Código Tlaxcala
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Mercado, sí. Monopolios, no

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Envueltos en la vorágine de la Globalización, de la que nadie escapa (ni Trump va a poder evitar el ingreso de mercancías, productos y recurso humano a los Estados Unidos) y que México no ha logrado aprovechar en su beneficio, en tanto seguimos nosotros mismos amurallándonos con nuestras eternas disputas ideológicas, tal déficit de cohesión y de integración nacional, nos impide alcanzar mejores niveles de vida.

No hay políticas públicas perfectas, ni en México, ni en Cuba, ni en China. Tampoco en Estados Unidos ni en Europa. Sin embargo, tanto China como Cuba nos llevan la delantera en estos momentos con sus reformas anticipadas a las nuestras. Lo que aquí seguimos discutiendo y desgarrándonos las vestiduras, en China y en Cuba van viento en popa, lo que se está reflejando en China con su crecimiento económico y pronto se reflejará en Cuba también.

¿Qué están haciendo en China y en Cuba? Producir y estudiar. Estudiar y Producir. ¡Y son socialistas! La clave es la paz, la legalidad, la salvaguarda de los derechos. Lo dicho: los gobiernos tienen que acercarse a la gente y alcanzar acuerdos. Trabajar juntos. Decidir juntos.

Ambos países, han ratificado su credo socialista, sin embargo han incorporado al Mercado, como factor decisivo en materia económica, sujeto a reglas, reglas que observan las leyes de Mercado, por lo que estimulan la iniciativa personal y social en cuanto al emprendimiento de negocios como iniciativa privada y en asociación con el Estado.

Esto es algo que todavía cuesta trabajo aceptar en México, por lo menos retóricamente. Las páginas de los diarios y los espacios informativos de radio, televisión e internet, muestran verbalmente el rechazo por el Mercado y las asociaciones público-privadas en el desarrollo de obras y de proyectos productivos.

Digo que hay un rechazo retórico, porque está visto que el discurso de los políticos y gobernantes mexicanos que se oponen a cualquier idea de Mercado y de asociacionismo público-privado, no concuerda con sus actos como gobernantes, como fue el caso de Cuauhtémoc Cárdenas y de Andrés Manuel López Obrador, ya que ambos otorgaron obras y servicios públicos de la ciudad de México y sin licitación, a la iniciativa privada.

El propio López Obrador, no hubiera iniciado con la remodelación de la mundialmente reconocida, admirada y querida, Avenida Reforma, sin la intervención de uno de los hombres más ricos del mundo: Carlos Slim.

Y es que México requiere de la intervención, participación y gestión de todos sus hombres y mujeres, sin importar su credo religioso, su signo político y su clase social.

Lo cierto es que la única forma de hacer de México un país más competitivo, es elevando el nivel y grados de educación que tenemos las y los mexicanos en éstos momentos. Esta es la importancia capital de la Reforma Educativa, con todos sus defectos y deficiencias, en tanto lo importante es seguir adelante con el proceso de reforma ya iniciado, incorporando las correcciones y adecuaciones requeridas para el éxito de la reforma.

No se trata de preparar “mano de obra” o “capital humano” para las empresas. Se trata de tener mexicanos y mexicanas con mayores y mejores conocimientos, habilidades, información, técnicas, que sumados a las experiencias que se van teniendo a lo largo de la vida, seguramente modelarán compatriotas más capaces, emprendedores, creativos e innovadores.

Quienes tengan vocaciones artísticas, humanistas y sociales, podrán desarrollarlas mejor, aportando a México y al mundo nuevas o por lo menos diferentes ideas, perspectivas y proyecciones del país y del mundo que son necesarios para crecer y desarrollarnos como humanidad, como nación y como personas.

Con esto quiero ratificar lo que hemos expresado en este espacio en colaboraciones precedentes: no todo es Mercado, pero sin duda, económicamente hablando es una realidad que ahí está, una realidad que bien conducida por el Estado y por la Sociedad, se convierte en factor de crecimiento económico y generador de riqueza.

Como lo apuntamos la semana pasada, el Neoliberalismo pasará, lo que no pasará es el Mercado, éste seguirá y China y Cuba ya aceptaron dicha realidad, ojalá México no se retrase más por no aceptar los hechos tangibles, como es el Mercado o mejor, los mercados.

El problema, la cuestión, es que seguimos en México teniendo aún monopolios, por lo que las reformas estructurales en el ámbito económico, precisamente lo que pretenden es que el Mercado y los mercados nacionales, ya no sean dominados por un solo proveedor y la Reforma Educativa a ello debe apostarle también, a buscar que egresen del sistema educativo del país los emprendedores, innovadores y creativos que México y el mundo necesitan.

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