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Dr. Atl, un Hombre de Vanguardia

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Carmen Mondragón mejor conocida como “Nahui Ollin”.

Cuando Porfirio Díaz preparaba el festejo de su cumpleaños y al mismo tiempo el del Centenario de la Independencia con inauguración de recintos y una gran exposición con los mejor pintores españoles de la época, un grupo de artistas encabezados por el jalisciense Gerardo Murillo propusieron a esta imposición gubernamental otra exposición con arte mexicano, el pintor José Clemente Orozco describiría esta muestra como “más dinámica, más variada y de más ambición que la española”. De esta manera Murillo se convertiría en el mentor de una generación que para siempre cambiaría el arte hecho en México.

Esta no era la primera vez que Gerardo Murillo hacía eco en la escena artística del país, en 1904, a los 29 años y recién llegado de Europa, mientras estudiaba y daba clases en la antigua Academia de San Carlos, pugnó por un cambio artístico en la enseñanza de las artes. Su visita al viejo continente lo había transformado en un visionario del arte. En 1910, poco antes del estallido de la revolución fue él quien propuso y consiguió los permisos para la elaboración de murales a la manera renacentista y construir con ello un imaginario mexicano, pero la revuelta comenzó y los muros tuvieron que esperar.

Murillo cruzó de nuevo el charco y en Francia se cambia el nombre por el de “Atl” -que en náhuatl significa “agua”- y el poeta argentino Leopoldo Lugones le añadió el de “Doctor”. En París funda la “Liga Internacional de Escritores y Artistas” y a su regreso a México se une al ejército constitucionalista y con Carranza en el poder se convierte en director efímero del ENBA, colegio que propuso funcionara como “un taller donde los obreros que lo formarán puedan hacer tres cosas: bañarse, trabajar y ganar dinero”. Cuando en 1915 Carranza se establece en Veracruz, el Dr. Atl se traslada a Orizaba en donde edita el periódico “La Vanguardia”, publicación en la que Orozco colaboraba como caricaturista y Siqueiros como corresponsal de Jalisco.

En el terreno pictórico el Dr. Atl tuvo bajas y altas, realizó retratos, autorretratos y paisajes principalmente, y aunque no fue constante en la práctica si lo fue en la búsqueda de materiales y técnicas. Creó un propio tipo de pintura acrílica y fue pionero en la perspectiva curvilínea en el dibujo de paisajes que realizaba sobrevolando el terreno. Realizó un estudio muy importante sobre volcanes, entre ellos el del nacimiento del Paricutín en Michoacán en 1943, teniendo la edad de 68 años. Estuvo ligado en tórrido romance con Carmen Mondragón, mejor conocida como “Nahui Ollin”, mujer de la que realizó impactantes retratos y que se sabe se relacionó con distintos artistas, algunos de los cuales la acusaban de ninfomanía.

Es irónico, pero el trabajo como muralista del impulsor del muralismo ha desaparecido, su sueño de ver las paredes de la nación pintadas como los frescos de la Capilla Sixtina fueron producidos por otras manos que no fueron las suyas. En la explosión del proyecto muralista, impulsado por Vasconcelos después de sosegarse la revuelta revolucionaria, al Dr. Atl le tocó pintar los muros del posteriormente derribado ex colegio de San Pedro y San Pablo, y lo único que se tiene de esos murales son fotografías. Ya no se tiene su nombre, pero si su sobrenombre: Dr. Atl. Ya no se tienen sus murales pero si sus pinturas, las “pinturas Atl”, y el ejemplo de su vida en la búsqueda incansable que siempre debe tener todo artista.

artodearte@gmail.com

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