Código Tlaxcala
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Jueves Blanquiazul en Tlaxcala

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CRONIQUILLA DE LA VISITA DE SANTIAGO CREEL A TLAXCALA

“No al Autoritarismo, no a la Línea”; Exige Voto Libre y Secreto

Para Felipe González, el lagunero

Arribó con retraso al CDE del PAN por causa de la lluvia, muy de camisa azul cielo a cuadritos y pantalón azul marino, faltaba más.

Ingresó a la estrecha salita acompañado de Julián Velázquez Llorente cuando ya empezaban a chiflar algunos reporteros.

Fresco y sonriente lució Santiago Creel Miranda este jueves.

“Para mí, Tlaxcala es un estado amigo” –abrió el senador con licencia la rueda de prensa.

Y remató así su brevísima presentación: “Vengo como un militante más, ya no tengo fuero, vengo sin sueldo”.

Acto seguido, la ronda de preguntas.

LA RONDA

Duros cuestionamientos escuchó de la nube de reporteros.

“Tengo una magnífica relación con Héctor Ortiz, y no de ahora” –respondió a uno.

Una reportera inquirió sobre una llamada que habría hecho Juan Carlos Ugalde a Calderón para felicitarlo hacia las ocho pe eme del domingo de la elección de 2006, y el chihuahuense eludió que “no estoy informado, déjeme conocer el dato”.

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-¿Ahora es usted el hijo desobediente que fue Felipe en 2005? -planteó Código.

-Yo represento al militante libre que vuelve a sus orígenes, a sus valores–concedió. Y sentenció, algo críptico: “Los errores no son para negarse, sino para corregirse; ese es mi caso”.

Reconfirmó la alianza del PAN con el ex gobernador, al menos en Tlaxcala, cuando otro interrogó al aspirante presidencial acerca de una eventual fórmula entre Ortiz y Adriana Fernández:

-Yo la veo bien…

Más adelante, ya en El Tirol, agregaría el senador:

-Hay que defender lo que han hecho los gobiernos del PAN, empezando por aquí, por el buen gobierno que hizo Héctor Ortiz.

Reclamó Creel en Tlaxcala, como lo ha venido haciendo, “una cancha pareja y un árbitro imparcial” al CEN para todos los aspirantes. Entonces, uno quiso saber si confía Creel en la imparcialidad del PAN, y él aprovechó para lanzar un piropo a Sergio González:

-Aquí hay árbitro imparcial, eso es seguro –volteándolo a ver.

En otro momento ejemplificó así el valor de la unidad partidista:

-Cuando conocí el resultado de 2005, ¿saben qué hice?, llamé a Felipe para felicitarlo y le dije que de mí dependía que él fuera el próximo presidente de México.

La más dura vino de una reportera. Trajo a colación los permisos para casinos otorgados siendo Creel secre de gobernación.

Tensado el ambiente, claro, por la tragedia del Royal.

Y el calorón que hacía al mediodía en la salita.

La recibió agradecido (“aprovecho para aclarar”), y afirmó:

-Entregué siete permisos y revoqué nueve, entre ellos el del Royal…

Entonces nos invitó al Tirol quesque a cenar…

EL TIROL

Allá habían colocado cientos de sillas en torno a un templete. Alineadas no para comensales sino al modo de un auditorio.

Todo dispuesto para una reunión entre el aspirante y las bases panistas.

Los sentados, puro pueblo. Decenas de políticos envolvieron a Creel cuando entró y los que se quedaron siguieron de pie durante toda la celebración.

Andaban por allí, dejándose ver y observando, Jaime Cuapio, Roberto Texis, Armando Espinosa y otros de menor renombre.

En todas partes -duende ubicuo- el joven Víctor Loranca.

-Algún día seré presidente de México -bromeó.

-Con la ayuda de Código Tlaxcala y Zona Crítica, seguramente -completamos.

En el sencillo presídium estuvieron: Fulgencio, Adolfo Escobar, Rolando Romero, Julián Velázquez, Sergio por supuesto.

Al presentarlos olvidó Creel el nombre de Lilia Caritina.

-¿Dónde dejó a Mildred? –la picamos al toparla, ya al final.

-Yo no la dejé en ninguna parte, ella va a donde quiere –se revolvió, áspera.

MENSAJES

Habló Sergio González para presentar al aspirante, a quien vinculó al primer IFE (“el bueno” of course).

Irremediablemente salió a flote el recuerdo del Tec de Apizaco en el lejano 1977, cuando los grillos que nunca faltan sabotearon un evento del entonces candidato a diputado federal.

Luego todo el acto sería para Creel.

Las siguientes frases, pronunciadas a todo pulmón, resumen su mensaje a los panistas tlaxcaltecas:

-Quiero que se acabe la cultura del PRI, eliminarla, sacarla del país y de la historia.

-Los fundadores le pusieron PAN al PAN porque México tiene mucha hambre –dijo que le dijo personalmente ni más ni menos que Gómez Morín, amigo de su padre.

-Hambre –remarcó- de tranquilidad de las familias, de bienestar, de combatir la pobreza; hambre de ver a todos ustedes vibrando por la victoria del partido; y hambre de que el PRI nunca, pero nunca, regrese a Los Pinos.

Se comprometió, entre aplausos y vítores:

-El PRI no se va a acercar ni a un kilómetro de Los Pinos ¡de eso me encargo yo!

Para entonces se habían abierto vacíos en el sillerío.

A tales alturas era claro que no habría cena.

COLOFÓN

A tres campesinos que pusieron el broche a la jornada, confió Creel:

-Así como me ven de ojo azul, sé de los problemas del campo.

Afuera de El Tirol caía todavía un chipi chipi pertinaz; la noche empezaba a enfriar.

Lupita, la de Zona Crítica, preguntó si los medios sándwiches serían la cena que invitó Creel.

-Un vinito hubiera estado bien –opinó Cristian, ajustándose la chaqueta.

-Ni modo que se los quitáramos a los niños, eran demasiados –glosó Ces.

Así nos alejamos, bromeando y quejándonos.

Luego nos tragó la noche oscura.

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