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23 Años de TLCAN, México ya no es el Mismo

México ya no es el Mismo, desde Hace 23 Años

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En 1995, México exportó a Estados Unidos, 66.3 billones de dólares. Al cierre de 2016, México exportó 302.9 billones de dólares, e importó en 1995, de Estados Unidos, 54 billones de dólares, para diciembre de 2016, México terminó importando, 180 billones, por lo cual Estados Unidos tenía a diciembre de 2016, un déficit comercial con México, del orden de 123 billones de dólares, que fue lo que llevó a Trump a afirmar que el Acuerdo de Libre Comercio con Canadá y México (TLCAN), había sido el peor acuerdo comercial firmado por Estados Unidos.

Más de uno en México, me dirá que esas exportaciones son de empresas estadounidenses asentadas en México.

La cuestión es que hoy, las inversiones se han mundializado, en tanto el capital de muchas de esas empresas “estadounidenses”, ya no pertenece a Estados Unidos, pues los inversionistas de las empresas más exitosas a nivel mundial, son de muchos países, ya no de uno solo, y los que invierten no son los países, son las personas. Es así que por ejemplo, Coca Cola en México, no es dirigida ni operada por empresarios estadounidenses, es una empresa mexicana la que dirige y opera toda la línea de sus productos, me refiero a Fomento Económico Mexicano, más conocida como FEMSA, con sede en Monterrey.

Y FEMSA, al igual que ocurre con las empresas exitosas con calidad clase mundial, es hoy una empresa mexicana multinacional que ha penetrado el mercado latinoamericano y Filipinas, constituyéndose en la empresa embotelladora más grande del sistema Coca-Cola en el mundo.

Con todo y eso, FEMSA no es la empresa mexicana más grande, ni es la única empresa mexicana multinacional, pues hay otras empresas mexicanas más grandes que FEMSA y con mayor presencia en el mundo.

Por otro lado, no es absolutamente cierto que las empresas “estadounidenses” maquilen en México, porque el salario es más bajo que en Estados Unidos.

No es absolutamente cierto, a éstas alturas (año 2017), porque está documentado y es fehaciente, que las empresas estadounidenses prefirieron trasladarse a Japón, China, Corea del Sur, Malasia, Indonesia, Vietnam, Singapur, Taiwan, Honk Kong e India, donde el salario les resultó todavía más barato que en México. Este peregrinaje empezó desde los años 70 del siglo pasado.

Como lo consigna en el excelente suplemento especial de la Organización Editorial Mexicana (OEM) en todos sus diarios del país, del pasado 16 de agosto, José Luis de la Cruz Gallegos, “Trump quiere recuperar de México, lo que perdió con Asia y por el progreso tecnológico”.

Ésta observación de Cruz Gallegos, debe llamar la atención, no solo de Estados Unidos, también de México, porque seguir pensando que abrir más industrias, será sinónimo de más y mayores empleos, siempre, no será así, no está siendo ya así, pues la revolución tecnológica que se expande por todo el mundo, está robotizando muchos de los procesos, con lo cual se requiere y se requerirá cada vez menos personal en las industrias.

Georgina Kessel, en el mismo suplemento de la OEM, enumera lo que considera que fue todo un éxito, en éstos 23 años de TLCAN: la Competitividad, la Integración productiva y el Incremento en los volúmenes de comercio, alcanzado por los tres países.

Contrario a lo que muchos creen y piensan del TLCAN, todavía hay mucho que obstaculiza al comercio entre los tres países, por lo que Kessel espera que en las actuales negociaciones, se eliminen dichos obstáculos; eliminando también los obstáculos existentes a las inversiones; que se flexibilicen muchas de las reglas que regulan el comercio entre los tres países, entre ellas las reglas de origen, que son motivo de litigios entre los tres socios comerciales y evitar las barreras arancelarias que todavía existen.

Como podemos ver, en simples líneas, ninguna negociación comercial entre países, es sencilla y aunque Trump haya dicho lo que haya dicho sobre el TLCAN, si ésta renegociación sale exitosa finalmente, mucho me temo que Trump se tendrá que tragar sus palabras. Si por alguna razón, la renegociación del TLCAN no logra finamente concretarse, no tengo la menor duda de que el gran perdedor, más que México y Canadá, será el propio Estados Unidos.

El suplemento especial de la OEM ya referido, consiga que para llegar a la firma del TLCAN en 1994, las propuestas y contrapropuestas empezaron en 1990, requiriendo la realización de 389 reuniones de trabajo previas, así que lo deseable es que los negociadores mexicanos no se presionen por los tiempos electorales, pues dígase lo que se diga, el elector mexicano ha resultado más sabio que sus políticos y sabrá elegir al final lo que más conviene a México, pues ya no somos los mismos, desde hace 23 años y 156 mil millones de dólares en inversión mundial directa en nuestro país, 52% más que hace seis años, son un dato contundente del peso que México tiene ya, en el mercado mundial.

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