Código Tlaxcala
“Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural”. Kofi Annan

Quiero ser Alcalde y voy a Cambiar a Tlaxcala: Rogelio Camarillo

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‘Es Nuestra Casa. Si Quieren Cuartito no Voten por mí, Porque voy a Detonarla’

Ediles ‘Único que Hacen es Tapar Algún Hoyo y Poner Focos; Tenemos que dar Salto’

‘Estaré en la Boleta; Tres Partidos Quieren que sea su Candidato’

Sobrevivió dos Relegaciones y un Asalto con Violencia; hoy Reclama Revancha al Destino

-Entrevista Exclusiva-

“Estoy hablando de una nueva Tlaxcala. Yo digo que se nos ha hecho muy fácil seguir en el siglo xx, tener una pierna en el siglo pasado y otra en el siglo xxi sin intentar algo realmente importante. Algunos presidentes lo único que hacen es guarniciones, banquetas, tapan algún hoyo y cambian algún foco. Eso lo debemos seguir haciendo, pero tenemos que dar el salto al siglo xxi.”

Habla Rogelio Camarillo López. Invitó a desayunar en el Vip’s de la calle 20 de Noviembre. Además del reportero, charlamos Antonieta Durán, presidenta de Código Tlaxcala, y Alex Gómez, director del portal Monitor.

“No es justo ver otras capitales, de cualquier estado: Puebla, Pachuca, Xalapa o San Luis Potosí, mientras acá seguimos haciendo banderas que no sirven. Yo le estoy apostando a hacer cuando menos cinco proyectos, debidamente hechos, para que despeguemos a lo que yo llamo la nueva Tlaxcala”, ahonda el anfitrión ante sendos desayunos, de huevos estrellados con jamón el suyo y con tocino el entrevistador.

“Corte las naranjas con un cuchillo con el que hayan cortado cebollas, para no extrañar mi casa” –bromea al ordenar su jugo el hombrón que ya fue alcalde de la capital tlaxcalteca.

“Ya fui interino, pero llegué a terminar lo que él (Héctor Ortiz) había propuesto. Fui nada más a bajar la cortina, ya estaba hecho todo, delimitado y medio pagado”, apunta al justificar su aspiración actual.

“Nuestra casa de todos es Tlaxcala. ¿Quieres que sea un cuartito? Entonces no votes por mí. ¿Quieren que modifiquemos esto y vayamos al siglo xxi? Voten por mí”, plantea.

Así, el segundo cargo de elección popular en importancia de los que estarán en juego el próximo 5 de junio, se halla en la mira de un hombre que aúna a su larga experiencia el temple de un sobreviviente nato. Es un hecho: “Estaré en la boleta, tengo asegurada la candidatura. No de mi partido el PRD, todavía, pero tres partidos quieren que sea su candidato, dos nacionales y uno de acá”, informa.

En efecto, Camarillo López sobrevivió sendas relegaciones, en 2001 ante Héctor Ortiz, quien la ganó; y tres años después ante Adolfo Escobar, cuando el actual alcalde perdió la alcaldía por segunda vez. Y luego sobrevivió a un terrible atentado, en plena campaña del actual gobernador Mariano González Zarur, hace un lustro.

Mas ahora está de vuelta. Curado de espantos, viene por su revancha. Quiere darse la oportunidad porque se sabe en plenitud, porque aprendió de las adversidades, porque ha tenido tiempo para pensar detenidamente en soluciones para su querida ciudad natal.

Y si se nota tan seguro de lograr la hazaña de revertir el destino, debe ser porque tiene una poderosa arma secreta: Angélica Sánchez González, su esposa durante 45 años con la que pronto renovará por quinta ocasión los votos matrimoniales. Nutren además su voluntad el cariño de dos hijos realizados: el médico Rogelio y el abogado José Antonio. Y claro, el afecto nuevo de Romina, su única nieta a la que cada año va a ver crecer hasta España.

Tanto ha cavilado Camarillo acerca de lo que hará para que Tlaxcala ponga los dos pies en el nuevo siglo, que las ideas que describe durante la conversación suenan convincentes, factibles y útiles. Si tiene suerte y las cosas resultan como imagina, muy probablemente su administración será recordada largo tiempo.

Para muestra un botón: “Lo primero que voy a hacer, cuando tenga la seguridad de cuál es el techo financiero, es un cabildo público. Si por ejemplo a Cuauhtelulpan le toca el primer año un millón, se lo daré de una vez para que pueda decidir qué hacer con su dinero. Completo, para que le sirva de algo. Ya sabrá la presidencia de comunidad si se lo gasta al principio o al último o cuándo. Pero además voy a buscar hacer consejos ciudadanos para que revisen y supervisen. Porque la responsabilidad es de todos, no del presidente municipal”.

El testimonio de Rogelio Camarillo contiene la dramática narración de un brutal ataque contra su hogar –impune por cierto- ocurrido durante el verano de 2010, en plena campaña por la gubernatura que a la sazón disputaban Mariano González Zarur (PRI), Adriana Dávila Fernández (PAN) y Minerva Hernández Ramos (PRD). Aunque el principal valor periodístico de la entrevista reside tal vez en la minuciosa descripción de las caprichosas maniobras que suceden tras bambalinas durante las elecciones, generalmente vedadas a electores y lectores.

En lo que sigue se ofrece un apretado resumen de la charla  con un aspirante al que otros deberán tomar muy en cuenta, porque está decidido a ganar la mejor batalla de su provechosa vida.

Estoy hablando de una nueva Tlaxcala.

ENTREVISTA

(Fragmentos)

PRIMERA RELEGACIÓN

RCL Tres años antes yo busqué ser presidente municipal.

XQ Cuando competiste con…

RCL No no, no competí. Mira, tengo casi 40 años de andar en la política, de los cuales casi 39 con Héctor Ortiz. Mañana, tarde y noche cuando fue presidente municipal.

Cuando él estaba en México como secretario particular de Beatriz en Gobernación -acabábamos de dejar la Cámara de Diputados, fue presidente del Comité de Administración y yo su secretario-. platicamos, y me dice: “Oye, me voy con Beatriz a la CNC”. Le dije: “Sabes qué, pues te la pelas, yo nunca he sido campesino, me regreso a Tlaxcala”.

Porque los cuatro años, tres en la Cámara de Diputados y el año de la secretaría de Gobernación, fui y vine diario. Entonces, ya estaba yo harto.

Me vengo acá, y entro a trabajar a la PROFECO. Luego me habla Álvarez Lima, me pregunta qué estaba haciendo y me ofrece ser asesor de su gobierno. Entonces hablo con Héctor y le digo: “Oye, quiero ser presidente municipal”. Me dice: “Va”.

Empecé a trabajar y cada ocho días que llegaba, lo iba a ver. Le decía: “Oye Héctor, fíjate que ya hice esto, voy así”. Y él: “Yo creo que debes hacer esto, hazle así”.

Como a los dos meses, alguien me dice: “Va a ir Héctor”. Lo vuelvo a ver, y le digo: “Oye, dicen que vas”. “No, cómo crees, no, yo estoy allá bien, ya sabes que yo quiero otra cosa”. Entonces sigo trabajando, sigo trabajando, y faltando quince días para la elección, llega. Riéndose, me dice: “Sabes qué, dice Beatriz que si no soy presidente, no puedo ser gobernador”.

Entonces se monta en mi estructura. Yo para esto lo mando a la fregada y él me ruega, me ruega y me ruega. Van varias gentes a verme, para decirme: “No lo dejes”. Entre ellos Lorena, Rolando Romero…

Entonces llega Héctor de presidente municipal, gana con mi estructura, y así llego yo a secretario del ayuntamiento.

Desde entonces empieza a buscar él la candidatura a Gobernador; y finalmente me quedo yo de suplente. Mi hermana Yolanda era presidenta del Tribunal Superior de Justicia, y me ampara, siendo hermano, para que yo me quede. Entonces, este cuate se va de candidato a gobernador. Termino el periodo, lo voy a ver, me la da ahora de secretario técnico del gabinete, pero yo sigo con las ganas de ser presidente.

SEGUNDA RELEGACIÓN

RCL Ya fui interino, pero tú sabes, llegué a terminar lo que él había propuesto y hecho. Encontré el municipio sin dinero, bajé el déficit, y me preparé para ser presidente por tres años.

Hablo con Héctor otra vez, y le digo: “Oye, tú ya eres gobernador. Yo soy priísta pero ya no me pelan en el PRI, y el del PAN no me quiere ni ver. ¿Qué hago? Yo quiero ser presidente”.

Me dice: “Ven”, y me mete a su despacho. Estábamos en Casa de Gobierno. “Mira”, me dice, y me da un estudio que le habían hecho donde todo era azul. Nada más como doce municipios amarillos. Dice: “¿Quieres? Métete al PAN”.

Y ahí voy al PAN. ¡Me cuesta una bronca entrar! De adherente. Luego vuelvo con él, le doy el papelito y le digo: “A ver, aquí está”. Ya me voy, pero antes le digo: “Nada más te pido un favor, no metas a nadie si me quieres ayudar. Si metes a alguien y le das un millón de pesos, mejor dámelo a mí”.

Entonces empiezo a trabajar… y a los quince días manda a Adolfo, el “Ojos de Muñeco”. Lo busco para que me dé la cara y me diga que pasó esto o lo otro, pero no me da la cara. Lo busco, me cae, como cincuenta veces.

Llegaba yo con Esperanza y preguntaba “¿Está el gobernador?”; y ella me decía “Sí”. “Dígale que quiero hablar con él”. Se metía, salía y me decía: “En cinco minutos”. Pasaban 20 minutos, y volvía a preguntar: “¿Oiga, con quién está?”. “No, con nadie”, contestaba. “Oiga, pero ya pasaron veinte minutos”. insistía, con confianza porque Esperanza pues sé de donde viene y todo. Entonces entra otra vez, volvía a salir y finalmente me decía: “¿Qué cree? Ya se fue”.

No me quería dar la cara. Conociéndolo, me dije: “Si no hago nada, me la va a aplicar”.

Entonces me pongo a hacer mi renuncia como secretario técnico, donde resumo 39 años en una cuartilla. Se la mando. No me fui como chacha. Después –hay cosas que se les olvidan a todos- saqué un desplegado de media plana en El Sol de Tlaxcala, en el tercer año de gobierno de Héctor Ortiz, cuando estaba más fuerte el gobernador. Allí le digo porqué me voy y lo que yo siento.

“Ahora espero a que sus perros me digan o él me conteste” -me dije.

Sigo esperando hasta ahorita. Tiene ocho años que no lo veo.

Nuestra casa de todos es Tlaxcala.

ENTRE GOBERNADORES

RCL Entonces, todavía hablo con Adolfo y le digo: “Oye, vente conmigo”; pero él me dice “No, mejor tú conmigo”. Le digo: “A ver, Adolfo, yo ya no tengo ningún apoyo del gobernador, pero de mi cuenta corre que tú no ganes”.

Y perdió. Yo no gané pero él tampoco. Entonces mis hijos me decían: “No, ya mejor vente”. “No, pero porqué me debo ir. Si me voy, van a decir: Ese ya robó” -les respondía yo.

Me quedé aquí los siguientes tres años. Y como a mí me gusta la política, hice un análisis. Me dije: Mariano.

Mariano siempre estuvo peleado con Héctor. ¿Qué hicieron? No sé. Todavía el día que fuimos a hacer la planilla cuando él iba a ser presidente municipal, Héctor y Mariano –que era presidente del PRI- se dijeron hasta lo que no. Porque Mariano quería que el suplente fuera Carlos Baylón, quien finalmente fue primer regidor.

Entonces me dije: “Orita que lo busque me va a mandar a la goma Mariano”. Busco, y entre mis amistades veo a mi amigo que se acaba de morir, Rubén Contreras Santiago, de FM Centro. Le platico y me dice: “Yo no puedo”. Pero mi amigo le estuvo insiste e insiste, hasta que Mariano le dijo: “A ver, que venga”. Fue cuando lo empecé a ir a ver a México. Le dije: “Mariano, tú vas a ser”. Me contestó: “No, estás loco, yo ya no quiero”. Cada quince días lo iba a ver a México.

Hasta que un día me habla Mariano, y me dice: “Rogelio, quiero hablar contigo”. “Voy a México”, ofrecí. Pero me dice: “No, ando aquí en Tlaxcala”. Nos vimos en el Italian Cofee de Santa Ana. Ya estando sentados, platicamos, y llegado el momento me dice: “Rogelio, quiero ser gobernador y quiero que me ayudes”.

Ni modo que le dijera en qué quieres que te ayude o cuánto me vas a dar, si he estado en campañas hasta de presidente de la república, aquí en Tlaxcala. Así que empiezo luego luego yendo a los municipios, y le comienzo a quitar a Héctor gentes que me conocían.

Entonces cuando llegaba de los municipios, me decía Mariano: “Oye, qué bueno, me dijeron que ya fuiste”. Por entonces, un viernes se meten a mi casa unos güeyes que van en un carro.

ATENTADO

XQ ¿En plena campaña?

RCL Si, andando Mariano en campaña.

Llegan, tocan y dicen: “Venimos de parte de Héctor Ortiz. Le traemos un arcón y una nochebuena”. Entonces me habla mi mujer, porque yo estaba fuera, y le digo: “No no no, no abras, nos va a dar veneno ese güey”. Ya no le hablaba a Héctor.

Vuelvo a hablarle como a los quince minutos, me contesta pero no me dice nada: no me regaña, no me dice groserías, la oigo así como… Tengo cuarenta y un años de casado con ella, la conozco, así que le pregunté: “¿Qué tienes?”. “No, nada”. Me dije: “Cómo nada”.

Ya la estaban apuntando. La habían metido a la casa y la estaban apuntando con una pistola.

Yo estaba trabajando entonces con Mariano, pero como era viernes, llegué, me puse la piyama, comí y me fui a la cama a leer el periódico. Cuando me dice mi señora: “Oye, necesito unas medicinas”. Yo ya no pensaba salir, pero le hablé al chofer: “Ven por mí”. Venimos a la Luming, la que está enfrente de Pensiones. Compré la medicina y ya estando en el centro, me voy a ver a Erick Amaro, el hermano de Patsy. Estando con él, me invita una baguette, ahí fue cuando hablé con mi mujer.

Como dije, no me regaña ni dice nada. Todavía le digo: “¿Qué pasa?”. “No, nada”, me dice. Y luego luego pensé: “Está pasando algo”. Entonces le digo al chofer: “Vámonos para la casa”.

XQ La frase sobre Héctor cuando te llevaron el pollo…

RCL ¡No no no: un arcón! Ya estaba yo arriba; los pollos son para los jefes de departamento… (Risas.)

Entonces llego a mi casa, y veo estacionado un carro nuevo con placas de México. Le digo al chofer: “Abusado, cabrón”, aunque ni por aquí pensaba. Cuando voy a abrir, sale un güey. Le digo: “Oye, hijo de la chingada, ¿qué estás haciendo aquí?”. Me dice: “No, mi jefe, soy escolta de Héctor Ortiz. Lo está esperando adentro, pásele. Entonces me meto a buscar a mi mujer, y veo todo oscuro. Entonces pienso: “No, pos como, somos compadres pero no es para que estén en lo oscuro”. Lo único que había con luz era mi vestidor.

Entonces entro a mi recámara y veo a mi mujer tirada, nada más le veo las piernas. No sabía si estaba desmayada o muerta. Y veo a un güey agachado, tratando de abrir una maleta. “¿Qué le haces a mi mujer, hijo de la chingada?”, dije, y que me le voy a los guamazos. En un buró tenía una escopeta y una pistola, pero no tuve tiempo de pensar.

El caso es que ya lo había yo tirado, ya estaba en el piso el cabrón, cuando se mete la mano y veo que saca la pistola. Lo que hago es hacerme de lado para presentar menos blanco. Me entra la bala en la pelvis y sale por la espalda. Entonces se para y sin apuntar le tira a mi señora, le pega en una pierna. Me dice: “A ver, güey, ora sí ¿no que tan gallito?”, y viene y me avienta una patada en la cara que alcanzo a parar con las manos.

SOBREVIVIENDO

Me dice: “¿Dónde están tus relojes?”. “No tengo relojes”, le contesté. “¡No te hagas pendejo!, ¿dónde están?”, me insiste. Pensé: “Si ya me dio un tiro y otro a mi señora, ahora si me pongo güey me da otro”. Así que le dije: “Están ahí, al lado”.

Yo trataba de pararme, pero no me podía mover. Va a donde le digo, y encuentra también una maleta con algo de dinero que tenía yo allí. Entonces regresa y me tira otra patada, esta no la vi y me empieza a salir mucha sangre de la cabeza. Me dice ahora, mientras abría mis sacos para seguir buscando: “¿Dónde están los euros y los dólares que les mandas a tus hijos?”. Yo lo que hago es que jalo una playera y me la pongo donde estaba atravesado.

El chofer, que había oído los dos tiros, se trató de meter, pero el de la puerta lo agarró, lo aventó junto a mi mujer. Lo había amarrado.

“Si tuviera euros y dólares no los tendría yo aquí”, dije. “No te hagas güey, ¿dónde está la caja fuerte?”. “Si tuviera, ahí tendría el dinero y los relojes”, alegué. Dice: “Pues eso te pasa por dejar a Héctor Ortiz, y estar donde no debes estar”. “La caja fuerte está en mi despacho”, le dije por fin. “Pues órale”, me dice. “Pues ayúdame”, le pido. “No, arrástrate como perro”, me responde.

Entonces me fui arrastrando, dejando un reguero de sangre. Cuando ya voy llegando, llega mi cuñado, que es militar y anda armado. Toca, y el de la puerta le dice: “Pásele, ahí lo están esperando”. Se mete, y ya cuando llega ahí, me ponen la pistola y le dice el que me apunta: “Tírate cabrón, o lo mato”. Se tira, y así le quitan la pistola.

‘NUNCA HICIERON NADA’

RCL En el hospital estaba yo que me llevaba la fregada. Mando traer al delegado de la PGR, y le digo: “Sabes qué, así y así y así”. Todo lo que te cuento está en mi declaración.

XQ ¿Qué ocurrió con el atentado?

RCL ¡Pues que nunca hicieron nada!

XQ ¿Lo hablaste con Héctor Ortiz?

RCL Desde el desplegado, ya nunca nos volvimos a hablar.

Lo primero que hizo mi hijo, que fue quien llegó a socorrernos, fue hablar a la Procuraduría, al 066. Nunca le contestaron ni hicieron nada. Hasta la de cuantas fueron a levantar las huellas y eso. Eso me dio todavía más mala espina. Por eso cuando llegó el delegado de la PGR estaba yo que me llevaba la chingada.

Fue una gente que sabía. Yo no tomo, no fumo, nomás de vez en cuando un purito. Desde que me casé nunca tuve otra mujer, pero durante cuarenta años me hice de una colección de relojes. No de costo, sino de gusto.

Después me fui dando cuenta de otras cosas. Alguien que me conocía sabía.

Entonces ya que estuve bien, fui a México. Afortunadamente lo que tengo son amigos, la maleta esa la llevo y le sacan huellas. Las suben a la Plataforma México y me dicen quiénes son. Ahí me di cuenta que no tuvo nada que ver Héctor Ortiz.

VOTOS MATRIMONIALES

XQ ¿Eres monógamo? Me llama la atención eso que dices de tu fidelidad a tu esposa. No es muy usual en nuestra época.

RCL Finalmente, con todos los asegunes, si pudiéramos echar el tiempo atrás me volvería a casar con mi esposa. Nosotros cada cinco años renovamos votos.

XQ ¿En qué consiste esa renovación?

RCL Nos volvemos a casar. En la iglesia, con invitaciones, invitados, anillos, con todo. Ahorita, a los 45 años de casados, me toca otra vez. Yo me casé por ejemplo de blanco.

XQ Es el primer caso que conozco.

AG Yo nunca cometería dos veces el mismo error…

RCL Además, quiero decirte que mi mujer es mi arma secreta. Verdaderamente es lo contrario de mí. De cien gentes que conocemos, a ella de entrada la quieren 200 gentes.

XQ ¿Cómo se llama tu esposa?

RCL Angélica Sánchez González. Es de Santa Ana. Tuvimos dos hijos. Rogelio, el más grande, es médico. Y José Antonio, el segundo, es abogado fiscalista. Tengo una nieta, se llama Romina, tiene 7 años, es hija de Rogelio. Mi hijo mayor tiene diez años viviendo en España, allá trabaja. Yo voy una vez al año y ellos vienen una. Tiene veinte días que acabo de regresar.

XQ ¿Qué te gusta más de ella?

RCL Porqué me sigue gustando. En principio, su inteligencia para aguantarme. Yo la sigo viendo bonita, todos los días le digo: “Oye, ¿ya te dije que estás bonita?”. Su inteligencia, y que me deja hacer lo que me gusta.

Con Angélica, tras votar.

XQ ¿Su principal cualidad, aparte de bonita e inteligente?

RCL La cocina. Desde que nos casamos, Angélica siempre ha hecho la comida. Esclava no es, le gusta cocinar y lo hace excelente. Mira (presumiendo la panza).

AG Lo que hacen algunos con tal de ahorrarse un salario. (Risas.)

XQ ¿Y qué ve ella en ti?

RCL La próxima vez que vayan a la casa, a que desayunemos, allí se lo preguntas.

SALTAR AL SIGLO XXI

XQ Hablemos de tu aspiración actual. A los 63 años quieres ser presidente municipal de Tlaxcala. ¿Por qué?

RCL Porque la vez que fui, fui nada más a bajar la cortina. Ya estaba hecho todo, delimitado y medio pagado. En todo este tiempo la vida ha sido extraordinaria conmigo, muy bondadosa, y he tenido la experiencia de conocer otros lugares. Por eso pienso que no es justo lo que está pasando en Tlaxcala.

Estoy hablando de una nueva Tlaxcala. Yo digo que se nos ha hecho muy fácil seguir en el siglo xx, tener una pierna en el siglo pasado y otra en el siglo xxi sin intentar algo realmente importante. Algunos presidentes municipales lo único que hacen es guarniciones, banquetas, tapan algún hoyo y cambian algún foco. Eso lo debemos seguir haciendo, pero tenemos que dar el salto al siglo xxi.

No es justo ver otras capitales, de cualquier estado: Puebla, Pachuca, Xalapa o San Luis Potosí, mientras acá seguimos haciendo banderas que no sirven. Yo le estoy apostando a hacer cuando menos cinco proyectos, debidamente hechos, para que despeguemos a lo que yo llamo la nueva Tlaxcala.

XQ ¿Cuáles son?

RCL Te los puedo decir ahorita… ¡pero me los van a ganar! Por ejemplo, el periférico fue idea mía, y después otras gentes se lo echaron encima. En este momento puedo debatir con cualquiera sobre lo que requiere Tlaxcala, con una diferencia. Otros candidatos dicen: “Voy a hacer esto”, pero cuando llegan y preguntan cuánto cuesta, se olvidan. Yo sé qué voy a hacer, cuánto va a costar y de dónde sacar el dinero.

Tlaxcala prácticamente tiene una sola calle. ¿Qué pasa si la cierran los maestros o si hay algún problema? Ya se fregó el centro. Desde Tulio quieren hacer navegable el río Zahuapan; mi propuesta es techarlo y hacer un bulevar, que va a salir desde el Jeroc`s y va a pegar con la autopista a Puebla. Lo que pretendo es que al venir de San Martín Texmelucan te sigas, subiendo, y entrar a la altura del CONAFE. Allí vamos a hacer un bulevar para que lo primero que veas sea el gran valle de Tlaxcala y La Malinche. Es uno de mis proyectos.

Entonces, atrás del Jeroc`s vamos a represar un kilómetro o dos el río, habrá motos de agua, restaurantes y demás, para que los fines de semana vayan las familias. Y los turistas.

DIGRESIÓN HISTÓRICA

XQ ¿Exactamente a qué altura?

RCL Atrás del Jeroc`s, donde hicieron los españoles los bergantines para irle a pegar a los aztecas.

XQ ¿Allí los hicieron?

RCL Allí. Primero los armaron, los probaron, y después los desarmaron para llevarlos cargando al lago de Texcoco.

XQ Después de la Noche Triste no había manera de entrar a Tenochtitlan por las calzadas, cortadas varias veces a cierta distancia, de modo que la estrategia de Cortés fue una batalla naval, enfrentar las chalupas de flecheros y cercar la ciudad por agua.

RCL En ese tiempo los aztecas eran para Tlaxcala como los Estados Unidos de hoy. Nosotros preferíamos no comer sal antes que pedirles nada. Comíamos tequesquite.

Cuando llegan los españoles por donde está Tzompantepec, Chichimecatécutl, uno de los guerreros de Xicohténcatl, les hizo frente y estuvo a punto de ganarles. Ahí matan el primer caballo y se dan cuenta que no son un mismo animal el jinete y el caballo. Finalmente, los españoles pactan con los tlaxcaltecas. ¿Por qué? Porque estaban en igual situación ante los aztecas. Orita suena a carcajada, pero ganamos el poder seguir rigiéndonos con nuestras leyes. Ganamos conservar muchos apellidos, lo que casi en ningún lugar del país. Y pudimos andar a caballo y andar armados.

XQ Sí, algunos privilegios.

RCL Después los reyes mandan al primer obispo, pero los españoles no entraron a vivir en Tlaxcala. Por eso Bernal Díaz del Castillo dice que era una ciudad “de cal y canto”, para los indios. El campamento de los españoles estaba en el Jeroc’s. Entonces le piden permiso al rey para hacer una ciudad en el valle de Santa Ana o el valle de Tepeyanco, pero se siguen caminando y llegan a lo que hoy es Puebla, donde hacen una ciudad de cantera.

XQ Puebla nació como un asiento exclusivo de españoles.

RCL Sí. Ya después se va el obispo para allá, y se hace grande Puebla y chiquito Tlaxcala.

XQ Está clarísimo que los tlaxcaltecas no debían ningún tipo de lealtad a los aztecas, y por lo tanto no hubo traición a México. Entre otras cosas, ¡porque los aztecas se comían a los tlaxcaltecas, según cuenta Sahagún!

RCL Para eso era la Guerra Florida. Estoy de acuerdo.

Con vicepresidente del Senado de España, Excmo. Sr. D. Juan José Lucas Giménez.

SEGURIDAD, COMUNIDADES, CUENTAS

XQ La digresión derivó del proyecto del Zahuapan. Completa la idea, si te parece.

RCL Te dije que entre otros proyectos, pensamos detonar ese bulevar, en esa parte de Tleotalpan. Ojalá se instalen escuelas de un lado, y de otro comercios. Pienso invitar a urbanistas y diseñadores para hacer bonita toda la Ribereña. Un poco como en San Antonio, Texas, está el Paseo del Río. Te adelanto que tengo la posibilidad de traer inversión de otros lados.

Yo estoy listo para traer las gentes y los recursos. Vamos a hacer chillar a la rata.

MAD ¿Entre sus proyectos está hacer algo distinto para mejorar la seguridad, tema que reaparece en todas las encuestas como preocupación principal de los ciudadanos?

RCL A ver, rápidamente les diré algo más que yo haría.

A Tlaxcala, por su pequeñez, lo tenemos que ver como si fuera una casa. Entonces, tienes que pensar por dónde se pueden meter a la casa. Y por otra parte, buscar que los ladrones se disuadan.

Te pongo un ejemplo sencillo. Cuando estaba Beatriz Paredes trabajaba yo en la Procuraduría, con Héctor Ortiz, y me puso ella a que hiciera un cuerpo de policía que se llamaron “Los Zorros”. Estaba yo allí en Protección Ciudadana. Los traía con uniformes sobre medida, eran el grupo de élite. Esos cuates, hasta que no los acabó don Pepe Zamora, que era el director de la Judicial, fueron, empezando por su presencia, un importante factor de disuasión de la criminalidad. Empezaría por ahí: por una policía que se haga respetar desde su misma apariencia.

Inhibir es un factor psicológico importante. Policías bien equipados, casetas que funcionen, cámaras de videovigilancia que sirvan y no como las que hay ahorita, policías atléticos y bien vestidos, medir la reacción de los policías, en fin, implementaría un conjunto de medidas que a la vez inhiban el crimen y garanticen un desempeño eficiente de los policías.

XQ ¿Qué más harías si eres presidente municipal de Tlaxcala?

RCL Lo primero que voy a hacer, en el primer cabildo, es entregar los recursos a los pueblos. Públicamente.

XQ ¿Cómo está eso?

RCL A ver, ¿qué hace el presidente municipal en este momento? Administra el dinero: viene el señor de Cuauhtelulpan, dice que necesita hacer una calle, le dicen que no hay dinero y al final le dan 30 mil pesos. ¿Para qué le sirven? Cuando vuelve a mendigar otros 30 mil, ya se gastó los otros, y así se sigue sin poder hacer nada. Lo que voy a hacer, cuando tenga la seguridad de cuál es el techo financiero, es hacer un cabildo público, y si a Cuauhtelulpan le toca el primer año un millón se lo daré de una vez para que pueda decidir qué hacer con su dinero.

XQ No en pedacitos…

RCL No. Completo, para que le sirva de algo. Ya sabrá la presidencia de comunidad si se lo gasta al principio, al último o cuando. Pero además voy a buscar hacer consejos ciudadanos para que revisen. Porque la responsabilidad es de todos, no del presidente municipal.

Eso me va a permitir, enfocarme en conseguir las otras lanas para las obras que sirvan para detonar nuestra Tlaxcala del siglo xxi.

Déjame agregar un detallito. En El Sol de Tlaxcala leí que hay alcaldes que están entregando la cuenta pública de diciembre de 2014, y estamos en agosto. Esto no debería pasar. Yo estuve once meses como alcalde de Tlaxcala, y los once meses fui el primero en entregar la cuenta pública. Cada uno de los once meses. Y con la misma tesorera que tuvo Héctor Ortiz, Cecilia Curiel, pero él nunca pudo entregarla a tiempo.

La rendición de cuentas es muy importante, si lo que nos proponemos es servir a nuestra gente y no servirnos de ella.

Todo depende, esto es el quid del asunto, de cómo quieres tú tu casa. Y nuestra casa de todos es Tlaxcala. ¿Quieres que sea un cuartito? Entonces no votes por mí. ¿Quieren que modifiquemos esto y vayamos al siglo xxi? Voten por mí. Porque verdaderamente voy a detonar esta onda.

XQ Suena bien.

RCL Pero habrá tiempo para otra entrevista más adelante. Permítanme reservar por ahora otros planes igual de importantes para cuando llegue el momento. Hay malvados que no tienen ni idea de qué hacer si llegaran a la presidencia, y no quiero antes de tiempo decirles qué tenemos que hacer para poner los dos pies de Tlaxcala en el siglo xxi.

COLOFÓN

XQ Tienes, Rogelio, 63 años. Mientras en países avanzados presidentes llegan a los 70 de edad, en plenitud de facultades, en México, acaso por la presión demográfica y falta de empleos, las personas de 60 son desechadas prematuramente. ¿Qué piensas al respecto?

RCL La experiencia y la capacidad no deben tener edad. Así como hay jóvenes viejos, hay viejos jóvenes. Yo no me considero viejo, pero sí me siento joven.

XQ Hablemos de la parte procedimental para aplicar lo que tienes en mente. Primero deberás ser candidato. ¿Cómo va eso?

RCL In péctore, como dijeran los curitas: en este momento, tengo asegurada la candidatura. No del PRD, todavía, pero ya tengo tres partidos que quieren que sea su candidato. En este momento.

XQ ¿Se puede saber cuáles?

RCL No todavía. Porqué yo estoy en el PRD. Entonces lo primero que voy a hacer es buscar a Jesús Ortega y a Jesús Zambrano. No me preocupo tanto si mi partido me quiere como su candidato, porque hay dos nacionales y uno de acá interesados.

XQ El de acá no es el PAC, por supuesto.

RCL No, claro.

XQ ¿Entonces podemos dar por un hecho que aparecerás en la boleta del 5 de junio?

RCL Sí, estaré en la boleta. Ya tengo un cronograma diario de actividades, todo dentro de los marcos legales.

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