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La Contaminación y el Transporte Público en Tlaxcala

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El sábado 27 de mayo, las ocho columnas de “El Sol de Tlaxcala”, deberían marcar un antes y un después, para Tlaxcala: “Llega a Tlaxcala la contaminación de Ciudad de México”. La contingencia ambiental por Ozono Fase I de la Ciudad de México y área metropolitana, afectó al Estado de Tlaxcala desde el lunes 22 de mayo.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ubicó a Tlaxcala dentro de las 10 entidades federativas con mayor contaminación en el aire al obtener un puntaje de 11.7, en una escala del cero al 100, como lo refiere el mismo diario, lo que nos coloca en nivel de contaminación, por encima de Chihuahua con 6.2 y Sonora con 6.1. Como podemos ver, casi el doble de dichas entidades.

Esta es la oportunidad para que el transporte urbano de pasajeros, con poblaciones bajas y medias, como es el caso del estado de Tlaxcala, empiece a ser brindado por microbuses y trenes ligeros, estimulando fiscalmente el uso de combustibles no fósiles.

Es también el momento de estimular el transporte personal no motorizado, desarrollando espacios, escaleras y banquetas más amplias,  para favorecer las caminatas y establecer ciclovías de fácil acceso y seguras para preservar la integridad física de las personas, con botones de pánico y videocámaras en los puntos  que pudieran ser favorables para la delincuencia, en cualquier hora del día, lo que implicará un ahorro económico para las familias y robustecer el estilo de vida saludable.

Si Tlaxcala no empieza desde ahora a ordenar su crecimiento urbano, a disponer legalmente la obligación de prestar el servicio de transporte público con unidades más grandes, recientes y no organiza su circulación con criterios de eficiencia y rapidez, pronto estaremos sufriendo las consecuencias de no habernos prevenido. Estamos a tiempo de hacerlo, si empezamos HOY.

Sobre el transporte público de pasajeros, el documento titulado “Miscelánea de obstáculos regulatorios a la competencia: análisis de la normativa estatal”, de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), se destaca que en Tlaxcala hay “cinco obstáculos que limitan la concurrencia y la competencia… como son los criterios de preferencia para el otorgamiento de concesiones o permisos a favor de locales; cesión de los derechos establecidos en la concesión por invalidez o fallecimiento a favor de los beneficiarios elegidos o familiares del concesionario; regulación de tarifas… sin la consideración de la elaboración de un estudio de factibilidad para la necesidad de otorgar un mayor número de concesiones, o se incluye a las asociaciones de transportistas en su proceso de elaboración” (La Jornada de Oriente Tlaxcala, 10.10.2016)

Las comparaciones son malas, pero si Telmex o Telcel, no tuvieran competencia, quienes han vivido en carne propia los abusos de dichas compañías, que al final, es una sola, en estos momentos seguiríamos pagando una verdadera fortuna por sus servicios. Gracias a la competencia  y que es todavía una competencia menor, tanto Telmex como Telcel han tenido que moderar su voracidad y se han tenido que adaptar al ritmo de la competencia, bajando sus precios también y así como ocurre ya con la telefonía, ocurre en otros ámbitos donde se da la competencia.

La competencia comercial, industrial y de servicios, entre más sea promovida e impulsada por los gobiernos y por los poderes legislativos y judicial, es la mejor forma de procurar que prevalezca el interés público sobre el interés privado, en una palabra, hoy dicha competencia, hecha política pública por los gobiernos, es la mejor forma de favorecer el Bien Común.

Lo anterior no significa que el Estado, que los gobiernos, deban renunciar a brindar servicios públicos, educación y salud públicas, ya que éstos se han constituido en otra forma de regular los mercados y limitar el o los monopolios privados, como ocurre en el servicio público de transporte de la ciudad de México.

Eh aquí una problemática local que persiste en Tlaxcala. Los monopolios privados en el transporte público de pasajeros hacen de las suyas, sin misericordia alguna para sus usuarios: tarifas altas y todavía muchas unidades en pésimas condiciones circulan “ofreciendo” el servicio y que sus usuarios usan porque no hay otras.

Urge abrir el servicio público de transporte de pasajeros en Tlaxcala a la competencia real, no ficticia como ocurre supuestamente entre ATAH y SUPRA, que son de los mismos dueños, manteniendo tarifas altas en sus servicios. Pero lo mismo ocurre con los servicios de transporte urbano y suburbano y desde luego, con los taxis.

Celebro el Foro a que convocará el Dip. Arnulfo Arévalo Lara, para crear la Ley de Movilidad y Transportes de Tlaxcala, ojalá abran el foro a todas las modalidades de participación, no solo la presencial, para que haya más propuestas y propuestas técnicas en la materia. Ojalá se solicite opinión a universidades y expertos nacionales en la materia.

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