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Cronicón del Alcázar de Chapultepec

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REGAÑAN SICILIA Y SU GENTE A SENADORES Y DIPUTADOS

Por Autorizar “Estrategia Fallida que Viola la Constitución”, Postula el Poeta

PROEMIO

Otra vez –como cuando se reunió con Calderón y Margarita, hace semanas-, Javier Sici lia subió hasta el Castillo de Chapultepec, donde tenía una cita con 40 legisladores del Congreso nacional.

Lo acompañaron su inseparable Álvarez Icaza, mas asimismo el menonita Julián Le Baron y otras numerosas “víctimas colaterales” de la guerra contra el crimen organizado en México.

Llegaron a tiempo los líderes parlamentarios de casi todos los partidos políticos, por cierto: José González Morfín (PAN), Armando Ríos Piter (PRD), Francisco Rojas (PRI), Arturo Escobar (PVEM), Rosalía Peredo (PANAL), Laura Itzel Castillo (PT), Alejandro Gertz Manero (Convergencia), y por supuesto, la  presidenciable Chepina Vázquez Mota, autora del best seller “Dios mío, hazme viuda por favor”…

Un deja vu se respiró allí en el Alcázar, claro, de aquella reunión del Subcomandante “Marcos” en San Lázaro, en el tiempo de Fox, hace ya tanto.

Tocó al también aspirante presidencial, el tricolor Manlio Fabio Beltrones, presidente de la Comisión Permanente del Congreso, inaugurar el insólito encuentro de este jueves 28 de julio.

EL REGAÑO

-“Sus recintos, el recién inaugurado del Senado y la Cámara de Diputados, son la expresión arquitectónica de su aislamiento: búnkeres de un poder que prefiere dar la espalda a los ciudadanos y contemplarse en el espejo de sus ambiciones; un poder que convierte los procesos electorales en un gran negocio para unos cuantos y en juego cruel de ilusiones para los ciudadanos” –empezó diciéndoles el padre de un hijo asesinado.

Les preguntó enseguida a los muy serios, casi compungidos legisladores mexicanos:

-“¿Cuánto tiempo se han tomado para dar respuesta a lo que desde hace años se sabe del secuestro, la tortura, los crímenes y las desapariciones de nuestros hermanos centroamericanos? ¿Por qué han tolerado el podrido Instituto Nacional de Migración y no se anticiparon a las dolorosas voces del padre Solalinde y otras del dolor y el reclamo? ¿Por qué no han tomado en los distritos que representan decisiones para enfrentar los avances de las bandas criminales y sus complicidades con policías y autoridades?”.

Julián Le Barón –de la familia masacrada en presencia de familiares, allá en la sierra del bárbaro Chihuahua-, los cintareó un poco más:

-“Ustedes, los legisladores que presumen ser nuestros representantes, se han mostrados ciegos a la muerte que los rodea, sordos a los gritos desesperados de indefinición. Ustedes que dicen ser nuestros representantes y no lo son…”.

EMPLAZAMIENTO Y DISYUNTIVA

Más lejos fue aún Sicilia, ya encarrerado.

Los emplazó en bola, a los políticos de todos los colores:

-“No venimos hasta aquí para que nos digan que ustedes no son responsables, que la culpa la tienen las bancadas de los otros partidos o el Ejecutivo. No venimos tampoco a escuchar posicionamientos de partido, sino a que por primera vez rindan cuentas ante la nación y la historia y nos digan, de una vez por todas, si van a optar por la paz o la guerra”.

La Historia debió sonar desmesurada en el histórico Alcázar a esa hora, por cierto…

EL VEREDICTO

Y, tras las interrogaciones, formuló el poeta hendido un veredicto terrible ante docenas de cámaras de la prensa nacional e internacional:

-“Ustedes son también corresponsables de nuestros muertos y de nuestros dolores, porque permitieron que el presidente Felipe Calderón pusiera en marcha una estrategia fallida que viola la Constitución.

-“Ustedes tenían el poder para impedirlo, y también violentaron la Constitución, no sólo con la omisión a ejercer sus facultades y obligaciones, sino al asignarle a las fuerzas armadas el presupuesto para llevar a cabo esta guerra” –explicó a los regañados.

LOS PERDONES

“Venimos, en primer lugar, a que reconozcan ustedes también su deuda como representantes del pueblo y pidan perdón a las víctimas y a toda la nación que no han defendido ni representado con dignidad” –exigió el padre huérfano de un hijo.

A nombre del PAN se disculpó Chepina: “Me sumo a los perdones; pido perdón por no haber estado a la velocidad que los ciudadanos merecen y exigen”.

El senador verde Arturo Escobar pidió perdón por “un año sin aprobar la Ley Antisecuestro”, aunque sólo estuvo de acuerdo –precisó- “con el 90%” de las exigencias de Sicilia y su gente.

Rojas se comprometió con la propuesta de una Comisión de la Verdad sobre la matazón, mas no pidió ser perdonado; en compensación, Beltrones balbuceó un colectivo “perdón que todos necesitamos”.

DEMANDAS Y DESACUERDOS

Una petición implica un choque directo entre la gente de Sicilia y el Congreso federal.

Ni más ni menos pidió Sicilia a nombre de los dolientes “que se detenga la reforma en materia de seguridad aprobada por el senado y hoy en manos de los diputados”. Casi nada.

-“Sólo les digo que si ustedes aprueban la ley de seguridad nacional estarán optando por la legalización de un error” –remachó.

Sin embargo, ante la petición de los de Sicilia de también avalar “ya” a los nuevos consejeros electorales, Ríos Piter les puso un alto:

-“El Partido de la Revolución Democrática no permitirá cuotas partidistas o asalariados de algún partido en el IFE” –aclaró tajante, como si inocente el partido del sol de tal pecado.

Algunos desconsolados  familiares de víctimas del crimen y la impunidad se miraron entre sí.

Previsiblemente pantanosas se antojan las demandas de “democratización de los medios de comunicación” y sobre la cuestión indígena.

Indispensable, eso sí, el paquete sobre la llevada y traída reforma política: iniciativa ciudadana, candidaturas independientes, plebiscito y revocación de mandato.

El propio Sicilia resumió el saldo de sus diálogos con el gobierno federal:

-“Celebramos que haya consenso sobre la ley de víctimas, un fondo nacional para la atención a víctimas de la guerra, Comisión de la Verdad, participación de los ciudadanos en los Consejos de Seguridad Pública, auditoría ciudadana de la policía federal, redacción de una ley contra desapariciones forzadas”.

No parece poco.

Algunos pensarán que es demasiado, en México, para ser verdadero.

EL BESO

Más de seis horas duró este primer encuentro entre el Movimiento por la Paz y la Justicia con Dignidad y los legisladores mexicanos.

Al final de su discurso, Sicilia charló brevemente con Beltrones, de pie entre la muchedumbre. El senador priísta le contestó que las críticas sí fueron “duras y rudas”, pero también:

-“¿Cómo inconformarse si son reales?”.

Entonces besó Sicilia al senador en un cachete.

Momentos antes, el poeta había ofrecido al conjunto por micrófono:

-“Ustedes son un chingo; les doy un beso, un abrazo, y un beso en la mano…”

Como el beso que depositó, galante, a la procuradora Marisela Morales en la diestra la vez que abrazó al presidente Calderón.

Sólo que al toparse con Beltrones le nació agarrarle el rostro con las dos manos y besarlo casi con pasión.

Quiso ilustrar Sicilia así -quizás- lo que minutos antes había leído:

–“Nuestra palabra es de paz, de diálogo y de concordia; no impulsamos la crispación, sino la distensión; buscamos

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