Código Tlaxcala
“Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural”. Kofi Annan

Esmeralda Vázquez, Comunicadora del Ejército

40

Un Oficio Difícil en una Institución más Bien Hermética

Inopinadamente la conocimos, durante la inauguración de la campaña de desarme, frente a palacio. Menudita ella, de plática fácil. Mira con los ojos muy abiertos, anuncios de un alma comunicativa. Se llama Esmeralda Vázquez Herrera y estudió en la Universidad del Altiplano.

El teniente Y.Y. Vázquez nos recomendó -agobiado por nuestra curiosidad de saber qué significa la doble i griega- charlar con Esmeralda. “Por favor, no vayan a decir mi nombre, no lo tenemos permitido, es por seguridad”, rogó el simpático oficial al alejarnos.

“¿Entonces para qué lo trae bordado en la camisola?”, nos preguntamos.

Es apizaquense Esmeralda. Llegó al ejército a través de la bolsa de trabajo de la UDA. Debió llenarles el ojo a los militares por su carácter decidido. “Es un gran orgullo portar el uniforme”, dice con un brillo de orgullo en sus ojos claros.

“Desde que entré al ejército me trataron como a un soldado”, rememora mientras esperamos el arribo del gober y el general Pinacho.

“¿Así nomás, como a un soldado, sin consideración a la condición femenina?”, picamos.

“Igual  que a cualquier soldado, como dije”, se sostiene.

“¿No hay discriminación contra las mujeres?”, terqueamos.

“No; en el ejército se promueven muchos valores, como la igualdad y la equidad de género”, detalla.

Pese al uniforme, Esmeralda platica con una familiaridad bien mundana. Nos cuenta que actualmente hay 19 mujeres en la XXIII zona militar establecida en Tlaxcala. La mayoría labora como oficinista y varias en la policía militar.

“¿Alguna trabaja con armas?”, queremos saber.

“Sí, hay una que trabaja en materiales de guerra, sabe de granadas”, dice con un dejo de envidia.

Repentinamente se torna precavida Esmeralda. Tal vez supone que hablado demasiado. Pide -demasiado tarde- reserva.

“Pero si no nos dijo nada”, alegamos.

“No podemos decir nuestros nombres”, responde como un eco del teniente.

Tras la pausa, cambio de tema: “Debe ser difícil ser comunicadora de una institución como el ejército”, sondeamos.

“No crea”, devuelve ambiguamente.

“Mire: usted estudió comunicación y parece que su labor consiste en incomunicar…” –retamos.

Se ríe (“así es, por seguridad”) y despide. Debe atender Esmeralda el evento, cada vez hay más gente.

Un viejo militar pregunta algo a un teniente, acaso inquieto por la entrevista. “Son prensa”, justifica el más joven señalando nuestras credenciales

Comentarios
Cargando...