Código Tlaxcala
“Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural”. Kofi Annan

Magia del Lira: Familia de Galardonado Arrasa Presentes de PRD

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Azarosa Croniquilla Sobre un Desayuno y una Rifa Embrujada, en Tres Actos

UNO

Al llegar, puntuales, el Campanario del hotel Álifer está desierto. Así que para matar el tiempo nos metemos en la privadita de Trinidad Sánchez, atraídos por esa curva magnética, visible desde el salón, que hace esquina con la Domingo Arenas. Serpenteante e íntima callecita bordeada de árboles añosos coronados de copas altísimas sostenidas por gruesos y rugosos troncos.

Corre a un costado del templo de San Francisco -allí hay una escalerilla bordeada de fragorosa vegetación nutrida por tanta humedad- y da de bruces con el frontón semi escondido. Reporteros al fin, aprovechamos para tomar fotos a un eucalipto majestuoso y nota de un catedralicio pinus montezumae hendido en su base (el hueco ignominioso es tiradero de basura, y ¡el colmo!, su tronco claveteado sirve como vil poste de luz eléctrica).De vuelta al salón donde varios reporteros buscan acomodo, saludamos en la puerta a Humberto Vega.

Martín nos pide sentarnos cerca de la cabecera de la mesa. Propicia así el comunicador, sin sospecharlo, los designios del hado Miguel Nicolás Lira.

DOS

Por fin arriba el Cambrón Juan Manuel, y tras el presidente estatal del sol azteca, a cuentagotas: Alberto Amaro con su hijo; Juan Calyécac, presidido del arquitecto que es o fue su auxiliar; y Luis Javier Sánchez, heraldo del desembarco de Santiago Sesín.

Luego Lorena Cuéllar, ofreciendo disculpas por la tardanza. De mano saluda a cada uno, y a cada uno dice algo; sonriente, prodiga abrazos la casi segura candidata del PRD a la gubernatura. Y hasta el final, la siempre imponente diputada Elsa Carlota Eréndira.

Salvador Ballesteros, esposo de la senadora, pone al cabo la cereza al desfile de personalidades del poder con su cortesía habitual.

“Los políticos debemos estar siempre de parte de la libertad de expresión”, enuncia Juan Manuel a la hora de los mensajes. Tras el boss del partido, toca a Lorena brindar a los reporteros tlaxcaltecas el desayuno en su honor, por el Día del Periodista.

Estamos comiendo cuando Juan Manuel sugiere a Martín que hubiera sido buena idea intercalar periodistas con políticos, a fin de propiciar el convivio y disuadir la formación de bandos separados.

“Nosotros también somos una tribu, otra más”, bromea la presidenta de Código Tlaxcala.

Festeja Calyécac, de buen humor, la ocurrencia con sonoras carcajadas.

En el partido de los reporteros están el talentoso escritor y periodista Yassir Zárate; América Atenea, entrevistadora insuperable; Leonel Tlamis, reputado reportero de El Sol de Tlaxcala, acompañado de un fotógrafo; Gerardo Santillán y Xico Corona, del digital líder e-consulta; Lupita Salas, de Zona Crítica.

Y algunos pocos más de la tribu de periodistas, de la radio, los impresos y la televisión local.

TRES

Una chica había repartido al principio numeritos minúsculos y anotado nombres en una hoja. Habría una rifa de obsequios, avisó. Los premios consistían en siete u ocho regalos con algo dentro, más una estatuilla metálica de un personaje imaginado hace unos trescientos años por otro Miguel, siendo presidiario: El Quijote.

Llegado el momento, el azar (¿el hado de Miguel Nicolás?) haría añicos todas las leyes de probabilidades.

Yassir primero, y luego Gerardo, se sacaron dos bolsitas regaladas por la senadora. Los dados cargados del hado premiaron a poco al webmaster de Código con una primorosa tablet senatorial; y tras un paréntesis, a la propia presidenta con un regalo en papel dinero del diputado Vega.

A esas alturas la instauración de lo insólito en el salón del Álifer había suscitado perplejidad entre la mayoría de los presentes. Las bromas no se hicieron esperar:

-¡Recuento! –susurra uno.

-¡Voto por voto! –clama otro.

Y lo que faltaba. El último premio era El Quijote.

Entonces ocurrió lo impensable.

-Deme el cuatro –invoca la presidenta del portal, dirigiéndose a Humberto Vega, cuya mano non sancta decidiría el premio mayor.

-Pues no lo vas a creer… es el cuatro –muestra, algo confundido por la realidad del azar, a los asistentes el legislador federal el papelito embrujado.

En efecto, era el número del director editorial de Código. Del galardonado el pasado miércoles con el premio estatal de periodismo “Miguel N. Lira”.

-¡¡Recuento de votos!! –recrudece la amigable exigencia.

-¡¡Voto por voto!! ¡¡Voto por voto!! –reiteran los estupefactos.

La improbabilidad implícita en la teoría de las probabilidades había hecho valer su verdad.

Y mientras felicitaban al favorecido por los hados, Juan Manuel puso rúbrica a la rifa encantada:

-Cuatro, cuatro, cuatro… -voceó el presidente del PRD a medida que sacaba los restantes boletos del depósito del sorteo.

-Si yo fuera tú, iría corriendo ¡pero ya! a comparar un entero de la lotería –aconseja Eréndira.

-¡Qué esperas para jugar al Melate! –suma Sesín.

Asombro, parabienes y sonrisas de las tribus enmarcan el retiro del salón Campanario de la familia protegida este año por Miguel Nicolás.

COLOFÓN

-No sé por qué, pero intuyo en esto la mano de la profesora Rebeca Torres Ortega, primera alcaldesa de Tlaxcala –propone inopinadamente el director.

-Dinero llama a dinero: es por el Centenario de oro -opina la presidenta.

-Es simplemente una buena racha –corrige lacónico el webmaster.

-Es la vibra que atrae más buenas vibras –resumiría místicamente el amigo Parma, cuando lo enteré. {jathumbnail off}

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