Código Tlaxcala
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Gasolinas… Mercado… Reformas… Turismo…

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A contracorriente de lo que lo que se dice y escribe en éstos días sobre el petróleo en México y en general, de los energéticos y combustibles, me parece necesario procurar otra opinión, otra visión de las cosas, en tanto en momentos como éstos, es muy fácil afirmar o negar algo, sin fundamentar los dichos.

El incremento en el precio de las gasolinas, del gas y de la electricidad, ha traído consigo una verdadera avalancha de comentarios, descalificaciones y más rechazo a la Reforma Energética. De paso también, en contra del capitalismo, del Mercado y para variar, en contra del Neoliberalismo y la Globalización.

Empecemos por señalar que en México aún no hay Mercado en materia de energéticos. Gasolinas, gas y electricidad, solo son ofertados a los consumidores por empresas paraestatales, que son las únicas que pueden comercializar dichos productos.

Si bien el Congreso de la Unión aprobó la liberación de los precios de las gasolinas a partir de éste año, tal liberación de precios aún no ha iniciado, pues se siguen determinando los precios por el proveedor, en el caso de las gasolinas y el gas, por Pemex, y en el caso de la electricidad, por CFE.

El hecho de decir que tal liberación de precios aún no ha iniciado, no significa que cuando se liberen, las gasolinas van a “costar más”. La liberación de precios, implica competencia. Aún no hay competencia y por lo mismo, no hay Mercado, pero si nos ponemos muy literales, entonces tenemos un mercado controlado, donde el precio no lo determina la oferta y la demanda, sino el único oferente del producto.

En esta situación, no podemos culpar al Mercado (mexicano), por el incremento en los precios de las gasolinas, porque aún no hay competencia y porque todavía no se cumplen los tiempos de la Reforma Energética.

México apenas se empieza a abrir (Cuba y China, ganaron tiempo y se abrieron oportunamente antes que México), y aún hay quienes pretenden volver a cerrarlo, es decir, seguir subsidiando el precio de venta de las gasolinas, subsidio que fue y es, el origen de la incompetencia de Pemex, agravado por el peso de la corrupción en todos sus niveles y entre todas las partes interesadas.

El incremento en el precio de los combustibles, no tiene nada que ver, como ya vimos, con el Mercado. Tampoco con el capitalismo o el neoliberalismo y la globalización. Tiene que ver, con que Pemex se incorporó demasiado tarde al vagón del nuevo dinamismo de la Economía Mundial y no cuenta con los instrumentos tecnológicos que le permitan reconvertirse y recrearse, para ser nuevamente la empresa altamente competitiva que fue.

Las comparaciones son malas, pero con Pemex ocurrió lo mismo que pasó con la industria textil de Chiautempan. En tanto fueron tiempos de jauja, todos procuraron obtener el mayor número de privilegios y beneficios, pero al pasar el tiempo, se dieron cuenta que sus procesos, aunque eran los mismos, los de otras empresas en otras latitudes, les superaban en velocidad, produciendo cada vez más, además incorporaron materiales sustitutos que resultaron más económicos y sus costos de producción por lo tanto eran menores a los de las empresas textiles de Chiautempan. El resultado, los productos de Chaiutempan empezaron a ser desplazados por productos más económicos y texturas más modernas. El tiro de gracia se lo dio, el ingreso del producto asiático.

¿Habría por ello que impedir el ingreso del producto asiático? Hubo un tiempo que se hizo y aun así, no mejoró la suerte de la industria textil de Chiautempan.

Trump, pretende impedir la inversión fuera del territorio estadounidense, por parte de las empresas de dicho país y que produciendo fuera, venden el producto en el mercado yanqui.

Tal “intromisión” de Trump en el circuito del Mercado global estadounidense, pudiera darle resultados inmediatos, dando la impresión de que “tiene razón” y en cuatro años convencer al colegio electoral de que no se equivocó y volver a darle el triunfo electoral para gobernar otros cuatro años más, tiempo suficiente para que la economía estadounidense “despierte” a la cruda realidad.

El Mercado, los mercados, pueden ser intervenidos, dirigidos, conducidos, maniatados, sin embargo, llegado un término, se vuelven contra los controles antieconómicos y arrastran a parte o a toda la economía de un país, y ahora de prácticamente todos los países del mundo, en tanto el circuito económico global está estrechamente interconectado.

Luego entonces, si México opta por regresar a los subsidios para los energéticos, simplemente dejaremos de estar entre las 15 economías más dinámicas del planeta y volveremos a los ciclos permanentes de devaluación-inflación-devaluación, generando un atraso nuevamente secular.

Estamos frente a una transición económica altamente compleja, por nuestra incorporación tardía a la ola de reformas estructurales, que sin bombo y platillo, se incorporaron China y Cuba, por lo menos en el terreno de los energéticos.

México, tiene una oportunidad enorme en materia turística, no así como está, hay que trabajarle, hay que ofrecer cosas que despierten el interés por venir a México y lo mismo ocurre en Tlaxcala, donde los escenarios y espacios ya están, necesitan su remodelación o rediseño, pero ahora hay que ocuparlos con eventos, con cosas por hacer por parte de quienes nos visitan, pues si no hay qué hacer, ¿a qué se quedan en Tlaxcala, quienes nos visitan?

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