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Mejor Educación
El presidente Andrés Manuel López Obrador, reconoció que los salarios tienen que mejorar, “… vamos a ir haciéndolo poco a poco de manera gradual porque no se puede por decreto… tiene que ir poco a poco para que vaya mejorando el poder adquisitivo.” (El Universal. 22.09.19)
El presidente expresó: “Cuando empezó en auge en China decían que ellos tenían como ventaja comparativa que pagaban muy bajos salarios, y que por eso China se convirtió en la fábrica del mundo, pero ahora resulta que el salario allá es superior al de México…” (ibid)
El tema salió, porque en su visita al estado de Campeche, un grupo de policías se acercó para solicitar su intervención, ya que ganaban seis mil pesos. El tema salarial ha estado presente de manera recurrente a lo largo de la historia de México y hay lecciones que seguimos sin aprender todavía hasta el presente.
Una de ellas: el de la educación.
Seguimos siendo un país de tercero de secundaria. Estamos arañando el primero de bachillerato como promedio de escolaridad nacional. Cada quien expresa lo que ve o quiere ver: unos, que ha habido un avance en el promedio de escolaridad nacional; otros, que seguimos rezagados. Los dos tienen razón, porque la realidad nos indica que estábamos peor y claro, no estamos nada bien tampoco.
La cuestión es que en el Poder Legislativo federal, no se está viendo el presente, mucho menos el futuro. Es decir, no se está legislando a favor de la niñez actual, mucho menos de la niñez que todavía no nace. Esto es, no se está legislando para el México de hoy, inserto, estemos de acuerdo o no, en la era de la globalización y de mercados sin fronteras (a pesar de Trump y similares, que dejarán de estar en el poder, más tarde o más temprano), globalización y mercados abiertos que exigen y requieren talentos y capacidades mejores, que los que estamos desarrollando, en lo general, en éstos momentos, con sus extraordinarias excepciones.
No se trata de que el sistema educativo de México esté única y exclusivamente al servicio de los mercados. Lo cierto es que si las nuevas generaciones de mexicanas y mexicanos, no cuentan con los conocimientos, habilidades, aptitudes y actitudes que el mundo real en el que están viviendo y vivirán, demanda, a esas nuevas generaciones de compatriotas, las estamos condenando a seguir atrás, cuando los de adelante corren mucho, los de atrás seguirán atrás, atrás, con todo lo que ello significa e implica.
No solo China nos rebasó. Nos han rebasado muchas naciones que durante el siglo XX sufrieron hambre y por ello mortandad, tal era el grado, no de su pobreza, de su miseria.
¿Qué hemos hecho mal en México? o ¿qué no hemos hecho? Educar.
Si en China hay lugares donde sus trabajadores ganan más que en todo México, es porque ya están mejor preparados y producen más y mejor. Crean. Innovan. Emprenden.
Esa es la clave en todos los países del mundo que nos han rebasado. Ellos asumieron la educación de sus nuevas generaciones como un compromiso vital y nosotros no lo hemos hecho. Hoy están egresando de universidades en México, muchas y muchos, sin contar en los hechos, con los conocimientos y aptitudes que implica una licenciatura. Ello, porque desde bachillerato y educación básica no se sembraron los conocimientos suficientes y necesarios para crecer y desarrollarse.
Así estamos y así parece que queremos seguir. Algo se tiene que hacer. Alguien tiene que hacer algo. No hablo de personas. Hablo de instituciones. El Legislativo federal y los estatales, tienen una grave responsabilidad en la materia. ¿Harán algo? Es un deber de Estado. La sociedad, padres y madres de familia, los estudiantes mismos, las instituciones educativas de prestigio, que las hay, tienen que hacerse escuchar, no solo eso, tienen que actuar desde sus propios ámbitos, para hacer posible una mejor educación: enseñando de verdad, aprendiendo lo que no se está enseñando en la mayor parte de México y vinculándose con el exterior, con las instituciones educativas del mundo, dispuestas a intercambiar y compartir.