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PAN-Tlaxcala: Ambiente de Fiesta y Reconciliación Durante Presentación de Candidatos Ante Militancia

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Hipotético Cronicón de una Noche Helada en Independencia 55

¿Están contentos o no de iniciar esta campaña?”, pregunta el animador. Y ante la desangelada respuesta de la sillería: “Vamos a ver si de veras venimos con las pilas puestas. ¡A ver, una porra por favor, para empezar a ensayar y que nos salga bonito!” –persiste.

“Para no enfriarnos” propone una que consigue espabilar a los que ocupan apenas la mitad de las sillas desplegadas en el hoyo del patio:

-¿Quiénes somos?

-¡Los panistas!

-¿A qué venimos?

-¡A ganar!

-¿Y cómo les daremos?

-¡Duro, duro, duro, duro, duro!

Con el puño en alto, de pronto se asemejan a perredistas radicales los albiazules tlaxcaltecas.

Estamos en el búnker del comité estatal. Son las seis, hora de la cita, y empieza a enfriar. Salvo Felipe Flores, ninguno más de prosapia ha llegado a la hora de la citación.

“¡Vamos por la presidencia de la República, esta es nuestra también!” –se anima el animador.

Cuando arriba Marco Tulio, el candidato menos impuntual, ya corre un rumor como un eco del Estadio Azul entre la turba reporteril reunida en Independencia 55: que deberíamos abandonar en masa el evento, sugirió alguien.

Debe ser por eso mismo –o porque son otros tiempos- que las porras tornan groseras al paso de los minutos: “Somos los panistas /Y al que no le guste /¡Que chin… quitibum, a la bim bom ba! /Chin… quitibum, a la bim bom ba!” -guía el micrófono el desahogo colectivo.

Cuando llegan Orlando Santacruz y Rolando Romero son las 6:27. Para entonces, las primeras sombras acaban de disipar el calorcillo incubado por incontables, sabrosos sonecitos cubanos.

-“Somos los panistas, y nunca nos rajamos; y al que no le guste…” –propone el animador.

-“¡Que chingue a su madre!” –completa el coro.

INTERMEZZO

La llegada de cinco diputados locales reanima a los desanimados. En la avanzadilla vienen Vicente Morales, Fulgencio Torres, Fortunato Macías y el controvertido Justo Lozano. Se sientan juntos.

-¿Siempre sí entró a la batalla? –afirmo preguntando al suplente inesperado de la segunda fórmula cuyo titular es Héctor Ortiz, a la altura de la puerta de la cochera.

-Siempre sí vamos a la batalla –contesta con su característica media sonrisa Adolfo Escobar. Encendido luce, acaso por el olor nuevo a campaña, el experimentado legislador. Se sentará en otro flanco de la primera fila, con el ex alcalde de Nopalucan.

A los que esperamos en el portón de la cochera nos toma desprevenidos la ovación que estalla a nuestras espaldas. Es que los principales invitados se han instalado ya en el templete. Entraron por la puerta del edificio.

DON SERGIO

Buen agitador es Sergio González. Se regodea en la catarsis colectiva. Flota en su elemento.

“¡Estamos iniciando el camino hacia el 1º de julio!” –anuncia.

“Es una campaña que tendremos que ganar casa por casa” –reconoce.

En esas está el de Texóloc cuando llega por fin Héctor Ortiz a llenar la silla manifiestamente vacía a su derecha, a la siniestra de Adriana.

“Está gastando los primeros centímetros de suela, por eso está llegando un poco tarde” –intercede el presidente albiazul.

“¡A-dria-na, A-dria-na, A-dria-na!”, conduce Sergio una porra. Y añade sin transición, como para restituir el equilibrio: “¡Héc-tor, Héc-tor, Héc-tor!”.

Obvios a lo largo de todo el mitin los esfuerzos de los panistas-panistas por deshacer malentendidos entre la ganadora y el perdedor del 19 de febrero. También de Alba -el rey de las porras esta noche- y de Munive.

Sobre todo de Adriana misma.

“Los golpes de campaña antes nos dan honra que nos la quitan”, suma el animador la paráfrasis de El Quijote a la bienvenida a Héctor.

HUMBERTO ALBA

Predomina en la escenografía la imagen sonriente de Humberto Alba. Tres plásticos suyos enmarcan la sillería. Además, es el favorito de las porras que una matraquera enardece con su traqueteo chirriante.

“¡Bueeenas nochees!, ¿cómo están?” –saluda y levanta un alarido.

Miel sobre hojuelas es esta noche para el empresario apizaquense.

“Pido un aplauso para mi amigo Héctor Israel Ortiz Ortiz, quien hará historia junto con Adriana en Tlaxcala, ganando por primera vez el senado de la República. ¡Y lo van a ganar contundentemente!” –rezuma optimismo.

A Marco Tulio le ofrece: “¡Vamos a caminar mucho!”.

A “Mine” reserva palabras de aliento.

“Necesitamos mantener un México con progreso” –convoca a todos.

La autoconfianza de Alba, tanto como el trato de los correligionarios,  confirma indirectamente los augurios favorables sobre el distrito uno.

MARCO Y MINERVA

Debe ser porque el hermano de Linda Marina Munive es el más novato y formal de todos, que su mensaje resulta el más convencional.

Marco Tulio Munive Temoltzin reitera en exceso su amistad con los demás del templete, aunque eso sí, coincide en el propósito común de darle calorcito a Héctor.

Llegado a cierto punto, se pone un poco leninista:

-“No sólo les pido, ¡les exijo que el 1º de julio votemos en cascada! (sic), porque es un compromiso con el Partido”.

Sentencia que tal votación en cascada “es la clave para ganar en Tlaxcala”.

Y previsiblemente, concluye: “Josefina será la presidenta de México”.

No menos frágil hace parecer a Minerva su dulce voz de adolescente, mas sus tablas sacan a flote a la ex candidata a gobernadora.

“Somos portadores de la esperanza de miles de tlaxcaltecas” –dice a los otros.

“Tenemos enfrente noventa días intensos” -previene. “Le vamos a apostar a la conquista de  todos los corazones” –reta.

Enseguida pone su granito al fin de reconciliar a “Adrianita y don Héctor”.

Le toca anticipar la buena nueva: la bella, iridiscente Leonor Sevilla Romero será “desde ahora ya diputada federal”. Alude a la aparición de la ex delegada en el cuarto sitio de la lista plurinominal dada a conocer hace unas horas por el CEN del PAN.

DON HÉCTOR

“En Huamantla visité 40 casas”, recapitula Héctor Ortiz la jornada de este agitado primer día de post veda electoral. “Por eso llegué un poco tarde. Disculpas. Creo que estaba haciendo mi trabajo…” –tienta.

Y sí, la gente lo aprueba con un aplauso.

De natura parco, va a lo que va el ex gobernador: “No necesitamos un mensaje para convencernos de lo que ya estamos convencidos: Josefina Vázquez Mota es la mejor candidata”. Ergo, solicita “que nos ayuden a transmitir esto a sus colonias, a sus familias y amigos”.

“Que no haya una sola casa que dejemos de visitar” –instruye. “¡Multiplíquense por todos nosotros!” –suplica.

“Estamos aquí, porque estamos convencidos que este es el proyecto que necesita la Nación. Enhorabuena compañeros ¡y hasta el triunfo!” –concluye entre aplausos cuyo conjunto se antoja tibio…

ADRIANA BRAVÍA

“Como dice Héctor Ortiz, además de ganar vamos a hacer bien nuestro trabajo”, empieza fría en la ahora helada noche Adriana su mensaje. Poco a poco se irá reanimando al correr de sus palabras.

Intempestivamente alude a la primera fila: “¡Que le entren con ganas los diputados locales a trabajar por nosotros!”. El coro alcanza un primer clímax entonces. “¿Les pedimos una porra a los diputados?” –obsequia mientras Escobar se reajusta la silla, no muy convencido.

Una, dos…, cuenta Lozano con los dedos para abreviar el trago, pero un crescendo de “¡qué se paren, que se paren!”, interrumpe el conteo. Finalmente se ponen de pie los legisladores, confundidos salvo Morales, a quien se ve divertirse con la situación.

Ahora cuenta la propia Adriana: uno, dos, tres, y ya se arrancan los tribunos tlaxcaltecas:

-A la bio, a la bao, a la binbomban /el PAN, el PAN, ra ra ra!

Se suelta Adriana: se vuelve un torbellino.

“Hoy no podemos permitir que la simulación sea la que gane la elección” –apunta.

Duro, duro, duro critica Adriana al enemigo. A Mariano González le regresa de algún modo lo imputado a su pareja senatorial por la SFP: primero el cuñado Fernando León Nava y después el nombramiento de Mariano junior como coordinador estatal del gallo presidencial tricolor.

“¡Qué bonita familia!” –ironiza. E ipso facto se glosa:

“Que quede claro a los medios de comunicación: no es un asunto personal, es algo que tiene que ver con lo que queremos para el estado”. Justifica: “Persiguieron a nuestros adultos mayores, les quitaron los apoyos”.

A Peña Nieto le busca la yugular. A propósito de las revelaciones de Maritza Díaz Hernández sobre hijos procreados con el candidato cuando este era esposo de la fallecida Mónica Pretelini, divulgadas por el diario Reforma en enero, critica Adriana:

“Hoy ese que quiere ser presidente de México no sólo embaraza urnas; hoy, a una mujer. ¡Y no es capaz de hacerse cargo de sus hijos!” –clava.

“¡Lo vamos a chingar, lo vamos a chingar!” –devuelve el coro. Corrige Adriana: “¡Lo que quieren decir es que le vamos a ganar!”, y una risotada celebra el eufemismo.

Ante Minerva y Héctor reclama “lealtad a nuestros principios y convicciones”.

“¡Aquí, allá, Adriana va a ganar!”, “¡aquí, allá, Héctor va a ganar!” –resume, aprendida ya la lección, el coro inagotable.

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