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Resilencia Democrática

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Francisco Guerrero Aguirre /Excélsior (México), 1 Ago

De acuerdo con el estudio “The Global State of Democracy. Exploring Democracy’s Resilience”, publicado por IDEA Internacional en 2017, estamos en el vértice de un nuevo panorama que plantea enormes retos a las democracias en el mundo.

En un marco de globalización creciente, potenciada por las indómitas redes sociales, somos testigos de desplazamientos del poder geopolítico, de cambios en funciones y estructuras de organizaciones e instituciones supranacionales y un auge imparable de las tecnologías de la comunicación moderna.

De la mano de un discurso antiestablishment en las contiendas electorales, proliferan fenómenos transnacionales como la migración, que reflejan el aumento de desigualdades, polarización y exclusión social en los países más pobres.

El estudio afirma que la democracia se ve amenazada cuando los dirigentes políticos se niegan a respetar los resultados de las elecciones o a ceder el poder de manera pacífica, provocando retrocesos democráticos preocupantes.

Lo anterior se suma a un sentimiento de rechazo al ejercicio del poder público en una atmósfera de apatía de los electores y de falta de confianza en las instituciones tradicionales.

El hartazgo ante la corrupción de las élites políticas ha venido socavando la frágil integridad de los sistemas políticos, abriéndose la puerta a “soluciones mágicas”, que en su afán por ganar simpatías instantáneas, coquetean con la regresión autoritaria como fórmula de éxito.

Estos factores convergen en una coyuntura paradójica. Por un lado, persisten las dudas sobre la fortaleza de los sistemas democráticos, que están puestos a prueba, constantemente, para superar los múltiples retos. Por otro lado, seguimos utilizando las instituciones vigentes, aun con su evidente desgaste, al cobijo de principios y valores democráticos que no siempre son respetados en su ejercicio cotidiano.

Ante este contexto, será necesario reflexionar, como lo sugiere el estudio en referencia, sobre cómo se pueden crear condiciones adecuadas para la instauración de “democracias resilientes”, entendiendo la resiliencia como la capacidad de resistencia de los sistemas sociales para afrontar crisis y desafíos complejos en un clima lleno de tensión y presiones.

Las respuestas “resilientes”, en un mundo “líquido” y complejo, requieren, en consecuencia, de un nuevo modelo de control democrático que se sustente en la rendición de cuentas, la transparencia, la integridad de los procesos electorales y un sentido más amplio de inclusión de los ciudadanos.

En el corazón de la resiliencia de un sistema democrático está la fortaleza relativa de las instituciones actuales, sin abandonar su indispensable reforma, a través del pleno respeto al principio de separación e independencia de poderes.

BALANCE

Una mayor institucionalización y prevalencia de controles y contrapesos evita la captura de la democracia ante los grupos de interés, viejos y emergentes. Para ello, es fundamental, como indica el estudio de IDEA, la consolidación del Estado de derecho y el funcionamiento de los poderes del Estado con pleno respeto a los principios esenciales de la democracia.

El sistema democrático se erosiona cuando se debilitan los controles recíprocos que regulan la separación e independencia de poderes y cuando se vulneran facultades constitucionales por medio de la politización de la justicia y la consecuente judicialización de la política. El reto es doble: resistir en la defensa de los principios y reformar lo que ya no funciona. Suena fácil. No lo es.

 

 

Secretario para el Fortalecimiento de la Democracia. Los puntos de vista son a título personal. No representan la posición de la OEA.

 

Link  https://www.excelsior.com.mx/opinion/francisco-guerrero-aguirre/resiliencia-democratica/1255864

 

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