Código Tlaxcala
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Felicidad Priísta en la Sede de Lira y Ortega

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Abrumada Croniquilla de un Festín Tricolor Anticipado

Abruma tanta felicidad. Sonreír es su santo y seña. Pura positividad -como dicen los expertos en superación personal-, su carta de identidad.

El PRI en su tinta: los tricolores tlaxcaltecas compitiendo a mejor presumirse triunfadores.

El pretexto es lo de menos. La jura de Michel, el nuevo delegado; mas podría ser cualquier otra cosa. Lo importante es acariciar las mieles del éxito aunque falten casi dos meses para las votaciones y llevan apenas una semana en campaña.

Ateridos sólo un poco por la espada de Damocles del insufrible INE que ayudaron a forjar, los tricolores se abrazan, besan, palmean y miran hipnóticamente a los ojos, embelesados en su multiensayada representación de compañerismo.

Claro está que –políticos al fin- al quererse también se otean, miden, recelan, soportan, distancian, desconfían.

El PRI en su tinta: el partido más importante de la historia de México y Tlaxcala, que no dejará de recordar Marco Antonio Mena.

Más ahora que PAN y PRD, los ex opositores, lo han mimetizado a tal grado que son ya prácticamente idénticos. Homenaje rotundo que revitaliza a los priístas del siglo xxi.

No invitaron a la prensa -estorbo, antes que vaso comunicante-, pero algunos nos enteramos y pudimos atestiguar el festín simbólico.

DEJA VU DE TARANTINO

La vista en la banqueta, en íntima charla se aproximan Ricardo García Portilla y su suplente en el distrito 03, el discreto Teodardo Muñoz Torres. Una vez ante la sede, se dejan abrazar por los que esperan los arribos.

El ex titular de Finanzas descubre la lente de Código Tlaxcala, y vivaz, alza presto un pulgar.

Por allí revolotea el sarcástico implacable Héctor Martínez, cargado de dardos ácidos su carcaj.

Entre los primeros en llegar, Fermín Sánchez Varela. Hoy más que nunca parece un duro de Tarantino el ex líder cenopista. En un rellano junto a la entrada algo se dice con el secretario parlamentario, luego traspone el vano y se enfila hacia el salón.

-¿Ya perdonó al PRI, don Fermín? –pico al desgaire.

-¿Perdonar? ¿Pero qué tengo que perdonarle a mi partido?

-Que no lo dejaran ser candidato…

-Soy priísta de toda la vida. Soy muy institucional –se escuda previsiblemente.

“Si me quiere entrevistar, platicamos allá adentro”, ofrece, y sigue su camino.

EL AUDITORIO

Hay galletas y agua caliente para Nescafé dispuestas sobre una mesa. Tomo un paquetito y lo comparto con las reporteras.

“No vine por hambre, ¡la traigo conmigo!”, bromea Paloma.

Aunque aún faltan algunos minutos para la cita, el salón que hace las veces de auditorio empieza a llenarse.

Dos grandes lonas enmarcan el escenario. Una con imágenes de las candidatas y el candidato, en negrillas los nombres de ellas y el apellido de él. La otra lleva inscritos el logo del PRI, el lema “Transformando a Tlaxcala” y la denominación del Comité Directivo Estatal.

La manta de los candidatos incluye sus lemas de campaña. “Mujer que trabaja y cumple” y “Mujer que habla con la verdad”, los de las solteritas Rosalinda y Anabell. “Trabajando por lo que más quieres”, el de Ricardo.

Enfrente del presídium la sillería. Una franja verde y otra roja. El blanco lo ponen los muros y el techo.

LA BIENVENIDA

“¡Están listos para el triunfo!” –pregunta afirmando el presidente del PRI cuando da comienzo la ceremonia.

“¡Síiiiiiii!”, le devuelve el auditorio.

“Con su emoción dentro de esta campaña, recibimos más fuerza”, agradece Mena.

Agrega, dirigiéndose al delegado que rinde protesta: “Dile al Dr. (César) Camacho que en Tlaxcala habrá buenas cuentas en los tres distritos”.

Celebra el dirigente tricolor que enfrenta el reto de ganar algo más que el único distrito conseguido en el estado durante la pasada elección presidencial, la presencia de los grupos del PRI. Enlista: Fundación Colosio, CNC, Mujeres, Jóvenes, Movimiento Territorial…

Enuncia: “El PRI es el partido más importante de la historia de México, y el partido más importante de Tlaxcala. El más grande, el más fuerte, el más disciplinado”.

Refiere, sin precisar, Mena evidencia empírica de su dicho: “Los números nos están poniendo adelante en los tres distritos”.

“El 7 de junio, dentro de tres meses, tendremos tres diputados de mayoría en Tlaxcala” –concluye al cabo.

Un alegre, ilusionado festín había comenzado.

EL DELEGADO

Luce Javier Michel Díaz como un abuelo sabio y prudente.

De lo primero da fe una cita de Unamuno al recobrar en 1930, tras la caída de Primo de Ribera, su cátedra en Salamanca: “Decíamos ayer”, tal como había hecho cuatro siglos antes Fray Luis de León, muy a propósito del retorno de Michel a Tlaxcala.

Como si no hubiera corrido el río del tiempo.

De lo segundo, un consejo que algunos atribuyen a un peluquero que cambió “el mundo por unas tijeras”, Vidal Sassoon, creador del corte Bauhaus de Mia Farrow, y otros a un director ejecutivo de Pepsi Co., Donald Kendall: “Sólo en el diccionario la palabra éxito está antes que la palabra trabajo”.

Elogió enseguida: “Regreso a sumarme a la tarea que ya están realizando con tanto éxito”.

Matizó por si las moscas: “El 7 de junio todos vamos a ir a las urnas”.

Of course encomió Michel las labores del Gobernador de Tlaxcala y el Presidente de México, y luego se dio a las remembranzas.

Recordó su coincidencia hace años con el tocayo que este lunes le tomó protesta, Javier Guerrero, en San Pablo del Monte; presentó a un dirigente de la CNC, y a Alejandro Durán, al que presumió como “el Tlaxiaca de Tláhuac”.

Ofreció, finalmente, una “política de puertas abiertas” a los tricolores tlaxcaltecas.

El ceremonial de la unción del delegado, esa religión de los priístas de corazón, alcanzó entonces el clímax.

INVOCACIÓN DE LA ÉTICA

Si Michel evitó referirse a las casas de la pareja presidencial y el secretario Videgaray, ni al reloj millonario del presidente nacional del PRI, ni a los descuartizados que a cuentagotas aparecen en Tlaxcala ni al horrísono asunto de los policías estatales en oficio de secuestradores; en compensación, Javier Guerrero García formuló en su turno una inopinada invocación a… la ética.
Aguafiestas inoportuno que menciona la soga en casa de ahorcado, se antojó a ratos el “ícono de la política social de este país” que había presentado Michel ante el auditorio solipsista.

Pidió primero Guerrero a los candidatos enfocarse en “transformar este entorno que no está bien, esta desigualdad, este rezago”.

Fue lejísimos luego al sugerir a los festivos camaradas “recuperar el sentido de la política”. “La ética, los valores, no están divorciados de la política”, planteó.

Ante un auditorio que al paso de los segundos tornaba  en rostros graves y hasta adustos, insistió el quijotesco secretario regional en “recuperar el contenido ético de la política”.

Remató: El PRI no tiene porqué estar alentando la corrupción y los actos deshonestos”.

Algunos incómodos se removieron en sus asientos.

Luego derivó su mensaje Guerrero hacia un tema más acorde con la tradición tricolor: la aproximación al pueblo. Pidió atender “los compromisos con la comunidad”; exhortó a “hacer campañas cercanas a la gente”; propuso “tomar el pulso de lo que está pasando allá abajo, en las comunidades”.

El nuevo derrotero del mensaje obró un relajamiento colectivo en el local espacioso de la Lira y Ortega.

Algo ayudó una evocación del artífice del partido de masas que fue el PRI: “El general Cárdenas recorría a pie las comunidades y escuchaba las demandas del pueblo”. “Esta enseñanza no lo podemos eludir: Rosalinda, Anabel, Ricardo”, exigió.

Luego pisó el orador suelo más firme, al recomendar centrar las campañas en las demandas de educación, salud y empleo. No olvidó la inseguridad, el tema destacado en todas las encuestas: “Desde luego hay problemas que no podemos soslayar. Le deben dar al ciudadano y las familias, las garantías de paz y tranquilidad que requieren” –sugirió.

Finalmente recalaría Guerrero en el mensaje prevaleciente, dando gusto al auditorio.

Cerró: “Tenemos que ganar los tres distritos. Aquí no podemos hablar de perder”.

Una ovación cobijó el retorno de Guerrero al festín optimista.

COLOFÓN CON ROSALINDA

Cada orador cumplió el ritual de presentación de los candidatos. Así tres veces se pusieron de pie Rosalinda, Anabel y Ricardo, para dejarse bañar en el rocío cálido de los aplausos.

Tras el ceremonial vinieron los besamanos, más abrazos, más palabras: el PRI en su tinta.

“Un privilegio, un gran honor poder ser candidata de mi partido a la gubernatura”, admite en corto Lupita Sánchez Santiago.

-¿Cómo dejó en Brasil a doña Beatriz? –preguntamos cerca de allí a Linda Marina Munive, de quien dicen ha regresado para no perderse los comicios de 2016.

-Todo bien –contesta con una sonrisa.

En la vorágine de las despedidas reencontramos a don Fermín.

-¿Cómo ve el distrito uno: qué le recomienda a Rosalinda para descontar ventaja a Sánchez Anaya? –quiero saber.

-Nuestra candidata no necesita consejos. El trabajo nada más. ¿A mí que me importa Sánchez Anaya?

Más adelante topamos con Rosalinda en persona.

-Le tocó el distrito más duro, dicen que Sánchez va arriba. ¿Qué piensa hacer? -solicité.

-La única forma que conozco de ganar una elección es el trabajo –aclaró.

-Sánchez ya fue gobernador; intentó poner otra vez a su esposa, ahora como pluri de Morena, pero la tómbola se lo impidió; y dicen que le sobra edad para andar en estos trotes. ¿Usted que le recomienda, Rosalinda: que se dedique a cuidar tataranietos?

-Él tuvo su momento como gobernador. Ahora, nosotros tenemos experiencia, juventud y ganas y fortaleza para salir adelante. Nada más.

-¿Algo más, por favor?

-Que si bien Maricarmen tiene todo el derecho de participar, él no debe velar sólo por sus intereses personales o familiares. Nosotros estamos velando por los intereses de las gentes. ¡Y que le vamos a ganar! {jathumbnail off}

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