Código Tlaxcala
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Fin de Luna de Miel, Hora de Trabajar

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Una vez que se cumplieron los primeros cien días de gobierno, tanto en el gobierno del estado como las presidencias municipales y presidencias de comunidad, ya terminaron su tiempo de decir que están conociendo, ya es hora de que deben demostrar su trabajo, la sociedad tlaxcalteca ya valoró a sus nuevas autoridades, y los números en su mayoría son rojos.

De ahí que es urgente que las nuevas autoridades terminen su luna de miel y se pongan en serio a trabajar, ya que de ahora en adelante la ciudadanía exigirá hechos, no discursos. Exigirá gestoría y trabajo, demandará dejar a un lado la simulación y reclamará el no seguir echando culpas a sus antecesores. De cien días en adelante, los gobiernos deben trabajar, o como dice el pueblo, ponerse las pilas tanto los funcionarios gubernamentales como los presidentes municipales y de comunidad.

No pueden decir que no conocen o que no saben cuál es su responsabilidad, todos cobran y por lo tanto tienen una responsabilidad que deben asumir si no quieren que los rebase la sociedad tlaxcalteca.

En lo que corresponde al gobierno del Estado, Marco Mena, en sus primeros cien días de gobierno, ha tenido dos facetas de trabajo, una buena y una mala. La primera se dio desde su toma de protesta, ya que en su primer discurso se deslindó de las actitudes prepotentes y autoritarias del anterior gobierno, lo que creó grandes expectativas, pues sus primeras decisiones como gobernador de regresar 16 notarias, de no utilizar el helicóptero del gobierno como taxi, de buscar alternativas para que la famosa Plaza Bicentenario deje de ser un elefante blanco.

Principalmente el cambio de actitud y el trato directo del nuevo gobernador con la ciudadanía, sin guaruras ni protocolos, dio la lectura de un cambio anhelado por los tlaxcaltecas. Hasta ahí todo bien.

Pero como siempre surgen dudas y decisiones que crean incertidumbre, una que ha sido muy marcada es que el gobernador sólo haya cambiado a los titulares de las principales secretarias, e incluso ratificó algunos funcionarios, lo que la ciudadanía tlaxcalteca ve como un continuismo, ya que por décadas la gente sabe que cuando un gobierno termina, el nuevo gobierno, debe cambiar sus funcionarios. Es una norma no escrita.

Esta decisión, y la actitud de algunos funcionarios de la anterior administración de no comprometerse con el proyecto del nuevo gobernador, ha sido la causa de que el gobierno de Marco Mena sea cuestionado por algunos líderes partidistas y por algunos medios de comunicación. Aunque analizando cómo ha ido caminando Marco Mena, después de cien días no todo debe ser pesimismo, ya que la visita de diferentes secretarios de Estado seguramente no es fortuita, yo creo que es una señal de que Tlaxcala está en el ánimo del Ejecutivo Federal, de ahí que nuestro estado puede acceder a los apoyos de los diferentes programas que tiene la Federación.

Fue bueno saber que nos visitaron los secretarios de Hacienda, de Salud, de Gobernación y varios directores nacionales. Toca ahora a los secretarios del gabinete gubernamental, a los presidentes municipales y a los delegados federales, coordinarse para bajar recursos. La pregunta es ¿habrá capacidad, conocimiento y disposición de los funcionarios para trabajar por Tlaxcala, o como siempre cada quien trabaja por sus intereses personales, de grupo y hasta partidistas?

En lo que corresponde al trabajo de los presidentes municipales y de comunidad, su trabajo ha sido en su mayoría muy cuestionado, ya que en el caso de los ediles, estos están más preocupados en adquirir camionetas de lujo para su uso personal que en elaborar proyectos estatales y federales para la realización de obras en beneficio de sus gobernados. Las pocas obras que han inaugurado fueron hechas por sus antecesores, aunque la mayoría de las comunidades siguen abandonadas, sin servicios básicos ni un plan municipal de desarrollo.

Después de cien días, la mayoría de presidentes municipales siguen lamentándose de los expresidentes, diciendo que se llevaron todo, que les dejaron deudas y un sinnúmero de lamentos, lo malo es que no hacen denuncias formales, lo que los hace cómplices. En lo que corresponde a los presidentes de comunidad, poco o nada se puede decir de ellos, la mayoría están en su confort, cobrando sueldos de más de 20 mil pesos mensuales con gasto corriente de más de 10 mil pesos mensuales, y cobrando derechos de piso a comerciantes que hacen negocio en sus comunidades de más de 5 mil pesos mensuales, lo que los hace funcionarios de lujo.

Aunque dicen lamentarse de no tener voto en los cabildos, si esta actitud no cambia, tanto de presidentes municipales como de los presidentes de comunidad, en un futuro no muy lejano pueden tener problemas serios con sus gobernados. No hay que olvidar que sus periodos son de 4 años 8 meses, mas si no hay obras y servicios básicos, no creo que terminen todos sus gestiones.

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