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Formar Mejores Personas, Para Tener un Buen Gobierno y un Mejor Mercado

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Leyes apropiadas y Estado son requeridos, para domar al Mercado. Pero sobretodo, personas educadas, personas formadas, personas humanas, que hagan esas leyes y conduzcan ese Estado, los gobiernos y la sociedad. Si tenemos esas personas, tendremos esos gobernantes y entonces tendremos un Mercado domado a favor de las personas.

Eduardo Caccia, rememoró una alegoría en el diario Reforma, el pasado 11 de junio del presente 2017. La Alegoría del Buen y Mal Gobierno de Ambrogio Lorenzetti, que se haya en el Palacio de Siena.

Donde Lorenzetti, nos recuerda en su mural del Buen Gobierno, las características, cualidades y propiedades de todo Buen Gobierno: Sabiduría, Justicia, Concordia, Armonía, Bien Común, Fe, Esperanza, Caridad, Templanza, Justicia, Prudencia y Fortaleza.

El mural del Mal Gobierno, representado por el Tirano, que a su vez está dominado por la Envidia, el Orgullo y la Vanagloria, lo que produce Crueldad, Engaño, Fraude, Furia, División y Guerra, como fondo, una ciudad en ruinas, comercios cerrados y el conflicto, expresándose en las calles.

Como podemos imaginar, se trata de un mural medieval. Sin embargo, su vigencia es incuestionable y podemos deducir que para tener un Buen Gobierno, se requiere que sean electas personas con las características, cualidades y propiedades requeridas para hacerlo posible.

Luego entonces se requiere un sistema educativo y una cultura familiar y social que estimule la formación y el desarrollo de personas que aprecien y cultiven la Sabiduría, la Justicia, la Concordia, la Armonía, el Bien Común, la Fe, la Esperanza, la Caridad, la Templanza, la Prudencia y la Fortaleza. El mural, dos veces hace referencia a la Justicia.

Cualquier lector puede sentir fuera de lugar, de época o de contexto; características, cualidades y propiedades; así como alguna o todas las virtudes, sin embargo me parece que quien no tiene fe en Dios, debe tener por lo menos, fe en el Ser Humano, y por lo tanto, mantiene hoy su lugar en la lista.

La Caridad, vista como el amor a los seres humanos, como el interés por los demás y que explica las acciones de filantropía y de ayuda mutua, mantiene en los hechos su vigencia y su necesidad.

Hoy que tanto enarbolamos la bandera contra la corrupción, precisamente lo que es necesario para combatirla, es la Templanza, además de leyes y organismos que en verdad funcionen. Estoy convencido, que aún teniendo leyes y organismos que funcionen, si no se forma a las personas, en las familias, en las escuelas y en la sociedad, en la virtud de la Templanza, tardaremos más tiempo, mucho más tiempo, en erradicar la corrupción.

Prudencia es la gran ausente hoy. Unamos Prudencia con Sabiduría y seguramente tendríamos más eficiencia en el combate a la delincuencia organizada y desorganizada, en cualquiera de sus formas y manifestaciones. La Prudencia y la Sabiduría, llevaría el combate al ámbito financiero, organizacional y logístico, y dejaría a las personas en paz, lo que reduciría sustancialmente el uso de las armas para su combate. La paz regresaría a las calles y a los espacios públicos.

Fortaleza es lo que requieren el Estado, los gobiernos, las leyes y las instituciones para cumplir con su cometido.

Las grandes respuestas, las soluciones de largo alcance, a los graves y profundos problemas sociales, jurídicos, económicos y políticos que tenemos hoy, solo se alcanzarán, como dice Caccia mediante el “cambio de sistema social y político (es decir nuestro sistema cultural). Las pistas de ese cambio están en la formación de mejores ciudadanos. El plan de estudios se dibuja en los frescos de un palacio medieval”, refiriéndose precisamente al mural del Palacio de Siena.

Caccia refiere ahí mismo, una de las conclusiones a que llegó Jorge Ibargüengoitia: “… el problema… es… de conducta”.

Esto es, si formamos buenos ciudadanos, tendremos buenos gobiernos y si tenemos buenos gobiernos, habrá justicia y habrá por consecuencia, menos pobreza, luego entonces, si hay justicia y menos pobreza, habrá paz. El Mercado dejará de ser problema ideológico, el Mercado cumplirá con su función, al estar domado por leyes justas y sabias, en manos de buenos gobernantes, rodeados de instituciones fuertes, entre ellas, las electorales y las económicas.

La clave está en las familias, en la sociedad y en las escuelas. El resultado estará en la misma sociedad, en los gobiernos y en las instituciones.

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