su autonomía y su gobierno especial que, además, va a ser fundamental para lo que vendrá en el siglo XIX”, asegura el historiador.

LUCHA INCANSABLE POR LA SOBERANÍA

Su pequeña dimensión territorial y su bajo número de habitantes fueron característicos de Tlaxcala que otras entidades tomaron como argumento para apropiarse del territorio, de tal forma que durante siglos se dieron diversos embates al respecto.

En 1787, la entonces llamada “Provincia de Tlaxcala” es anexada a la intendencia de Puebla, pero con la defensa del Cabildo Indígena se logra que el 2 de mayo de 1793 se le reintegre como un gobierno de excepción que dependió solamente del Virrey de la Nueva España, es decir, que fue considerada como territorio del Virreinato.

En 1836, Tlaxcala se incorpora al Estado de México; y sería hasta 1846 cuando regresa a su estatus de territorio de la emergente nación.

“Tlaxcala acude a sus privilegios, acude a su alianza hispana, acude a su historia prehispánica para decir que no podían estar sujetos a ningún otro gobierno y logran nuevamente esa autonomía económica, política y social con respecto a otros lugares de México”, señala Díaz de la Mora.

Ilustres personajes lucharon para que Tlaxcala fuera una provincia separada de Puebla y de México; es el caso de Miguel Guridi y Alcocer, quien representó a Tlaxcala en las Cortes de Cádiz y en el Constituyente de 1824; y más tarde, de José Mariano Sánchez, quien defendió a Tlaxcala durante el Congreso Constituyente de 1856.

Estos hechos demuestran la determinación con la que siempre se ha defendido el territorio; así lo describe el cronista de la ciudad de Tlaxcala, Cesáreo Teroba Lara.

“Desde su constitución como pueblo fuimos independientes, deseosos de mantener nuestra libertad, un pueblo con una personalidad a la que se defendió.  Desde sus principios y hasta la fecha, los tlaxcaltecas somos muy independientes y apreciamos nuestra autonomía e identidad”, expresó.

LA APORTACIÓN DE LOS TLAXCALTECAS

El diputado local del Partido Nueva Alianza y presidente de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la actual LXII Legislatura, J. Carmen Corona Pérez refirió que Tlaxcala ha participado activamente y hasta nuestros días en el fortalecimiento del federalismo mexicano.

Prueba de lo anterior es que en el Congreso Constituyente celebrado el 5 de febrero de 1917, en la Ciudad de Querétaro, participaron en los debates y propuestas de manera firme y decidida tres ilustres tlaxcaltecas.

Ellos son nuestros paisanos: Modesto González Galindo, originario de Terrenate; Antonio Hidalgo Sandoval, oriundo de Yauhquemehcan, y Ascensión Tépal, de San Pablo del Monte.

Tlaxcaltecas que aportaron lo mejor de ellos para la creación de nuestra máxima ley, este Congreso los ha reconocido plenamente, pues sus nombres están impresos en letras de oro en el palacio legislativo.

Es justo reconocer a otros dos constituyentes que sin representar a Tlaxcala, su trayectoria y orígenes son de nuestra tierra, ya que Porfirio del Castillo, Gobernador de nuestro estado, fue constituyente por el estado de Puebla; y Gersayn Ugarte, oriundo de Terrenate, fue maderista y constituyente de un distrito de la ciudad de México.

Destacó el contenido filosófico de los ideales revolucionarios del pueblo mexicano plasmados en nuestra Carta Magna, con un marcado contenido social que modeló un gobierno para todos los mexicanos sin distinción de raza, credo, condición social o política.

Estableciendo plenamente las garantías individuales y los derechos sociales, como el de huelga y de organización de los trabajadores, el derecho a la educación; así también la libertad de culto, la enseñanza laica y gratuita, la jornada de trabajo máxima de 8 horas, y, se reconocieron como fundamentales la libertad de expresión y la asociación de los trabajadores. Así como una forma de Gobierno republicana, representativa, democrática y federal. Se refrendó la división de poderes en Ejecutivo, Judicial y Legislativo. Se creó el Municipio Libre y estableció un ordenamiento agrario relativo a la propiedad de la tierra.

Destaco la labor de un tlaxcalteca insigne: Miguel Lira y Ortega, “Benemérito del Estado”, quien a su paso como gobernador de nuestra entidad promulgó la primer ley educativa del país, con la expedición de la Ley de Instrucción Primaria para el Estado de Tlaxcala de 1868, importante documento que fue antecedente primordial para el diseño del Artículo Tercero Constitucional.

Corona Pérez dijo que debemos entender, que la educación laica va más allá de omitir la enseñanza religiosa en la escuela pública, el laicismo en la educación responde a las necesidades de los pueblos, que han aspirado a asegurar la libertad de conciencia, a afianzarla mediante la educación.

Una forma de gobierno y un sistema de vida democrática en los que se exprese el pluralismo social y político del país y el respetar plenamente las garantías individuales y los derechos humanos de toda persona.

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