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El Debate Presidencial fue una Guerra de Sexos

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Escrito por Charlotte Alter /Time.com (E.U.), 27 Sep

Traducción del original publicado este lunes por Time: The presidential debate was a battle of the sexes, por Abigail Quiñones

El debate presidencial del lunes por la noche siempre fue una batalla de sexos -la versión política del épico enfrentamiento de tenis en 1973 entre Billie Jean King y Bobby Riggs. La primera candidata presidencial estuvo debatiendo con un candidato que ha llamado a las mujeres “perros” y “patanes”, alardea de su puntuación de testosterona con el Dr. Oz y habló sobre sus partes íntimas en un debate republicano primario.

Pero la lucha entre Hillary Clinton y Donald Trump en la Universidad de Hofstra no se libró, este lunes, en los términos manifiestos. A primera vista, los dos fintaron sobre cómo terminar con ISIS y el crimen y las armas nucleares y los tratados comerciales. Pero entre líneas, el debate fue librado entre miradas asesinas, ojos muy abiertos e interrupciones.

Desde el comienzo, el debate se conformó a los estereotipos clásicos de género.

Clinton había estado preparándose por días, agachada sobre la agenda y girando en múltiples ocasiones hacia los diferentes dobles de su oponente, mientras se ha reportado que Trump apenas estudió, prefiriendo en vez de eso improvisar. Lo cual es consistente con las investigaciones que demuestran que las mujeres tienden a prepararse más y que los hombres tienden a tener más confianza, tendencias que comienzan en la escuela primaria, donde las niñas hacen más tarea y obtienen mejores calificaciones que los varones.

Clinton comenzó situando al frente y el centro los temas de mujeres. En su declaración introductoria hizo hincapié en el cuidado de los niños, el pago de licencias familiares con igualdad de remuneración, temas que nunca han destacado en las elecciones presidenciales dominadas por candidatos masculinos. Para Clinton, esto es parte esencial de su discurso, como tema central de su campaña es el muro fronterizo para Trump.

A lo largo del debate de 90 minutos, Trump ejerció todas las sutiles humillaciones que este desdeñoso hombre ha hecho a casi cualquier mujer con quien se ha sentado en reuniones de negocios. Suspiró y rotó los ojos mientras Clinton hablaba. Interrumpió a Clinton más de 50 veces, según algunas estimaciones. En un momento dado, se inclinó al micrófono y dijo “mal, mal, mal” durante su respuesta. En otra ocasión, después de que ella trató de responder mediante larga explicación sus supuestos fallos para traer de vuelta empleos, Trump levantó la mano y dijo “perdón”, y siguió hablando hasta que Clinton finalmente intervino para señalar: “Bueno, en realidad, he pensado en esto un poco”.

Clinton también hizo su parte para poner a Trump al límite. Comenzó el debate llamándolo Donald, aunque él insiste en que la mayoría de la gente que le rodea le llame Sr. Trump. Al parecer consciente de que los candidatos hombres pueden meterse en problemas por la forma en que se refieren a sus oponentes -más o menos la primera cosa que cualquier entrenador de debate decente le habría dicho, él preguntó si importaba si la llamaba su “Secretaria Clinton”, quizás atenido a que ella consiente los nombres de pila, como cuando Sarah Palin pidió permiso a Joe Biden para llamarlo Joe durante el debate vicepresidencial de 2008. Pero Clinton no cedió, obligando a Trump a atenerse a sus títulos desequilibrados por el resto del debate.

Cuando el moderador Lester Holt preguntó a Trump sobre los comentarios de Clinton, el dijo que no tenía un “look presidencial” y trató de cambiar de tema. “Ella no tiene el look. No tiene aguante”, dijo él. “Y no creo que tenga el aguante para ser Presidente de este país, necesitas tremenda resistencia”.

wdq copiaTurno de Trump. (Especial)

Clinton tuvo una réplica rápida: “Tan pronto como él viaje a 112 países y negocie un acuerdo de paz, un comunicado de alto al fuego con disidentes, y la apertura de nuevas oportunidades con naciones de todo el mundo, o incluso pasar 11 horas testificando frente a un comité del Congreso, puede hablar conmigo acerca de aguante”, dijo ella.

Aún así, la batalla no fue tan sangrienta como algunos esperaban.Trump se abstuvo de algunos de los comportamientos más atroces que había utilizado en los debates de las primarias. Tal vez tomando una lección de sus disputas de alto perfil con Megyn Kelly y Carly Fiorina, no hizo ningún comentario sobre la apariencia de Clinton. No la llamo con diferentes nombres en la cara, como lo hizo con Marco Rubio y Ted Cruz durante los debates de las primarias. Y después de dar a entender que invitaría a la ex amante de Bill Clinton, Gennifer Flowers, al debate, con esto la campaña se retrajo a ocurrencias sobre el fin de semana.

Clinton, entre tanto, apretó su ventaja. A fin de señalar el récord de comentarios ofensivos hacia las mujeres de él, sacó a relucir a la ex ganadora de Miss Universo Alicia Machado, al recordar que Trump la llamó “Miss Piggy” y “Miss Limpieza”. Poco después que el debate llegó a su conclusión, la campaña de Clinton publicó un video con Machado hablando en español sobre cómo Trump le había avergonzado por aumentar de peso, retenido su salario y causado el desarrollo de un trastorno de alimentación.

El momento más triste de Trump llegó cuando trajo a colación una larga disputa con la actriz y personalidad de talk-show diario, Rosie O’Donnell, quien le llama “vago” con “gordo, feo rostro”. Después de que Clinton mencionó a Machado, inexplicablemente Trump trajo a colación como réplica su larga historia con O’Donnell. “Tú sabes, Hillary me golpea con enormes anuncios publicitarios. Algo de esto se dice en los espectáculos de entretenimiento. Algo de eso dijo -alguien que ha sido cruel conmigo, Rosie O’Donnell”, dijo él. “He dicho cosas muy duras para ella, y creo que todo el mundo estaría de acuerdo en que lo merece y nadie siente pena por ella”.

Tras el debate, Trump sugirió que había estado frenando su peor crítica de Clinton, y que retomará los guantes en un futuro debate. Dio a entender que podría traer a colación la infidelidad sexual de su marido. “Estoy muy feliz por haber sido capaz de contener las indiscreciones con respecto a Bill Clinton porque tengo mucho respeto por Chelsea Clinton”, dijo a CNN después del debate. “Y solo no quise decir lo que iba a decir”.

¿Qué fue eso exactamente?

“Te lo diré tal vez en el próximo debate”.

Clinton llegó a la cima en esta batalla, pero por las próximas seis semanas, será la guerra.

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