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Entregan Cédulas Reales y Bastón de Tizatlán al Embajador de China, en Cabildo

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Croniquilla Desconcertada de una Sesión Solemne que Reunió a los Tres Poderes

Una tarde de gala vivió el cabildo de Tlaxcala este martes, con motivo de la ceremonia de entrega de la Cédula Real fundacional de la ciudad en el marco de los eventos conmemorativos de la erección de esta entre 1525 y 1527 y del  otorgamiento en 1535 del Escudo de Armas y el título de Leal Ciudad por el Rey de España.

Por vez primera estuvieron allí, ante el ayuntamiento en pleno, los titulares de dos poderes estatales, Mariano González Zarur y Amado Justino Hernández para presenciar –según los comunicados oficiales- dicha entrega de “la cédula real”.

Además acudieron “diputados de la sexagésima legislatura, presidentes municipales, expresidentes municipales, magistrados, diversas cámaras empresariales, representantes de los niveles federal, estatal y municipal”, informó la conductora.

La asamblea de regidores muy a tono con la solemnidad de la sesión. Saludadores y cordiales, destacaron el perredista Martín Xicohténcatl, las panistas María Cristina Olvera Coronel (no es hermana de la diputada, aclaró la oficina de Lilia Caritina) y Rosa Luqueño, el priísta César Javier Sánchez Saldívar y el Verde Fernando Jarek Zamora.

Tarde de símbolos y ceremoniales. Un oasis amable entre el trajín agobiante del quehacer gubernativo, el salón llamado Cabildo Dos, el más fastuoso, lució atiborrado hacia las tres de la tarde por funcionarios y reporteros.

Observados todos por los retratos variopintos de los expresidentes de uno de los municipios más antiguos de México.

DOS

La presentadora anunció primero al gobernador y luego al embajador, el alcalde, el síndico Adrián Sánchez Ávla, el secretario municipal Horacio Fabián Palafox, el presidente del Tribunal Superior de Justicia Amado Justino Hernández, una “distinguida señora Lin In Pe” o algo así, probablemente esposa del visitante, y la primera dama del municipio Rosa Isela Jiménez Meneses.

El invitado Zeng Gang, excelentísimo emisario de la República Popular China, sonrió todo el tiempo a pesar de todo. En la antípoda, Palafox lució la máxima gravedad entre los anfitriones. Tal vez se dio cuenta.

Inusual resultó la presencia del magistrado que representa al Poder Judicial en la sillería del salón, detrás de los regidores, entre el público llano. Desde allí observó el ninguneado la ceremonia presidida por los ejecutivos estatal y municipal.

La oficina de prensa del gobierno estatal subtituló su comunicado del evento: “Encabeza Gobernador la entrega de la Cédula Real…”.

TRES

El alcalde Pérez Lira cargó hasta el presídium un regalo rematado con un enorme moño dorado que, ayudado por el gobernador González Zarur, entregó al diplomático. Tres libros le dieron: Documentos y Reales Cédulas de la Ciudad de Tlaxcala, El santuario de Cacaxtla y un Tlaxcala, convive con la historia.

No exactamente “la” Célula Real.

Acto seguido, la agraciada Paola Corona entregó al alcalde un bastón tallado de Tizatlán, símbolo del mando político, que el edil puso en manos de Gang sin decirle nada.

Uno de los presentes preferidos de los gobernantes locales, esos bastones primorosos.

“Los hacen en una comunidad de Tlaxcala”, informó González Zarur, a lo que siguió un aplauso atronador que debió desconcertar al emisario de la remota China.

CUATRO

En su discurso, el alcalde Pérez Lira dio la bienvenida también primero al gobernador y luego al distinguido visitante.

“Es un gusto enorme que una personalidad como usted se encuentre en este ayuntamiento, Tlaxcala lo recibe con los brazos abiertos”, dijo al embajador Gang, tras ofrecer el “muy grande corazón” de los tlaxcaltecas.

En su turno, el gobernador González Zarur hizo hincapié en la ubicación de Tlaxcala a pocos kilómetros del mercado de 30 millones de consumidores de la Ciudad de México.

Sin embargo, probablemente el embajador entendió muy poco a los anfitriones, simbolizando así involuntariamente Gang, el tradicional aislacionismo chino. Y es que al parecer el embajador de China en México no sabe leer en español.

En efecto, escribió su mensaje al cabildo de Tlaxcala en chino mandarín. Cada cierto tiempo, su joven traductora leyó a los presentes una versión en español.

Al cabo, el visitante regaló a sus anfitriones con una especie de baile en torno a un típico dragón chino, escenificado en el estacionamiento. Un eco antiguo de Quetzalcóatl.

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