Código Tlaxcala
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Héctor Ortiz. La Falta de Respeto

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Ahora resulta que es fiesta particular el solemne cumplimiento de la ley constitucional.

De por si fue decepcionante el proceder del diputado Héctor Israel Ortiz Ortiz al no acudir a la toma de protesta del gobernador constitucional Marco Antonio Mena Rodríguez, porque evidenció una falta de respeto a dicha investidura, cuya ostentación resulta del voto popular, más no de su liderazgo familiar-grupal.

Y es precisamente el respeto a la representación del pueblo tlaxcalteca lo que debe motivarlo, porque la curul que ocupa ante el pleno de la LXII Legislatura es de los tlaxcaltecas, más no un patrimonio personal como él lo concibe, según sus propias palabras.

Señor diputado Ortiz Ortiz: la toma de protesta al actual mandatario de Tlaxcala no fue “la última fiesta” del criador de reses, Mariano González Zarur, éste dejó de ser gobernador un día antes, y el 1 de enero de 2017 ya no era nada, sólo el “ex”, y si alguien debía festejar -desde esa miope óptica política- era precisamente el nuevo gobernante Marco Mena su asunción, más no el amo Mariamo.

Porque de ser así, quiere decir que el otrora recién protestado gobernador le vino a arruinar su “ultima fiesta” aquel 15 de enero de 2011, cuando González Zarur ante el pleno del LX Legislatura le reprochó haber “patrimoniado” el sexenio en que usted fue gobernador por haber beneficiado a sus familiares.

Pareciera que fue verdad que usted, ahora legislador, en ese entonces hasta se enfermó en su primer día como exgobernador, cuando el hacendado de Piedras Negras, ya con el poder en la mano, comenzó a fustigarlo para desahogar el rencor que le generó la derrota que usted le propinó seis años antes, al ganarle la gubernatura 2005-2011.

A los tlaxcaltecas no se les olvida que usted señor, hasta se llevó un fin de semana el helicóptero destinado al titular del Ejecutivo estatal, siendo que ya no le correspondía, pero que al ser una emergencia por problemas de salud, nadie cuestionó, aunque la mala justificación de su vocero Domingo Fernández creó una duda que ahora se despeja con  su propia declaración al suponer un coraje por “arruinarle su última fiesta”.

Más fácil hubiera sido NO IR ese 2011 al relevo sexenal, como el priista José Antonio Álvarez Lima cuando rindió protesta el perredista Alfonso Sánchez Anaya, en el siglo pasado (14 de enero de 1999), y no abstraerse este 2017, cuando, aquí sí, don Héctor podía darle la bofetada con guante blanco a González Zarur, quien lo vería de regreso en la política activa a pesar de que lo daban por muerto (políticamente hablando), ya con investidura nueva, retorno que parece imposible para el exgobernador Mariano.

Don Héctor; respete la representación pública de un pueblo de Tlaxcala que lo acogió desde niño; le ha dicho a sus cercanos que siempre quiso ser diputado local, ahora que lo ha logrado respete el Palacio Legislativo.

Porque aún está fresco el día en que un hermano suyo allanó de manera porril el recinto de la máxima tribuna del estado para alargar dos años ilegalmente (así fue dictaminado por la Suprema Corte) la rectoría en la Universidad Autónoma de Tlaxcala de su otro hermano –Serafín- cuando fungía usted como Ejecutivo estatal.

LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA COMO PATRIMONIO PERSONAL-FAMILIAR-PARTIDISTA

Ese el problema de nuestra clase política nacional, estatal y municipal, que al convertirse en gobernantes, incluso en simples colaboradores del gobierno, ven la administración PÚBLICA, como algo propio. Como saben que es temporal, depredan el erario, se adjudican el patrimonio público, no dejan nada al irse, incluso el protocolo lo creen suyo.

DECEPCIONES A OTRO NIVEL

De Adolfo Escobar, expresidente municipal de Tlaxcala, sobra decir que decepcionó por haber dado al traste con sus posibilidades de ser el candidato a gobernador del PAN en el pasado proceso electoral, ya no por carecer de la mínima calidad política como alcalde, sino por no mostrar ni un poco de responsabilidad cívica, pues se sabe que le insistieron en reparar el barandal del puente rojo que destrozó un automovilista y representa un peligro para los transeúntes, pero no hizo caso, siendo una obra que no le costaría más de 1 o 2 mil pesos, pero prefirió llevarse todo.

Ahora Anabel Ávalos Zempoalteca, flamante presidenta municipal de la capital del estado porque ganó contundentemente, anuncia embellecimiento de espacios públicos, sin percatarse de que antes de lo bonito, es lo seguro. Es más importante caminar seguro que agradable.

¿A poco ella no lo ha visto o nadie le ha dicho que hay un peligro latente desde hace casi medio año para los ciudadanos a escasas 3 calles de su oficina en Palacio Municipal?

Ojala y Anabel, que quiere ser gobernadora en 4 años 8 meses, no decepcione también.

DUDAS…

¿Luego de que abiertamente la magistrada Rebeca Xicohténcatl acudió a eventos de campaña de Marco Mena, tendrá su premio?

¿Dicha magistrada -quien ejerció su derecho legítimo de apoyar a su “amigo de toda la vida”- recibirá la “bendición” del ahora gobernador?

¿Al despedirse Elsa Cordero Martínez de la presidencia del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE) este fin de mes, habrá línea del Ejecutivo para decir quién la releva?

¿El Pleno del TSJE aceptará una vez más la intromisión de otro Poder?

¿La magistrada Rebeca Xicohténcatl será la próxima presidenta del Poder Judicial, como anunció esta columna, una vez que tomara posesión como gobernador Marco Mena?

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