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¿Podría Tener Éxito la Cumbre Kim-Trump?

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Ramesh Thakur * /The Japan Times (Japón), 14 Mar

CANBERRA – El año pasado, el líder norcoreano Kim Jong Un y el presidente de los E. U., Donald Trump, se lanzaron insultos de kínder: “Rocket Man está en una misión suicida”, dijo Trump de Kim; “Drogadicto estadunidense mentalmente trastornado”, replicó Kim mientras amenazaba con reducir el este de Asia a un páramo post-atómico. Ahora, en un giro impresionante y dramático se van a reunir en mayo.

Según los informes, Kim está dispuesto a desnuclearizarse y tiene ganas de hablar directamente con Trump, quien aceptó. Pero el optimismo sobre este giro de los acontecimientos debe ser moderado con un realismo cauteloso.

Corea del Norte es un problema nuclear infernal. Ni Corea del Sur ni Estados Unidos pueden controlar la narrativa; las definiciones de éxito o fracaso son altamente relativas; y Trump deberá ingresar a las conversaciones sin una estrategia de salida.

Las seis décadas desde que finalizó en 1953 la Guerra de Corea –mediante un alto el fuego pero sin acuerdo de paz- han endurecido un estancamiento crecientemente peligroso. Aunque es probable que ninguno de los dos bandos inicie un ataque nuclear premeditado, es real el riesgo de una guerra por falta de comunicación, error de percepción o de cálculo.

Todos los anuncios clave provienen hasta ahora de Seúl, no de Pyongyang o Washington.

El presidente de Corea del Sur Moon Jae-in, hijo de refugiados de Corea del Norte, fue elegido con la promesa de un enfoque de dos vías hacia Pyongyang: sanciones y diplomacia. Esto condujo a la iniciativa olímpica por la cual la hermana de Kim, Kim Yo Jong, asistió a los Juegos de Invierno en Pyeongchang y los dos países compitieron como un solo equipo. Posteriormente, el consejero de seguridad nacional de Moon, Chung Eui-yong, y el jefe de inteligencia Suh Hoon viajaron a Pyongyang y Washington, donde anunciaron la cumbre junto a Cho Yoon-je, embajador de Corea del Sur ante en los EE. UU., de pie sobre el césped de la Casa Blanca.

Corea del Norte realizó el primero de seis ensayos nucleares en 2006. El programa nuclear del régimen tiene muchos componentes, las discusiones podrían fracasar según lo que se pretenda prohibir y revertir, y a cambio de qué concesiones se consiga un acuerdo con Corea del Norte. ¿Congelar la capacidad nuclear en los niveles actuales; o desnuclearización completa, verificable e irreversible?

Chung Eui-yong (centro) y Suh Hoon (izq), en la Casa Blanca en compañía del embajador sudcoreano Cho Yoon-je. FOTO AP, Andrew Harnik

La respuesta dependerá de los motivos de Corea del Norte para conseguir la bomba y de acceder a conversar.

Para Kim, la lección principal del destino de Slobodan Milosevic, Saddam Hussein y Moammar Gaddafi fue que sólo las armas nucleares pueden neutralizar los esfuerzos de los E.U. por modificar su régimen. Pero los E.U. nunca atacaron a Corea del Norte en las décadas posteriores a 1953, cuando claramente no tenía la bomba. Por el contrario, la creciente capacidad nuclear del Norte provocó que los E. U. se prepararan silenciosamente para la guerra mientras esperaban evitar una.

Las sanciones son una herramienta ineficaz para obligar a Corea del Norte a cumplir con la demanda de la ONU de que renuncie a las armas nucleares, y podría resultar peligroso concluir que su impacto llevó a Kim a las conversaciones.

De manera similar, la amenaza de ataques militares por parte de los E.U. hizo poco para enfocar la mente de Kim: incluso los analistas occidentales no la consideran creíble. Los E. U. carecen de la capacidad para identificar, localizar y destruir las tres categorías de objetivos: cabezas nucleares, infraestructura de producción de bombas y vehículos de entrega.

Corea del Norte tiene también capacidades militares convencionales formidables y las estimaciones sobre el total de víctimas humanas ascienden hasta 25 millones, según los tipos de armas utilizados, el teatro geográfico del conflicto y los países implicados.

En febrero, Moon dijo: “Estados Unidos necesita bajar su vara para el diálogo y el Norte también debe mostrar voluntad de desnuclearizarse”, como primeros pasos críticos. La cumbre se hizo posible porque Estados Unidos accedió a ese consejo, convirtiendo su demanda de desnuclearización, que previamente había sido una condición previa para las conversaciones, en un objetivo de las negociaciones.

Pero Kim no confiará en las garantías unilaterales de los E.U. Por lo tanto, cualquier acuerdo requeriría del apoyo de China y Rusia, la asistencia económica y energética de Japón y otros países, y el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU.

China y Rusia han recibido con beneplácito la noticia sobre conversaciones directas, pero Japón está intranquilo.

Todas las partes explorarán seis elementos que busca Corea del Norte de un acuerdo: un tratado de paz para reemplazar el armisticio de 1953; sanciones integrales; fin de los ejercicios militares de E. U. y Corea del Sur; reconocimiento diplomático; aceptación de las actividades espaciales de Corea del Norte; y, asistencia en energía nuclear.

Corea del Norte deberá detener todas las pruebas nucleares y de misiles a pesar de la cumbre y la permanencia de las sanciones. ¿Pero los Estados Unidos y Corea del Sur suspenderán los ejercicios militares? Para Corea del Norte, la desnuclearización completa significa la retirada de la disuasión nuclear instalada por los Estados Unidos en la península.

La cumbre de Kim-Trump es una oportunidad que será difícil de aprovechar y fácil de derrochar. Por ejemplo, si Trump anula la certificación del acuerdo nuclear de Irán el 12 de mayo, antes de la cumbre, la medida cuestionaría la buena fe y la capacidad de Estados Unidos para cumplir con los acuerdos internacionales negociados.1

Además, está el asunto general de la ignorancia de Trump, la falta de experiencia en política exterior y los muchos puestos vacantes en el Departamento de Estado de E.U. Todavía no hay ningún embajador en Seúl y Joseph Yun, representante especial de E.U. para Corea del Norte, se retiró este mes. Sin amplios fundamentos diplomáticos, el astuto Kim podría superar a Trump.

La participación en los Juegos Olímpicos de Invierno y la voluntad de sentarse con Trump ya han dado a Corea del Norte un impulso propagandístico, y una cumbre con el presidente de los Estados Unidos le otorgará legitimidad a Kim.

Sin embargo, Trump ha demostrado ser pragmático, no ideológico. Su enfoque transaccional podría ser la clave. Ya sea genuino o táctico, Moon ha elogiado constantemente la dura postura de presión máxima de Trump como algo útil para atraer el interés de Kim hacia una posible solución diplomática.

Por último, Trump no tiene ningún bagaje histórico y su decisión, incluso arraigada en la impulsividad, podría proporcionar el avance necesario para superar décadas de inercia acumulada.

La capacidad de Trump para revertirse y negar haberlo hecho podría ser igualmente ventajosa. Si hay un buen acuerdo sobre la mesa, nada de lo que ha hecho E.U., o que Trump haya dicho en el pasado, le impedirá aprovechar el momento. En tan delgados hilos de esperanza cuelga la paz nuclear.

 

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1  La sustitución ayer martes al frente de la Secretaría de Estado del moderado Rex Tillerson por Mike Pompeo, director de la CIA –cuyo lugar en la agencia ha sido ocupado por vez primera por una mujer, Gina Haspel- fue comentada en Twitter por Trump en estos términos: “Con Tillerson discrepaba en algunas cosas, como el acuerdo con Irán; en cambio, Pompeo y yo tenemos procesos de pensamiento similares”. Más tarde, ahondó a través de un comunicado oficial de la Casa Blanca: “He llegado a conocer a Mike muy bien en los últimos 14 meses y estoy seguro de que es la persona adecuada para esta coyuntura crítica. Él continuará nuestro programa de restauración de América (…) y buscando la desnuclearización de Corea del Norte”. Nota de traductor.

(*) Ramesh Thakur, ex subsecretario general de las Naciones Unidas, es director del Centro de No Proliferación Nuclear y Desarme de la Universidad Nacional de Australia.

 

Traducción de X. Quiñones para Código Tlaxcala del artículo de R. Thakur, publicado el miércoles 14 por Japan Times con el título Could the Kim-Trump summit succeed?

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