fbpx
Código Tlaxcala
“Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural”. Kofi Annan

A un mes del Cambio Verdadero

469

Transcurrido un mes de la jornada electoral, las aguas de la política poco a poco bajan  a su nivel y sin duda a partir de que  el virtual presidente de la nación Andrés Manuel López Obrador tome las riendas, hasta entonces se hará realidad esa frase de batalla “el cambio verdadero”.

Fueron años los que transcurrieron desde que inició su lucha, dos derrotas no lo doblaron, sin embargo también formó parte de las filas del tricolor a principios de 1983, cuando fue nombrado presidente del comité ejecutivo estatal del PR en su natal Tabasco.

Más tarde, se unió a la Corriente Democrática de la que la tlaxcalteca Beatriz Paredes fue impulsora y López Obrador piso vino a Tlaxcala luego de sus incursiones en el Frente Democrático nacional y en el naciente PRD.

Tras las elecciones estatales en Tabasco de 1991, en que se renovaron las alcaldías de la entidad, López Obrador acusó que hubo fraude en seis municipios en que triunfó el PRI y en los que el PRD consideraba que había ganado, entre ellos Nacajuca, Cárdenas y Macuspana.

Como dirigente estatal del partido, Andrés Manuel decidió realizar una protesta denominada Éxodo por la Democracia, en que encabezó una marcha a pie que inició en Villahermosa —capital de Tabasco— el 25 de noviembre de 1991 con la intención de llegar a la Ciudad de México durante la firma de los Acuerdos de Paz de Chapultepec entre el gobierno de El Salvador y el Frente Democrático Revolucionario.

La marcha concluyó en la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México el 11 de enero de 1992, con un discurso ante 40 mil simpatizantes. A su paso por Tlaxcala, este corresponsal de El Universal dialogó sobre un accidente en el que murieron varios integrantes de la caravana. Un tráiler los atropelló en tierras jarochas.

Luego vino en varias visitas con Cuauhtémoc Cárdenas, concretamente a Contla de Juan Cuamatzi, Calpulalpan y Tlaxco, pero más con los perredistas de la vieja guardia de Contla, quienes derrotaron por primera vez al PRI.

López Obrador ubica a los llamados perredistas de la “vieja guardia”, Ubaldo Lander Corona, Eustolio Flores Conde, Pedro Cocoletzi, Narciso Xicohténcatl, entre otros, llevaron al PRD a su primer triunfo en dicha localida, al arrebatar la presidencia municipal el PRI.

Se recuerda a Pedro Cocoletzi por su acto temerario de colocar una capucha negra en el hombro de Salinas de Gortari, en una gira que realizó en Tetla de la Solidaridad, pese a la presencia de elementos del Estado Mayor Presidencial, ahí se ganó las simpatías.

Pero eso fue al inicio, ya que la historia del sol azteca en Tlaxcala ha sido escrita por el oportunismo y no por el trabajo político o de organización de la dirigencia o de la militancia.

Sin embargo y luego del desgobiermo del expriista Alfonso Sánchez Anaya, la empatía entre AMLO y los tlaxcaltecas fue en automático y en Tlaxcala lo llevaron al triunfo inobjetable en las dos elecciones presidenciales que perdió a nivel nacional.

Tal vez por los resultados obtenidos le agarró cariño a Tlaxcala, al grado de que al final de su campaña estuvo en Tlaxcala donde reunió multitudes, ante la mirada burlona de los priistas que nunca esperaban lo que se les venía.

Hace un mes, el dos de julio, ya todo estaba consumado, a la víspera Meade reconoció su derrota y en Tlaxcala los priistas nunca se imaginaron que su partido ya se había desfondado.

No lo podían creer, es más no lo han aceptado y piensan que todavía tienen poder, ese poder que los llevó muchas veces a levantar los brazos en señal de un triunfo que solo existió en su imaginación.

Ahora buscan culpables, alguien debe de tener la culpa y no son ellos, hasta su ex jefe de prensa ya abandonó el barco, “Miguelito” ya quiere regresar a su base en la Coordinación de Información y Relaciones Públicas del gobierno de Marco Mena.

Habla que va a retomar su lugar en la nómina del gobierno, sin embargo ese retorno sería como la prueba de que en realidad todo se manejó desde esa oficina y sería peligroso que se constatara su falta de política de comunicación.

La misma que dejó mal parado al exgobernador Zarur y que sería parte medular para la derrota de la mayoría de los candidatos del tricolor, “en el pecado llevaron la penitencia”.

La misma donde sus seudo periodistas borrachos de poder ponen en riesgo a la ciudadanía con sus credenciales de Coracyt para gozar de un fuero inexistente que causa temor a los policías de la capital..

Como sea ese es su asunto, lo importante es que ya viene el cambio verdadero, quienes entraron en pánico son esos más de once mil burócratas federales que con temor siguen las noticias de una inminente desaparición de las delegaciones federales.

En Tlaxcala son más de cuarenta, muchas de las representaciones federales duplican funciones con las estatales y ni atan ni desatan, como sería el caso de la Conagua, Sedatu. SCT, Profepa y hasta el INAH, por citar a las menos.

Viene un cambio verdadero, para transformar a México y sin duda este cambio con la gente del PRI fuera, ahora tiene un mejor horizonte de esperanza y un avance que le ha sido negado por los gobiernos emanados de ese partido.

Tlaxcala se merece otra suerte, lejos de la simulación, el engaño y la corrupción que han sido la causa de todos los males como la falta de oportunidades y la creciente ola de inseguridad en todos los niveles.

Ya falta menos para ver cristalizar ese sueño de que se acabe la burocracia, de que los servidores públicos de verdad se pongan a trabajar, pero lo más importantes que se  tengan resultados.

Que se acabe la simulación de unos políticos que se habían encumbrado al amparo de una clase política que siempre ha visto a  los tlaxcaltecas por abajo del hombro.

Sin duda muchos de esos once mil burócratas que trabajan en las dependencias estatales y federales también votaron por un cambio, que viene en cascada para borrar lo que ellos no pudieron defender con su trabajo.

La derrota fue dolorosa para ellos, muchos van a dejar de ser privilegiados, los que sobrevivan ahora si van a tener que trabajar y como lo dijo el propio gobernador.

Marco Mena dijo el cinco de julio, “no voy a tolerar la falta de compromiso en el desempeño de la función pública. Tampoco, desgano ni falta de resultados.  No voy a permitir ni la indiferencia, ni la apatía, ni la deslealtad”.

Abundó que esta determinación es de beneficio para todos los tlaxcaltecas, “es tiempo de que el gobierno se sacuda de una vez por todas el continuismo, el amiguismo y el pago de facturas”.

Dijo que a fuerza de los votos se sacude el árbol para que los frutos maduros se desprendan de las ramas, o lo que es lo mismo hay que quitar las ramas que han crecido torcidas.

Ojalá y que en el corto plazo se vean los resultados, Tlaxcala se merece un cambio verdadero, en los hechos y no en las palabras, lejos de las promesas de campaña y hacer un gobierno a la altura que se merece Tlaxcala… VAMOS A VER.

¿Qué opinas?
Cargando...