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Sardinitas al Sartén

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En tiempos cuando eran inexistentes “los entes” encargados de vigilar que no se malgasten los recursos, que en el caso particular de Tlaxcala se hacen de la vista muuuy gorda, Manuel Buendía Tellezgirón se dedicaba a cazar  malos servidores públicos.

Con documentos en mano los equiparaba a “sardinitas al sartén”, ya que curiosamente al permanecer el PRI en el poder, los que se iban cargaban con maletas de dinero y los que llegaban hacían lo de los gatos… tapaban todas las porquerías.

Igualito que ahora en Tlaxcala, donde “La Isla de la Fantasía” de Beatriz Paredes Rangel sigue vigente al regreso y permanencia del tricolor por diez años y seis meses, ya transcurrieron dos meses y nadie cree que la pasada administración fue perfecta.

La verdades que la danza de los millones fue brutal, pero queda un año y diez meses para tratar de encontrar la hebra de la maraña administrativo en la que el dinero se volvió agua, pero aparecerá sin duda en cuentas bancarias como por el ejemplo en “Las Islas Caimán”…nos han contado.

Es por eso que ex funcionarios y trabajadores en activo del Instituto Tlaxcalteca de Cultura (ITC), reportaron que se realizan dos auditorías a la administración que ejerció el ex titular Willebaldo Herrera Téllez.

Al entregar documentos a este medio de la Secretaría de Cultura Federal, que amparan un presupuesto ejercido en el 2016, por un monto de 34 millones 179 mil 025 pesos para programas del Programa de Apoyo a la Infraestructura Cultural de los Estados (PAICE) y también con recursos de Conaculta.

Cabe destacar que los ex funcionarios y trabajadores del ITC, aseguraron que el año pasado se perdió un recurso similar para Tlaxcala, debido a que el funcionario “olvido” presentar proyectos ejecutivos para obtener el recurso federal.

Indicaron que la verdades que Herrera Téllez habría recibido instrucciones superiores, para dejar pasar los tiempos y meter e tiempo y forma los proyectos y que eso fue a propósito.

“Los proyectos nunca se presentaron y de esta forma se impidió el desarrollo de muchas actividades para impulsar y conservar las manifestaciones culturales, simplemente no hubo interés”, sostuvieron.

En cuanto hace al listado de los 34 proyectos culturales que se apoyaron, los quejosos pidieron poner atención en este rubro a las auditorías, porque hay evidentes inconsistencias en el manejo del recurso.

Podría ser el caso de los 350 mil pesos que supuestamente se “invirtieron” para el desarrollo digital para el Centro de las Artes de Tlaxcala, donde no se gastaron ni 50 mil pesos.

Otro caso es el de los más de 1.5 millones de pesos gastados en la rehabilitación del Museo Miguel N. Lira y otros eventos, donde no se justifica ese exorbitante gasto que serviría para edificar incluso otro museo.

Además de exigir que se aclare la desaparición de objetos personales y del taller de Miguel N. Lira que no aparecen por ningún lado y que pese a las constantes denuncias, nadie mueve un dedo para investigar que fue lo que pasó con esos materiales históricos y muy valiosos para Tlaxcala.

Además de que no se sabe con exactitud cuanto se gastó en la impresión de libros y quienes fueron los beneficiados también se ignora cuales fueron los proyectos de alcance nacional donde se gastaron 5 millones 126 mil pesos.

Las dudas crecen al revisar que solo para la celebración de la “Gran Jornada Tlaxcalteca 2016”, en una noche, el ITC se gastó 600 mil pesos, cuando se sabe que gran parte del recurso proviene del sector educativo para la celebración.

Y así las sumas presentan varios ceros en materia de difusión coordinación interinstitucional y hasta eventos especiales, sin nombrar el alquiler para bodas del edificio del ITC en Tlaxcala.

Por si esto no bastara, es evidente que todo ese dinero del alquiler no se sabe donde fue a parar, porque el citado edificio aparee muy descuidado, con maleza que ya es selva, sucio y abandonado, por lo que se sospecha que eso del mantenimiento fue puro engaño.

Los denunciantes dijeron que para cerrar con broche de oro, el ex titular del ITC junto con a pasada administración no dejaron clara la posesión del inmueble del Centro de las Artes de Tlaxcala.

“Hasta donde sabemos, la propiedad tiene dueño, está en litigio y la pasada administración le dejó una bomba de tiempo al gobierno de Marco mena, porque es probable que le salgan dueños al inmueble, tal y como paso en la capital con el polideportivo”, advirtieron.

CASO APIZACO

Julio Hernández Mejía tiene que hacer milagros para tapar los hoyos que dejó el ahora flamante secretario de Fomento Económico y aún Turismo, Jorge Luis Vázquez Rodríguez, quien emborrachado en el poder ya ni se acuerda de lo que hizo en Apizaco, al fin que era un extraño, sin nacencia en el rielero municipio.

Bastaron dos meses para que aforara la materia “que tarde que temprano flota”, como diría el ex gobernador, resulta que para no hacerla larga el angelito con alas azules también se habría despachado con la cuchara grande.

Ya en el ultimo tramo de su administración compró más de 300 lámparas de primer mundo, son lámparas solares que se ven espectaculares, pero tienen un “defectito”, no sirven y son lámparas solares patito.

Total que todas las lámparas de la avenida 16 de Septiembre tienen fallas, son más de cien, en la avenida Francisco I. madero otro tanto y ayer mismo el panista Hernández Mejía pudo constatar que las casi cien lámparas solares de la colonia Loma Verde Fovissste tampoco sirven.

Se ubican en el boulevard Malintzi y afectan a los alumnos de la secundaría técnica 2, y le fue denunciada al edil la presencia de narcomenudistas y bandas de escuadrones de la muerte, que asechan a los alumnos amparados en la falta de alumbrado.

Al parecer todas provienen del mismo proveedor que les vio la cara de chinos, ante el reclamo airado y justo de los vecinos, entre ellos la hermana del ex alcalde Alex Oriz, a quien le han robado cinco veces en su casa y la ola de asaltos, el edil solo mostró preocupación. Sin respuestas.

Casi en un susurro, para que nadie lo escuchara, dijo “mira lo que pasa es que las baterías solares ya no retienen carga, no hay nada que hacer y están re`caras, voy a buscar a ver si dejaron garantías y no se puede hacer nada”.

Lo que los vecinos de esa populosa e invadida colonia entendieron fue que en eso de las lámparas solares fue un fraude y el ex alcalde y flamante funcionario le debe una explicación a los ciudadanos, antes de que afloren más “detalles” como este.

Y así, por donde uno vaya hay sospechosismo, lo mismo que en la  SESA, en el sector educativo, en Secoduvi (principalmente).

Pero también en la Secte, en los fideicomisos que no desaparecieron, porque la verdad, la verdad en el informe que se presentó a los ciudadanos que votaron por ellos solo supieron de los miles y miles de millones que no sabemos lo que paso, salvo que vayamos a las islas del cocodrilo, para poder descubrir el misterio…¿SERÁ?

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