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Caudillos o Líderes

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En este mes de mayo el 76 por ciento de los mexicanos manifestó su desacuerdo con el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Esto de acuerdo con la más reciente encuesta de la casa Consulta Mitofsky. El estudio añade que el porcentaje de ciudadanos que aprueban la gestión del primer mandatario subió de 17, en febrero, a 19 por ciento en este mes que está por concluir.

El nivel de desaprobación registrado por el presidente Peña Nieto, 76 por ciento, es el más alto respecto del alcanzado por los expresidentes Felipe Calderón, 49 por ciento; Vicente Fox, 44 por ciento; Ernesto Zedillo, 24 por ciento y Carlos Salinas de Gortari, 14 por ciento, durante el mismo periodo de gobierno.

Adicionalmente, el portal www.sinembargo.mx publicó a principios de este mes una encuesta, que en teoría fue mandada a hacer por la Presidencia de la República, en donde los resultados arrojan un panorama sin precedentes en la escena política antes de las elecciones: en 2018, sobre cualquier candidato y con una diferencia marcada, ganaría Andrés Manuel López Obrador, postulado por Morena.

El ejercicio demoscópico, se lee en el portal, aplicado a más de cinco mil ciudadanos dio la posibilidad de 11 escenarios en los que varían los nombres de los aspirantes por partido. En todos los supuestos gana López Obrador, quien en 2018 contendería por tercera ocasión para alcanzar la Primera Magistratura.

Los datos anteriores nos dicen, entre otras muchas cosas, que en México no hay una persona que pueda en verdad liderar los destinos de este país. Peña Nieto ganó la Presidencia de la República gracias al marketing, supo venderse a pesar de los múltiples errores cometidos en campaña.

Por su parte, Andrés Manuel López Obrador ha sabido, hasta el momento, canalizar el hartazgo que siente la sociedad por la clase política. Sin embargo, dejando de lado los apasionamientos, hasta el momento no hay una sola propuesta clara, real, viable de parte del exjefe de gobierno del otrora Distrito Federal.

A estas alturas, con una cercana y casi inevitable renegociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, frente a un mundo globalizado y cada vez más competitivo, nuestro país necesita dar varios pasos hacia adelante para poder llegar a ser esa Nación de la que tanto habla la clase política.

México ya no necesita de personajes que impongan su agenda y sus intereses individuales frente a las necesidades reales de los mexicanos. Que se comporten de forma irracional y populista. Que polarizan a la sociedad.

Es decir, este país no necesita de caudillos que debilitan las instituciones. Que prometen, como ahora los candidatos a gobernar Coahuila, Estado de México y Nayarit, dádivas que no son sino despilfarro de los recursos. Y que además, condicionan esos supuestos apoyos a los que menos tienen. Y, que además, propician la corrupción en las distintas escalas y en los distintos niveles de la sociedad

Para hacer frente al futuro, México necesita alguien que lidere, que proponga y acuerde con los diversos sectores de la sociedad; que dialogue racionalmente y defienda los intereses comunes con argumentos sólidos.

Un personaje, sea mujer u hombre, que predique sus cualidades con el ejemplo. Que tome con firmeza el timón de este barco y lo guie, con el apoyo de los ciudadanos, a mares seguros, pero que si se topa con un mar embravecido sepa cómo mantener a flote la nave y a sus ocupantes.

Pero al final de cuentas la decisión, la elección, recae en cada uno de nosotros. El optar por un líder o por un caudillo dependerá de que sepamos distinguir la diferencia. Y de eso derivará el futuro mediato e inmediato de este país.

Recuerden que: “Un ejército de ciervos dirigido por un león es mucho más temible que un ejército de leones mandado por un ciervo”. Plutarco

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