Código Tlaxcala
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China y Taiwán: Un Acta Dura de E.U.

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An Gang* /Beijing Review (China), 28 Mar

Traducción para Código Tlaxcala del original A Hard Act to Follow, publicado este 28 de marzo por Beijing Review, y notas, por Xavier Quiñones.

En marzo de 2016 el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, firmó un proyecto de Ley de Viajes con Taiwán previamente aprobado por la Cámara de Representantes y el Senado, dando luz verde a la comunicación oficial entre los Estados Unidos y la isla china. La líder de Taiwán, Tsai Ing-wen 1, tuiteó en inglés al día siguiente para expresar su agradecimiento al presidente de Estados Unidos, así como su esperanza sobre la cooperación con la administración de Trump.

La recién promulgada Taiwan Travel Act busca fomentar las visitas entre funcionarios de todos los niveles de Taiwán y los Estados Unidos, conjuntamente con otros objetivos relacionados. Ha reiterado varios objetivos contenidos en la Taiwan Relations Act 2 adoptada unilateralmente por los Estados Unidos en 1979 en violación de tres comunicados conjuntos con China, exigiendo que ciertas medidas en tres ámbitos sean adoptadas como política por los E.U.

Tsai con el senador James M. Inhofe, quien encabezó en febrero pasado una delegación del Congreso de E. U. en visita a la República de China. FOTO Noticias de Taiwán.

 

En primer lugar, permite a los funcionarios de los E. U. de varios niveles, incluidos los funcionarios del gabinete, visitar Taiwán y reunirse con funcionarios locales del mismo nivel. Segundo, permite que oficiales de alto rango de Taiwán ingresen a los Estados Unidos donde reciban una recepción acorde a su rango, y se les permita reunirse con funcionarios de los E.U. del mismo nivel. En tercer lugar, alienta a la Oficina Económica y Cultural de Taipei y a otras agencias taiwanesas estacionadas en los E.U., a realizar actividades, incluidos eventos a los que asistan funcionarios del gobierno federal, estatal y local, y funcionarios de alto rango de Taiwán.

En los tres comunicados conjuntos China-E.U., emitidos en las décadas de 1970 y 1980, Estados Unidos “reconoce la posición china de que solo hay una China y Taiwán como parte de China”, “reconoce al Gobierno de la República Popular de China como el único Gobierno legal de China” y promete que mantendrá solo “relaciones culturales, comerciales y otras relaciones no oficiales” con Taiwán. Además, los E. U. expresaron su intención de “reducir gradualmente sus ventas de armas a Taiwán, lo que llevaría a una resolución final durante un período de tiempo”.

El gobierno chino rápidamente respondió a la decisión de Trump mediante declaraciones solemnes. Portavoces del Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Defensa Nacional y la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado expresaron su oposición al Acta, destacando el hecho de que Taiwán es una parte integral de China, y que la cuestión de Taiwán es asunto interno de China. Aunque las cláusulas relevantes carecen de fuerza vinculante legal, sin embargo, el Acta viola severamente el principio de una China y los tres comunicados conjuntos China-E.U., equivaliendo a una interferencia en los asuntos internos de China y alentando el riesgo de las fuerzas secesionistas en Taiwán.

China insta a Estados Unidos a corregir su error terminando la comunicación oficial con Taiwán, cortando su conexión militar con la isla y tratando adecuada y cuidadosamente los asuntos relacionados con Taiwán, para que su conducta no cause daños severos a China, a las relaciones, la paz y la estabilidad en el Estrecho de Taiwán.

El 20 de marzo, durante la clausura de la Primera Sesión del 13avo Congreso Nacional del Pueblo, el presidente Xi Jinping dijo: “El pueblo chino comparte la creencia común de que nunca será permitido y es absolutamente imposible separar cualquier pulgada del territorio de nuestro gran país, China”.

Diputados-de-Taiwán-asistieron-a-sesión-plenaria-del-9-de-marzo-de-la-XIII-Asamblea-Popular-Nacional-de-China-comunista-en-Beijing.-FOTO-Xinhua

 

Y en conferencia de prensa después de la reunión, el primer ministro Li Keqiang hizo más clara la postura de China al afirmar que “no debemos tolerar ningún intento o propuesta de ‘independencia de Taiwán’ ni el intento de ninguna fuerza externa de usar Taiwán como un peón para tratar de exacerbar las relaciones entre personas en ambos lados del Estrecho de Taiwán”.

NEGOCIOS INTERNOS

Desde la victoria de Trump en las elecciones presidenciales de 2016, ha habido señales crecientes de que la cuestión taiwanesa podría volver a representar problemas para la relación de China con los Estados Unidos. Como presidente electo, Trump contestó despreocupadamente insomnemente una llamada telefónica de Tsai antes de decirle a los medios estadounidenses: “No sé por qué tenemos que estar sujetos a la política de una sola China”. Poco después, durante un viaje a Centroamérica en enero de 2017, Tsai se detuvo en Houston y reunió con miembros del equipo de Trump.

Después de asumir el cargo, estos problemas se dejaron de lado temporalmente ya que la administración Trump requirió la cooperación y el apoyo de China en una serie de asuntos. Trump y la Casa Blanca reiteraron con frecuencia el compromiso del gobierno de los Estados Unidos con la política de una sola China en público, pero continuaron las interacciones clandestinas entre los Estados Unidos y Taiwán. Las fuerzas pro-Taiwán en Washington, en connivencia con las fuerzas “independentistas” en la isla, continuaron comprometidas con agravar los problemas intentando por medios multifacéticos establecer los conceptos de “dos Chinas” y “una China, un Taiwán”.

El 29 de junio de 2017, el Departamento de Estado de E.U. aprobó y notificó al Congreso los planes para la venta de siete armas a Taiwán mediante un acuerdo por valor de mil 42 millones de dólares. Esta fue la primera venta de armas a Taiwán por parte de la administración Trump. El 12 de diciembre de 2017, Trump firmó la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2018, que incluyó “el fortalecimiento de la asociación de defensa entre los Estados Unidos y Taiwán”. Otras cláusulas ordenan al Departamento de Defensa de E.U. invitar a Taiwán a participar en los ejercicios militares anuales de entrenamiento aéreo “Bandera Roja”, normalizar las ventas de armas de E. U. a Taiwán y restablecer en lugares apropiados los intercambios de naves portuarias navales entre ambos.

Aunque la Casa Blanca luego emitió una declaración afirmando que como único representante nacional en asuntos exteriores, el presidente de Estados Unidos decidiría qué “cláusulas relacionadas con países soberanos extranjeros” serían reconocidas de manera ejecutiva, la intención de la administración Trump era clara.

La Ley de Viajes de Taiwán fue ideada por el Senado y la Cámara de Representantes de E. U., sobre la cual la Casa Blanca no pudo ejercer mucha influencia. Sin la firma del presidente, el proyecto de ley aún podría entrar en vigencia 10 días después de ser presentado a la Casa Blanca de conformidad con el procedimiento legislativo de los E. U. Si el presidente hubiera vetado el proyecto, el Congreso aún podría haberlo invalidado mediante el voto mayoritario de dos tercios de los miembros presentes y votantes en cada cámara. Cabe señalar pasó sin ninguna oposición del Senado o la Cámara.

El presidente Trump, en lugar de optar por permitir pasivamente que la ley entre en vigencia o vetarla, firmó el proyecto de ley de manera proactiva, lo que revela su prioridad entre las maniobras políticas nacionales y el ajuste de la estrategia extranjera.

Significativamente, 2018 verá a los votantes de Estados Unidos dirigirse a las urnas en elecciones legislativas de medio término. Por ahora, el objetivo principal de Trump es minimizar la influencia de las elecciones sobre su administración, allanando el camino para su reelección.

El ascenso cada vez más visible de China también ha provocado posiciones cada vez más de halcón en los E.U., cuando casi se llegó a un acuerdo sobre el fortalecimiento de su poder a fin balancear a China. Jugando a esta política de línea dura, la administración Trump ha emitido varios documentos relacionados con seguridad nacional, comercio, defensa y políticas nucleares desde finales del año pasado, definiendo a China como un “competidor estratégico”; e hizo ajustes a las políticas en campos específicos relacionados con Taiwán.

Trump y sus asesores también se han dado cuenta de que la naturaleza altamente compleja de las relaciones China-E.U. se pueden manipular utilizando a Taiwán como palanca para presionar en las conversaciones bilaterales.

Desde la perspectiva de los Estados Unidos, a la luz de las circunstancias cambiantes en el Estrecho de Taiwán, específicamente la inclinación del equilibrio militar en favor de la parte continental de China, Washington necesita mostrar su apoyo político y militar a Taiwán, mejorando las relaciones entre ambos. Al mismo tiempo, Estados Unidos ha tenido que reiterar que no apoya la “independencia de Taiwán”, como se ve en el informe anual al Congreso sobre el poder militar de China emitido por el Departamento de Defensa de los E.U. el 6 de junio de 2017.

La Ley de Viajes de Taiwán también forma parte de un plan geopolítico más amplio en el que la administración Trump está formulando sus estrategias del Indopacífico, un ajuste táctico que apunta a mantener y fortalecer el poder estadounidense en la parte oriental y meridional de Eurasia para “reequilibrar el poder en la región Asia-Pacífico”. En el centro de esta estrategia se encuentra un marco de referencia militar respaldado por la “estrecha alianza” entre los E.U., Japón, India y Australia, en parte para frenar el desarrollo de China.

Mantener el poder militar de Taiwán es consistente con una política exterior estadounidense más amplia en la región, por lo que existen razones prácticas para que Estados Unidos facilite los intercambios entre funcionarios de ambas partes.

Tsai recibió el pasado 7 de diciembre a delegación del Comité Nacional de Política Exterior de E. U. en el Palacio Presidencial en Taipei. FOTO CNA-Noticias de Taiwán.

 

CIMIENTOS MALTRECHOS

La redacción de la Taiwan Travel Act es demasiado oscura para la legislación formal. Su ítem esencial, la Sección 3 titulada “Sentir del Congreso, Declaración Política”, no ilustra los deberes específicos y los ítems a ser implementados por los sectores administrativos ni estipula los procedimientos de supervisión del Congreso. Por lo tanto, el acto es más una resolución ordinaria que un estatuto que requiera la implementación plena y oportuna de las partes involucradas, y una exposición de la estrategia de los E. U. al amparo del procedimiento legislativo formal, que permite a la administración una mayor libertad en su aplicación.

Por lo tanto, los resultados de la ley dependen en gran medida de las decisiones tomadas por la Casa Blanca y el Departamento de Estado sobre la base de las circunstancias reales.

Cualesquiera que sean las decisiones de Trump, la promulgación de la TTA es una señal de que el Gobierno de los Estados Unidos puede ajustar su política de una sola China, medida que viola gravemente los principios consagrados en los tres comunicados E.U.-China y las promesas hechas por la administración de los Estados Unidos de conformidad con el derecho internacional. En efecto, ha ido incluso más allá que la Taiwan Relations Act.

Los Estados Unidos han reinterpretado la política de una-China de manera unilateral, dañando severamente el fundamento de las relaciones políticas China-E.U.

Si la administración de Trump se mueve para implementar la Taiwan Travel Act e intensifica las relaciones de Estados Unidos con la isla, establecerá otro mal ejemplo de que su legislación nacional prevalecerá sobre la ley internacional, alentando posibles tramas para la “independencia de Taiwán” y complicando la situación política del Estrecho de Taiwán.

Al firmar la TTA, Trump ha creado más problemas para su administración. Debe aprender que la situación ha cambiado, y que la cuestión de Taiwán ya no es un acto de equilibrio para mantener el statu quo. China y Estados Unidos están mucho más entrelazados en términos de beneficios e intereses mutuos que cuando los dos países desarrollaron relaciones diplomáticas por primera vez.

Los E. U. deben ajustar sus políticas en consecuencia, abrazando a una China en ascenso y la transformación de la situación de seguridad en Asia Oriental, en lugar de luchar contra esta tendencia. La administración de Trump necesita pensar en las consecuencias que estas acciones tendrán sobre las relaciones China-E.U. y el paisaje político del Estrecho de Taiwán.

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*El autor es colaborador de opinión de Beijing Review e investigador de PanGoal, una institución de investigación de políticas públicas de Beijing. El texto en inglés fue editado por Laurence Coulton.

NOTAS DEL TRADUCTOR

1  Tsai es una política de 62 años, profesora y abogada, primera mujer en ocupar la la presidencia de Taiwán luego de ganar las elecciones de 2016 al frente del PDP, partido que presidió entre 2008 y 2012. Una década antes, en 2006 se convirtió en la segunda mujer elegida Vicepresidenta. El presidente es un jefe de estado votado cada cuatro años por sufragio universal junto a un vicepresidente. Además del poder Ejecutivo, el sistema de la República de China o Taiwán incluye cuatro Yuan más, a saber: Legislativo, Judicial, de Control y de Examinación.

2  La TRA aprobada por el Congreso de E.U. el 10 de abril de 1979 –mismo año en que restableció relaciones diplomáticas con China comunista- autorizó relaciones comerciales y culturales con Taiwán mas le negó reconocimiento como nación independiente. A cambio del apoyo de la China comunista en Vietnam y Afganistán, E.U. modificó el Tratado de Defensa Mutua con Taiwán puesto en vigor en 1955 que protegió a la isla ante el gobierno de Mao al reconocer a Chaing como representante único de China. El TRA impulsado por Carter retiró la obligación suscrita en el TDT de brindar asistencia militar a Taiwán ante una eventual agresión de China continental.

 

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