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El Enigma AMLO

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Para Antonieta

La encuesta previa del diario Reforma sobre las elecciones en Edomex arrojó un punto bruto de ventaja para la “morenaza” Delfina; la última de El Universal, 5 para Alfredo del Mazo. De ello infiero a trochemoche que el primo del Presidente de México ganará el domingo con una ventaja en torno a 4 porcentuales.

El lunes podría festejar Alfredo un triunfo legal, si bien persistirá la duda relativa a su legitimidad democrática.

Así, el abuso discrecional de los programas sociales y la campaña paralela de los gobiernos federal y estatal –indicios del pobre nivel de las elecciones organizadas por el INE y sus símiles estatales- en favor del gallo del PRI, prolongará en tal escenario probable el debate relativo al ideal político contenido en la cordillera de leyes electorales expedidas en México desde que don Carlos Salinas tuvo la malhadada ocurrencia de inventar el IFE.

“¿Poder sin legitimidad?” –pregunta Alberto Zárate en su columna de ayer del Gran Diario de México. Igual cuestionamiento cabe para otros gobernantes latinoamericanos, como Maduro, cuyo gobierno fue validado en las urnas pero es dudoso precisamente por sustentarse en la coacción sobre un segmento suficiente de pobres que intercambian su sufragio por lo que les quieran dar los “operadores” (léase neomapaches) de la antidemocracia que simula el modo democrático de elegir gobernantes propio de las naciones desarrolladas, más civilizadas y exitosas de la era moderna.

Muchos suponen que una derrota de Delfina y MORENA este domingo pondría en grave predicamento las posibilidades de AMLO en 2018; yo lo dudo. Pienso que un triunfo legal pero escasamente legítimo de Del Mazo podría obrar como un boomerang, y al cabo decidir a muchos indignados a votar contra el próximo candidato presidencial del PRI. Es una posibilidad verosímil.

Otra pregunta importa tanto como la que se hace el columnista Zárate: ¿una derrota de Delfina y otra de AMLO en 2018 serían buenas o malas noticias para los mexicanos?

Aunque a escondidas, como si afectados de vergüencita AMLO y sus cercanos –así Yeidckol Polevnsky- siguen al parecer atados a una subcultura odiosa que ve en el Estado el súmmum de lo social y concibe a los ciudadanos como simples ofrendas ad hoc al altar totalitario. Esto vale no sólo para los dirigentes de MORENA, claro, pues la ideología antidemocrática prevalece hasta la fecha en instituciones tan importantes para los mexicanos como la UNAM y sus satélites, y en casi todos los partidos.

Es una subcultura muy generalizada en toda Latinoamérica, donde se sigue viendo a la democracia auténtica como un enemigo a vencer.

De algún modo, esos heraldos de la dictadura ansían conciente o inconscientemente revertir su derrota histórica de 1989. Si alguien cree que exagero al respecto, pregunte lo que se piensa en C.U. y en casi todos los  partidos del INE –salvo acaso el PAN- de los tiranos isleños Castro Ruz, los impasibles déspotas chinos o los feroces teócratas musulmanes, y me dará (espero) la razón.

? "Yo no puedo hacer otra cosa más que honrar a Hugo Chávez": Yeidckol Polevnsky, Secretaria General del CEN de #Morena.

Posted by Noticias Digital con Luis Cárdenas on Wednesday, May 31, 2017

La democracia sigue siendo poco apreciada en nuestro país y una región que adoptó las formas –igual hizo Stalin en las “democracias populares” de Europa oriental- como mera estrategia para postergar y cancelar sistemáticamente los ideales liberales de tolerancia religiosa y política, libertad de pensamiento e igualdad ante la ley de las personas esencialmente iguales. En México y Latinoamérica toda, el principio de jerarquía que afirma las libertades de unos pocos sobre el control de la mayoría, sigue siendo más estimado que el principio de igualdad cantado por Whitman.

AMLO no parece haber aprendido gran cosa de sus derrotas de 2006 y 2012. Quiero decir que a juzgar por las indiscreciones de los que le rodean, finalmente el tabasqueño nunca se decidió a elegir la ruta de la democracia auténtica, no simulada. Tal vez su aspiración no confesada es hacer, una vez en el poder, lo mismo que hizo el PRI durante los últimos 70 años del siglo pasado -reeditado y empeorado en más de un sentido bajo la presidencia de Peña Nieto.

Acaso AMLO –numerosos, demasiados indicios apuntan en tal sentido- aspira efectivamente a reinstaurar en México el cardenismo. Simplemente no puede ver más lejos a pesar de haber sido víctima de la antidemocracia corporativizada precisamente por el Tata. No aprendió. Así las cosas, el político más popular del último cuarto de siglo mexicano podría, si ganara en 2018, entrañar una enésima decepción que acabe de hundir a la nación en el desaliento. Los mexicanos se acomodarían a regañadientes al enésimo fracaso de la esperanza de cambiar a México, pues sobrevivir es la prioridad superior; pero eso no basta. El ánimo de las personas de carne y hueso puede ser palanca de progreso o un obstáculo insuperable. Hasta las vacas producen más leche cuando son felices…

No parece haber, pues, una salida a corto plazo para un pueblo obligado a elegir entre la cleptocracia y el abismo de un pasado fallido que lo mismo reivindican MORENA que el PRI, el PRD y –más recientemente- ahora también el PAN.

El país arisco y en rebeldía (la prensa norteamericana habla de “insurgencia de los grupos criminales”) está sostenido con alfileres merced a las remesas de millones de familias rotas, el narcodinero y el bendito petrodinero; en tales circunstacias, seguir estirando la liga es simplemente suicida. No tiene sentido.

Por lo dicho sigo pensando que si antes no se salda cuentas con el pasado anterior al Muro de Berlín, los mexicanos seguiremos dando vueltas a la noria, sujetos a formas de pensamiento y anti-ideales que garantizan la felicidad inicua de unos pocos a costa de demasiadas vidas para las que no hay ninguna luz al cabo del túnel.

COHETERÍA

AUGURIO  Muy probablemente Del Mazo será gobernador del Edomex así como ya lo fueron su papá, su abuelo y el primo Presidente. Mas lo sería, insisto, al precio de la victoria de Pirro.

PEJISTA  Hasta los más tenaces bulineros del Peje admitirán que lo espetado al tabasqueño le queda también –y en varios casos más bien- a los demás aspirantes presidenciales. Como he sugerido, en la triste encrucijada mexicana no se trata de elegir uno mejor, sino al menos peor.

La mayor debilidad del Peje es a juicio del que escribe, la ausencia (esta sí radical) de autocrítica. Si en vez de simular también esta virtud negativa hubiera realizado AMLO un mea culpa sincero, no estaría tan expuesto al bullying interesado de sus rivales. ¿Cómo? Declarando, por ejemplo, algo así como: “Los gobernantes le hemos fallado al pueblo de México al simular de consuno la democracia, la impartición de justicia y el estado de derecho, la tolerancia, el respeto a las personas y las instituciones, la libertad de expresión y la fraternidad. Yo, que confieso haber cojeado de la misma pata corrupta y corruptora, estoy dispuesto a cambiar. Me comprometo a ser una mejor persona y un mejor gobernante si los ciudadanos me conceden una segunda oportunidad de acompañarlos en la renovación de México”, etcétera.

Hoy sería más fuerte, sin duda, si se autocriticara. Pero eligió como Margara, Meade, Moreno, Romero, Osorio, Anaya, Ochoa, Beltrones y demás, de nuevo la simulación (que no de otro modo se puede interpretar su absurda pretensión de presentarse como el bueno de la peli).

Por eso mismo, por simular sin descanso como todos hacen, su más acertado diagnóstico-descripción de la situación real del México de hoy puede acabar en el bote de lo irrealizable. Para desgracia de todos.

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