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Diálogo y Concertación, Sinónimos de paz en Tlaxcala

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Después de 95 días de plantón y pachanga, la FNERRR, decidió levantar las casas de campaña que se encontraban frente al Palacio de Gobierno; las negociaciones entre el gobierno del estado a través de la Secretaria de Educación Pública y líderes de la agrupación estudiantil, llegaron a un buen arreglo que si bien por la información difundida en los medios de comunicación no se plasmó en una minuta por escrito, si lograron acuerdos entre las partes. Ahora la pregunta es ¿quién cumplirá con su palabra?.

¿Por qué digo esto? Primero porque detrás de los estudiantes está Antorcha Campesina, una agrupación que por décadas se ha dedicado a la extorsión y el chantaje, lo que le ha retribuido una serie de beneficios y poder. Un ejemplo es el estado de Puebla, donde los antorchos tienen prácticamente sometido al gobierno de ese estado, lo que seguramente  analizó el gobierno de Marco Mena que optó por buscar salidas que no comprometieran su gobierno y a la sociedad tlaxcalteca, principalmente en el manejo de  los recursos económicos ya que corrían el riesgo de que los  destinatarios fueran  unos cuantos vivales.

 Esta negociación que encabezó Manuel Camacho en su calidad de Secretario de Educación Publica, si bien fue tardada, finalmente llegó a una solución en el momento que nadie esperaba, lo que demuestra que el funcionario es un buen negociador que no cede a caprichos, lo que seguramente fortalecerá al sector educativo donde por cierto a diario surgen problemas en los diferentes subsistemas. En cuanto a los puntos que negociaron las autoridades, deben ser analizados detenidamente ya que la concesión de claves para fundar instituciones educativas no es ir al mercado a comprar un kilo de jitomates. La SEP debe analizar cada caso, no puede bajo presión o chantaje autorizar claves a cualquier agrupación estudiantil o política, ya que de hacerlo podría propiciar negociaciones fuera de la ley y de la normatividad de la reforma educativa, pues nadie debe obtener claves educativas si no cumple con los requisitos establecidos. Así también deben analizarse los nombramientos de directivos y personal docente, toda vez que la Ley dice que ningún particular podrá dar nombramientos a maestr@s que ingresen al sector sin antes realizar un examen y tener un perfil docente. De no cumplir con estos requisitos, los nombramientos directos serian contrarios a  la normatividad que señala  la Reforma Educativa.

En cuanto al movimiento estudiantil, los jóvenes de la FNERRR  mostraron fuerza y unidad, aunque también mostraron que  detrás de ellos esta Antorcha Campesina, una agrupación radical que con sus marchas y toma de vialidades poco a poco fue creando un descontento en la sociedad tlaxcalteca, la que en muchas ocasiones les gritó a los jóvenes que se dedicaran a estudiar y no a molestar, quizás porque muy pocos estudiantes son tlaxcaltecas, pues una mayoría proviene de otros estados, lo que indica que puede haber otros intereses. Ojalá la casa del estudiante realmente sea utilizada por verdaderos estudiantes y no por porros y vividores de la educación. Toca ahora a las autoridades educativas y a la presidenta municipal de la capital, ministrar los recursos y aplicarlos correctamente, ya que son más de 16 millones de pesos para comprar y construir la casa  del estudiante; y hacer que los beneficios vayan realmente a jóvenes estudiantes, no vaya a ser que los estudiantes quieran imponer condiciones, quieran construir o manejar los recursos, o lo peor, agarrar la casa como motel.

Algo que me llamó la atención es la posición de las jóvenes de la Normal Rural Benito Juárez, quienes integran la FNERRR y por décadas a través de esta federación han querido controlar y someter a los directivos y maestros de la famosa Normal Rural de Panotla. ¿Quién no recuerda los conflictos estudiantiles durante el gobierno de Tulio Hernández, que propiciaron la muerte de una estudiante, y que el gobierno de esa época propusiera la desaparición de esta normal rural? Tres décadas después, si bien las alumnas ya no son tan revolucionarias siguen teniendo influencias de grupos radicales que las someten a no solicitar las cosas, sino a exigir apoyos y hasta quitar directivos. Si bien una normal es formadora de docentes, en Tlaxcala con tres normales públicas que hay es suficiente, no podemos olvidar que la Normal de Educación Física y el CECET, fueron prácticamente desaparecidas bajo el argumento de que hay muchos maestros desempleados; pero en el caso de las alumnas de la normal rural,  poco valoran todas las regalías que les brinda el gobierno a través de la SEP: les dan lugar donde vivir, alimentos, uniformes, comida y una serie de apoyos que los estudiantes de otras normales no tienen. El argumento es que las normalistas rurales son hijas de campesinos… ¿Y entonces los estudiantes de las demás normales serán hijos de Slim, de los Azcárraga o los Salinas Pliego? Ante este panorama nada parejo, sería bueno que desapareciera la Normal Rural de Panotla, ya que Tlaxcala, ya no está como hace cinco décadas, tiene medios de transporte y ya no es un estado sumergido en la pobreza. Hoy es urgente convertirla  en una escuela formadora de docentes de medio tiempo, para que la formación sea  pareja.

Por último, varios maestros me pidieron que por medio de estas líneas diera a conocer su descontento por el aumento irrisorio y ofensivo que logró el SNTE, diciendo que el magisterio nacional estaba mejor con Elba Esther Gordillo que con Juan Díaz de la Torre, quien por cierto ya se debe cambiar porque ya cumplió su mandato. ¿O acaso se va a crear otro cacicazgo magisterial?

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