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Marcha Fúnebre de #YoSoy132 en la Ciudad de Tlaxcala

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Croniquilla de una Protesta Post Electoral

Se empezaron a juntar en el zócalo, desde antes de las 4 de la tarde. Muchos vestidos de negro, pues el #YoSoy132 había convocado a una marcha fúnebre. Motivo del duelo:  el triunfo de Enrique Peña Nieto.

Mientras esperaban a los demás, los más puntuales se entretuvieron pintando pancartas y mantas, algunos el rostro en blanco y negro, por supuesto.

Cuando empezaron a marchar pasaba de las 4 y eran unos 250. Más organizados ahora que las veces anteriores; hasta idearon una barrera con un listón para definir el carril sobre la avenida Juárez.

Por sus dichos los conoceréis: “¡Enciende tu mente, apaga la tele!” “¡Gente, escucha, esta es tu lucha!”, “¡No telenovelas, queremos escuelas!”…

En la esquina de Guridi y Alcocer, aunque por ser sábado estaba cerrado el local, los manifestantes vocalizaron las primeras consignas contra el PANAL: “¡Elba Esther, Elba Esther, tú también vas a caer!” y “¡Esos son, eso son, los que chingan la nación!”.

A la altura de la Casa de la Cultura superaban los 500, y cuando rodearon la tienda Soriana –ya sobre la Rivereña- dicen los organizadores que rondaban los mil 500.  Los más optimistas dirían al terminar la marcha en el zócalo que participaron unas 2 mil personas.

Fueron hasta Soriana para decir lo que piensan sobre el ya célebre “Sorianagate”, por lo de las tarjetas que dicen que repartió el PRI. No sin ingenio perifonearon sin ambigüedad, sirviéndose del carro de sonido que encabezó la marcha, dos promociones satíricas:   “Presidentes pendejos al 2×1, sólo en Soriana” y “Oferta especial por los próximos 6 años, presidentes pendejos al 2×1, ¡no pueden dejar pasar esta magnifica oportunidad!”.

Ineludible una parada en la Lira y Ortega, cómo no. Allí un grupo formó una barrera frente al edificio del PRI, probablemente para evitar excesos. Otro grupo depositó el féretro cubierto con la bandera de México sobre la banqueta y el resto se sentó en la calle. Muchas manos cubrieron el ataúd con claveles blancos de los que repartieron durante toda la marcha.

Por sus dichos los conoceréis: “¡Fuera Peña, fuera Peña, fuera Peña!”, “¡Si hay imposición, habrá revolución!”, “¡Peña no ganó, el IFE le ayudó!”, “¡Peña, entiende, la patria no se vende!”.

También le tocó al Congreso, donde repitieron la consigna coreada en los locales de los partidos: “¡Esos son, eso son, los que chingan la nación!”.

Entraron al zócalo por la Diego Muñoz Camargo unos mil, tal vez más. En torno al kiosco dispusieron los materiales de una ceremonia: la piñata con cara de Peña Nieto, el ataúd, y a modo de alfombra, las mantas y los carteles.

-¡Quémenlo, quémenlo, quémenlo! –gritaron unos.

-¡No!, porque es un evento pacifico –objetaron otros.

Al final se impuso la idea más atrevida y hubo sacrificio ritual.

Casi linchamiento: primero intentaron prender fuego a la piñata de Peña Nieto, pero la lluvia lo impidió; luego lo patearon hasta que otras voces propusieron colgarlo del kiosco, y así hicieron.

Así recibieron los “indignados” de Tlaxcala el triunfo del próximo presidente de México.

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