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2018: La Hora de la Ética Pública

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2018, está a la vista de todos y todas.

No debe perderse de vista, que 2018, no es el fin, no es el objetivo, no es el propósito.

2018, solo es el plazo, la circunstancia, que desvelará a muchos e influirá a todos y todas.

Por ello, si va a influir en todos y todas, y va a repercutir en el futuro inmediato del país, merece que todos y todas pongamos mucha atención y nos aboquemos a intervenir y participar, pues no podemos ser ajenos a nuestro propio futuro y más, al futuro de nuestros descendientes.

Por lo que vale la pena intentar desde ahora, desde antes que haya candidatos formalmente registrados, generar una corriente de opinión, que obligue a todas y todos los candidatos a hacer un compromiso ético.

Pero también, desde la sociedad misma, se deben generar, además de una corriente de opinión, un conjunto de acciones que cierren el paso a la demagogia electoral, obligando a candidatas y candidatos, a ser más precisos en sus ofertas de campaña y a que enumeren sus compromisos como futuros legisladores y como futuros gobernantes, para que sobre tales ofertas y compromisos, sus representados y sus gobernados, le demanden resultados, ya en el ejercicio de su función pública.

Habrá de todo, candidatos que seguirán utilizando la farsa, para ganar el voto fácil. Candidatos que por encima del discurso, operarán la maquinaria electoral, con el propósito de ganar. Candidatos que lo serán, únicamente para dividir la votación y candidatos que harán sus pininos en el ámbito político-electoral, con la esperanza, más adelante, de ganar.

Como quiera que sea, candidatos y sociedad, pueden empezar a depurar los procesos y las campañas electorales, como ocurrió y sigue ocurriendo con Pedro Kumamoto, actual diputado local independiente del estado de Jalisco, quien desde provincia, ha iniciado una de las depuraciones más efectivas para la vida democrática del país: que los partidos políticos reciban financiamiento público, en proporción a los votos obtenidos.

Tal propuesta ha dejado de ser tal y se ha convertido en Ley en el estado de Jalisco, ahora con el aval de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Es de esperar, que después, tal disposición, sea Ley también, en el resto de las entidades federativas del país y desde luego también, norma federal.

Este tipo de disposiciones, como otras que ya están vigentes y otras más, que faltan por estar, a la par del crecimiento de la participación activa de la sociedad y de los ciudadanos, harán que la Ética Pública irrumpa por fin, como una Política de Estado en todo México.

Así es como se siguen construyendo las instituciones en México, paso a paso, pero firmes, en tanto se van estructurando legalmente para beneficio de las y los mexicanos, constituyéndose en un Bien Público, en un Bien Común, que es, sigue y seguirá siendo, la Razón de Ser de la Política y del Estado.

Hay políticos que no han orientado su actuación a la consecución del Bien de sus representados y de sus gobernados, pero en la medida que esos representados y gobernados actúen, también en función del Bien Común, empezarán a regular la actuación de sus representantes populares y gobernantes, quienes no tendrán más opción que empezar también, a procurar bienes públicos, no solo promesas, no solo discursos, no solo palabras, no solo dinero para usos privados o grupales, de unos cuántos.

Porque también es un hecho, que hay representados y gobernados, que buscan en sus representantes populares y gobernantes, obtener solo beneficios privados o de grupo, no para su gremio o comunidad que dicen representar.

Es así que la Ética Pública, obligará a todos por igual, a través de las nuevas instituciones que están y seguirán surgiendo, aún con todas sus imperfecciones, en tanto las instituciones se podrán ir mejorando, a través de subsiguientes reformas, que las fortalecerán y en la medida que la sociedad actúe, por simple cumplimiento procedimental, tendrán que dar resultados.

Así es como las naciones han avanzado hacia una mejor justicia y hacia una mejor calidad de vida. Baste poner como ejemplo, la legislación vigente en la ciudad de México en materia de Derechos Humanos que benefician a la Mujer, el reconocimiento de la paridad de Género y en consecuencia la diversidad sexual, su institucionalización, está llegando y llegará a todo el país.

Así es como México irá resolviendo cada una de sus situaciones que le afecten, a través de sus instituciones y las que aún no tenga, tendrán que irse creando, porque no hay soluciones mágicas, ni “mesías redentores” que las realicen.

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