Código Tlaxcala
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Diputados se dan con la Cubeta y el Congreso Toca Fondo

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Croniquilla Reconstructiva Sobre una Hilarante Sesión Suspendida por Falta de Quórum

PROEMIO DE ILEGALIDADES

Todo empezó en 2011, cuando la LX legislatura tlaxcalteca se negó a examinar los méritos y deméritos de un aspirante a magistrado, según lo que se cuenta.

El caso es que mientras aquella legislatura elegía a nuevos magistrados hasta completar el máximo de 9 que estipula la deshilachada Constitución de Tlaxcala, el repudiado Ramón Rafael Rodríguez Mendoza se amparó. Con tan buena suerte, que la Suprema Corte le concedió una suspensión y quedó declarado inamovible.

Así, el Tribunal Superior de Justicia de Tlaxcala se colocó al margen de la ley, al contar con 10 magistrados.Rodríguez Mendoza recibió nombramiento de magistrado y cobra desde entonces como magistrado, pero nunca ha sido adscrito a sala ninguna. El caso es que para ocuparlo en algo, el TSJE decidió designarlo su representante ante el Consejo de la Judicatura, función desempeñada habitualmente por un abogado pero nunca antes por todo un señor magistrado.

Rodríguez Mendoza fue ratificado el 19 de febrero de 2014 como representante de los magistrados ante el Consejo de la Judicatura para el periodo del 19 de febrero de 2014 al 18 de febrero de 2015. Vence mañana.

Y así transcurrió el tiempo.

Tal ilegalidad pudo ser subsanada cuando el actual presidente del Tribunal, Tito Cervantes Zepeda, rebasó los 70 años, edad límite para ocupar una magistratura. El tribunal pudo reinstaurar su legalidad jubilando al septuagenario. Así de fácil.

De hecho, José Gilberto Temoltzin así lo advirtió desde tribuna el año pasado. Mas nadie le hizo caso. Peor aún: don Tito también se amparó… contra su edad.

A sabiendas de que lleva varios meses ejerciendo la magistratura al margen de la Constitución, lo sigue haciendo a la fecha y nadie sabe bien a bien si los actos jurídicos en los que ha participado desde que rebasó los 70 se hallan, en estricto apego a derecho, en situación de inconstitucionalidad.

Así, el Tribunal Superior de Justicia de Tlaxcala volvió a colocarse al margen de la ley por segunda ocasión.

EL COLMO DE LA TERNA

Para complicar las cosas, cuando le fue rechazado el amparo a Tito, el Ejecutivo local decidió enviar una terna al Congreso, a fin de elegir un sustituto.

Al parecer, nadie en Palacio revisó -o nadie quiso reinstaurarla- la Constitución de Tlaxcala ni previó la posibilidad de devolver al Tribunal Superior a la legalidad. En efecto, el retiro de Tito permite matar de una pedrada las dos ilegalidades: la de un magistrado que ejerce tras rebasar la edad permitida y la de un magistrado de más.

Pero otra vez no ocurrió así. En vez de aprovechar la oportunidad, el Ejecutivo propuso al congreso elegir al sustituto de Tito entre la afín ex diputada ex panista Mildred Murbatián Aguilar; Sofía Margarita Ruiz Escalante, una secretaria de acuerdos de la Sala Civil-Familiar del TSJE;  e Ignacio Temoltzin Carreto, un hermano del actual contralor del gobierno estatal.

La Secretaría Parlamentaria turnó la propuesta recibida el 30 de enero al pleno el 4 de febrero, donde se leyó y se aprobó turnarla a la Comisión de Puntos Constitucionales que preside Armando Ramos (PANAL) y de la que forman parte además Antonieta Stankiewicz (PVEM), Baldemar Cortés (MC), Patricia Zenteno (PS), y dos flamantes candidatos a diputados federales, Tomás Orea (PRD) y Gilberto Temoltzin (PAN).

“TARDE DE INSPIRACIÓN”

El embrollo explotó en la sesión de este martes que el diputado tricolor Florentino Domínguez calificó, justo a mitad de la tormenta, como “una tarde de inspiración”.

La sesión confrontó a los partidarios de desahogar el trámite iniciado el 4 de febrero, encabezados por la bancada del PRI; y los partidarios de suspender el nombramiento de un nuevo magistrado que sustituya a Tito, de varios partidos.

Por lo primero subieron a tribuna solamente los priístas, dos veces Marco Mena, “el Profe” Domínguez y Angélica Zárate, y una Juana Cruz. Por el rechazo, los panistas Ángelo Gutiérrez, Gilberto Temoltzin y Julio César Álvarez, a los que sumaron dos intervenciones Serafín Ortiz (PAC) y una Silvano Garay (PT), Refugio Rivas (MC) y Santiago Sesín (PRD).

“No se puede venir a litigar aquí; las comisiones son entes coadyuvantes de las resoluciones de este pleno”, apuntó Zárate luego que Sesín leyera un pronunciamiento suspensivo de la elección del sustituto de Tito, acordado en la Junta de Coordinación y Concertación que preside Gutiérrez.

Entonces subió Florentino Domínguez. “Este espacio es para deliberar”, enunció antes de soltar los primeros misiles de la espesa tarde.

Acusó a los integrantes de la Junta de “violentar la ley y el proceso legislativo”, ensayar “un auténtico golpe de Estado” y concebir “una atentado grave al estado de Derecho”. Les restregó “deseos de protagonismo” y no haber tenido “altura de miras para oportunamente pronunciarse por la no elección de ningún magistrado”.

La réplica corrió a cargo de Ángelo. Planteó que al ser votada la terna habría 11 magistrados y requirió a “volver a la legalidad al Tribunal Superior de Justicia”.

Zárate le contestó al panista que la terna fue enlistada en la correspondencia” y que ya se había iniciado el proceso legislativo para elegir sustituto. No lo hubiera hecho. El formalismo de la priísta detonó la ira del ex director de la Facultad de Derecho y ex rector de la UAT, Serafín Ortiz, quien para no variar le espetó su “ignorancia del Derecho” y reivindicó la primacía de la Constitución sobre el resto de las leyes.

Otro panista tomó entonces el podio, Álvarez, para subrayar la ironía consistente en que “hagamos leyes y las sigamos violentando” y aprovechar para pedir a Florentino “cortesía política”, desde el argumento de que “no se trata de protagonismo, sino de regresar a la legalidad”. “Hay 10 magistrados y la Constitución establece que debe haber 9”, remarcó.

Tras Álvarez hizo Mena su primera intervención. De entrada denunció “una trampa disfrazada de argumentos legaloides” y defendió la labor de Puntos Constitucionales (“una comisión aprobada en este pleno y que tiene bien definidas sus atribuciones”). Sin embargo, ya encarrerado el presidente estatal del PRI la emprendió contra el fustigador de Zárate, Ortiz, y la bancada toda del PAN.

Al primero le recordó sus fracasadas apelaciones contra otras decisiones del congreso, lo calificó de  poco confiable por “haber puesto a su familia entera en la universidad” y le clavó que “obliga a sus alumnos a que le aplaudan y les cobra las clases que les da”. A la bancada conservadora le recomendó que “si tanto les interesa la legalidad, revisen el estatus legal de las denuncias pendientes contra sus integrantes” -acaso en alusión a una contra Ángelo por ordenar golpear siendo delegado al reportero José Luis Ahuactzin-; y hasta sacó a colación un señalamiento contra el precandidato Orlando Santacruz, ex alcalde de Apizaco, del que insinuó un desvío “de 50 millones de pesos, el de mayor alcance en la historia de Tlaxcala”.

Desde la butaquería, una beatricista de corazón, Lupita Reyes, aplaudió con furor los latigazos del jefe tricolor.

La primera respuesta a Mena provino no de los panistas sino de Refugio Rivas. “No había conocido a alguien tan cínico como usted”, le soltó a bocajarro, apenas armado del micro. Recontó que siendo Mena titular de la Junta, “tardó tres meses en contestar” un oficio de Dante Delgado donde se lo nombraba coordinador de bancada.

“Es increíble escuchar al burro hablando de orejas”, punzó.

La segunda de Temoltzin: “En nuestra bancada no hay delincuentes”, aseveró.

Silvano Garay, el petista, salió de su inmovilismo para cuestionar a su vez la terquedad de nombrar otro magistrado excedente. “Al rato vamos a nombrar 32 magistrados”, dijo al pleno compuesto por 32 diputados.

Cuando el combate languidecía tras tantos desahogos, un inspirado Florentino regresó al podio para compartir su propia inspiración. “El engaño flota como los corchos en el agua”, sentenció con poética mesura.

La segunda intervención de Serafín Ortiz se ajustó al campechano idealismo del “Profe”. “Asuntos personales no me ocupan, mentes calumniosas tampoco. Estoy muy orgulloso de mi familia y la historia de Tlaxcala me juzgara. A algunos de los que han intervenido, sólo les recuerdo que algunos se formaron en la trayectoria de mi hermano que fue gobernador del estado”, asentó.

“Pero no vengo a hacer aclaraciones que dejo para la comedia, el teatro y expectativas histriónicas de actores” –añadió mirando de reojo a Mena.

“Yo vengo a defender un asunto de carácter legal. Y me da pena, que quienes se precien de conocer las leyes no comprendan que por encima de las ordinarias y reglamentarias está la Constitución. Y la Junta, a menos que quieran desconocerla ustedes, es el órgano superior de este congreso. ¡Yo no sé porqué se desgarran las vestiduras! ¡Respeten la Constitución y respétense ustedes!”, volvió a la carga.

Más no dejó el podio el académico sin clavar antes una banderilla, si bien reinterpretando la primacía de los órganos legislativos. “Y por confusión del propio diputado Mena, asume que la mesa directiva es el órgano superior de gobierno. ¡Qué confusión tan grave diputado! La autoridad suprema es el pleno de este congreso!”, disertó impertérrito.

CONFUSO COLOFÓN

Para entonces la sillería se estremecía entre risotadas, burlas y seseos.

En su curul, víctima de un ataque de hilaridad incontrolable, el joven fisoculturista Bladimir Zainos por poco pierde el sentido.

Antes de la votación, todavía subieron Temoltzin de nuevo (“hemos hecho una tormenta en un vaso”) para pedir que se encapsulara el trámite de elección del nuevo magistrado y Juana Guadalupe (“no estamos en la universidad dando conceptos”) para aclarar que Puntos Constitucionales no solicitó la intervención de la Junta.

Nadie creería posible que la sesión rematara en un final de ópera bufa o una comedia de enredos, pero así ocurrió.

Alzaron la mano los partidarios de suspender el trámite y sumaron 12. Que pudieron ser 13, pues la tricolor Sinahí del Rocío ingresó al salón con la mano alzada, y así la mantuvo varios segundos hasta advertir que estaba votando por el enemigo.

Luego votaron los partidarios de llevar el trámite de la terna hasta su conclusión. Votaron 13, incluidos los votos del presidente de la mesa Heriberto Briones y la escrutadora perredista Eréndira Jiménez, pero esta contó 12.

Así, mientras la confusión tendía su telaraña sobre el pleno, los panistas abandonaron rápidamente el lugar, impidiendo el recuento.

“¡Voto de calidad del presidente!” –gritó Mena con desesperación.

Pero ya era demasiado tarde.

“Se suspende por falta de quórum”, cerró a trompicones Briones la 13 sesión ordinaria del Congreso de Tlaxcala. {jathumbnail off}

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