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Caso Ayotzinapa: Más Preguntas que Respuestas

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Escrito por Sandra Weiss /Der Tagesspiegel

Un año Después de Desaparición de 43 Estudiantes, en México Reinan Impotencia y Rabia

 El Caso es Sintomático: 26.000 Mexicanos Están Desaparecidos

Versión de Xavier Quiñones Para Código Tlaxcala

Consultar aquí original en alemán

En el país de la Normal de Ayotzinapa hay un estado de emergencia. Durante un año, no se lleva a cabo allí la docencia. Las inscripciones de tiza en los pizarrones son ilegibles, las aulas dormitorio del duelo de los padres. Alguna vez lleno de vida, el patio espera otra mejor ocasión.

Hoy se debate sobre las protestas. A veces un pesado silencio se extiende sobre las sillas de plástico de color rojo con blanco y fotos de retratos negros. “Nos faltan 43″, reza un cartel como hecho a sí mismo. Entre las dos cifras, un desafiante puño extendido en el aire. Desde esa noche fatal del 26 de septiembre de 2014, cuando alrededor de 100 estudiantes fueron a Iguala a secuestrar autobuses para un viaje a la capital, nada es lo que solía ser en esta zona pobre de las montañas del sur de México.

Porque después de una persecución brutal por parte de la policía y un cartel asesino de la droga, desaparecieron 43 de ellos sin dejar rastro.

02 Ayer ONU México pidió incluir en la investigación a la Federación. La JornadaAyer ONU México pidió incluir en la investigación a la Federación. La Jornada

Desde entonces, los estudiantes, los padres y los profesores tienen más preguntas que respuestas. Preguntas a un Estado del que se sienten traicionados. Algunas veces exhalan su rabia y desesperación. Entonces ocupan casetas de peaje en las carreteras, incendian patrullas de la policía o llegan hasta la puerta de un fiscal para colgar allí fotos de los desaparecidos. El miércoles las familias de los estudiantes realizaron una huelga de hambre de dos días.

El campus ha sido señalado como cuna de rebeldes izquierdistas radicales, de esa escuela salió el legendario líder guerrillero de los años 70 Lucio Cabañas. Se encuentra en la zona de mayor crecimiento de la amapola. Aquí, la mafia de la droga tiene el dinero y la última palabra; todos los demás están subordinados a ella. Además de los militares que encarnan la punta de lanza de un Estado que de otro modo tendría poca presencia. Los uniformados están para combatir el tráfico de drogas, así como la guerrilla que es hoy en día más un malestar social que una amenaza militar.

Los métodos de los militares son groseros. Ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forman parte de su repertorio, así como hace la mafia de la droga.

QUIÉN RECHISTA, ARRIESGA LA VIDA

Atrapada en medio, la población intenta salir adelante. Quién rechista, arriesga la vida. Así como el pastor africano que se negó a bautizar al hijo de un capo de la droga. Su cuerpo fue encontrado por casualidad durante la búsqueda de los estudiantes en una de las fosas comunes que de repente aparecieron alrededor de Iguala y donde yacían cuerpos que el Estado nunca buscó y por los cuales nadie se atrevió a preguntar.

26.000 mexicanos están desaparecidos. Casi tantos como los que desaparecieron en Argentina durante la dictadura militar.

Las desapariciones son un crimen contra la humanidad. “Sin embargo, el gobierno niega el fenómeno,  apenas ha castigado a nadie y no hace nada para prevenir o compensar a las víctimas”, criticó el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas. Difícilmente puede estar peor un Estado de derecho.

Los estudiantes provienen de familias de agricultores, muchos de cuyos miembros son analfabetos. El campus de la escuela era una ventana al mundo, una ramita para el ascenso social de su juventud. Normalmente el “México bronco”, rural, el México atrasado de los estudiantes, y la clase media burguesa de las ciudades, no tienen mucho que decirse. Pero de repente la masacre sacudió el letargo del México urbano, estropeando su sueño de consumo. Cientos de miles de personas, sobre todo estudiantes, han expresado su solidaridad con las víctimas y exigen la verdad y justicia.

SISTEMA DE JUSTICIA DE MÉXICO, UN FIASCO

Hasta hoy el Estado sigue siendo culpable. El sistema de justicia de México es un fiasco. El 97 por ciento de todos los delitos quedan impunes, las condenas se basan en confesiones obtenidas generalmente bajo tortura. Pero después de la masacre, bajo la presión de un mundo que observaba a México, las autoridades tuvieron que identificar y aportar pruebas.

Después de dos meses, el fiscal Jesús Murillo presentó una “verdad histórica” según la cual, el alcalde de izquierda de Iguala, José Luis Abarca, ordenó a su policía dar a los estudiantes una lección, porque temía que pudieran interferir con la campaña electoral de su esposa. En la persecución de los autobuses, la policía mató a tres estudiantes y tres transeúntes y detuvo a 43. Fueron entregados a los asesinos del cartel de la droga “Guerreros Unidos”, que pertenecía a la familia de la esposa del alcalde. Los asesinos ejecutaron a los estudiantes en un vertedero de basura, quemaron sus cuerpos y luego metieron con pala las cenizas en bolsas de basura y las arrojaron al río con el fin de ocultar las huellas. Sólo de dos de los restos óseos encontrados pudo el Instituto Forense de Innsbruck extraer residuos de ADN que son consistentes con dos de las personas desaparecidas.

Los padres ciertamente nunca dieron fe a esta versión. “Para mí que todavía están vivos. Los militares los han escondido en algún lugar “, dice Ezequiel Mora, padre de un estudiante, cuyos restos han sido identificados.

Sólidas investigaciones internacionales acordadas con el gobierno, confirmaron las dudas. Después de meses recogiendo testimonios, de visitar las escenas del crimen y examinar 123 archivos, lejos de aclarar el caso,  la investigación oficial se declaró desordenada. Habían desaparecido, destruido o no contemplado evidencia, obtenido confesiones bajo tortura, sostenido versiones que son contradictorias con el curso de los acontecimientos, y concluyeron los investigadores internacionales que la incineración de los 43 en el vertedero de basura es técnicamente imposible.

A medida que la verdad histórica iba quedando desacreditada, fue arrestado rápidamente uno de los principales sospechosos, un líder de “Guerreros Unidos” apodado “El Gil”, quien llevaba un año no muy oculto en Iguala, protegido por los alcaldes locales y oficiales de policía. “El Gil” ha negado de hecho su participación, pero confirmó la secuencia del crimen. Durante la noche del crimen, “El Gil” envió a su jefe varios SMS. El último es: “Los hemos hecho polvo y echado al agua. Nunca los encontrarán”.

03 Iinformación desclasificada refiere que sembraron 41 casquillos en noviembre. El UniversalIinformación desclasificada refiere que sembraron 41 casquillos en noviembre. El Universal

NINGÚN ACUSADO TODAVÍA, DE 111 DETENIDOS

Debido a la extraña burocracia judicial, hasta hace poco 14 tribunales se habían ocupado del caso; una circunstancia que los investigadores internacionales denunciaron como ineficiente. 111 sospechosos fueron detenidos; mas ninguno había sido acusado todavía. Lo que falta es un motivo creíble. El acto político de la venganza es demasiado irracional para convencer realmente. Una confusión es poco probable, porque según los propios testimonios oficiales, los asesinos entrevistaron a sus víctimas antes de que les dispararan. Según ellos, el director de la escuela de Ayotzinapa se halla cerca de un cártel contrario, los “Rojos”.

El grupo de expertos puso otra hipótesis sobre el tapete: en uno de los autobuses secuestrados puedo estar oculto un cargamento de heroína. La Agencia Antidrogas de Estados Unidos DEA ha mantenido durante mucho tiempo bajo observación el contrabando de heroína en autobuses desde Guerrero. Pero el autobús en cuestión desapareció de la tierra y de los archivos. Tampoco está claro por qué los militares que vieron los hechos desde de su centro de mando en Iguala, no intervinieron.

“¿Quién debe ser protegido?”, es la gran pregunta que se cierne sobre el caso.

ESCASAS ESPERANZAS EN PRESIDENTE

Unos meses antes de la tragedia, la revista “Time” había aclamado AL presidente Enrique Peña debido a sus reformas económicas liberales como el “salvador de México”. Iguala y los escándalos de corrupción posteriores serían su Waterloo. Actualmente es el presidente más impopular que muestran las encuestas desde hace 25 años. Trágicamente, ni siquiera este caso ha sobresaltado a la élite política. Desde que Peña prometió diez reformas, solamente llevó a cabo la militarización de las zonas de conflicto -con “resultados poco claros porque no hay información pública “, dice Edgar Cortés, presidente del Instituto Mexicano para los Derechos Humanos y la Democracia. Todas las otras medidas, como una mayor transparencia, supervisión más fuerte de los municipios, la fusión de las distintas fuerzas policiales que compiten o el mismo número de emergencia en todo el estado, están atascadas en el Congreso o se vuelven ciénagas.

“El estado de derecho se mantendrá como una frase hueca, siempre y cuando la clase política no esté interesado en una mayor transparencia y rendición de cuentas”, critica Cortés.

Alrededor de los agricultores Ayotzinapa, en las montañas se siguen plantando más amapolas de opio. Allá cinco cárteles luchan por el poder. Casi todos los días hay muertos. “La guerra contra las drogas es imposible de ganar. Ella continuará trayendo la violencia y la muerte, hasta en tanto las drogas sean legales”, dijo recientemente el gobernador de Guerrero, Rogelio Ortega.

Esto, por supuesto, no sólo depende de la política de México.

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