Código Tlaxcala
“Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural”. Kofi Annan

Xi y Kim se Quitan la Máscara

Cuando ustedes ven que las nubes se levantan por occidente, dicen que va a llover, y así sucede.  Y cuando el viento sopla del sur, dicen que va a hacer calor, y lo hace.  ¡Hipócritas! Si saben interpretar tan bien el aspecto del cielo y de la tierra, ¿cómo es que no saben interpretar el tiempo en que viven? (Lucas, 12, 54-56)

 

Por unanimidad cubana (2958 de “casi 3 mil” delegados, según nota de El Universal), el déspota de facto de la inmensa China, Xi Xinping -referencia ejemplar lo mismo de Peña Nieto que de Maduro, Castro II, Cristina, Ortega, Kim, Evo y las teocracias musulmanas- es ya abiertamente un tirano de jure.

En efecto, la congregación del Partido Comunista acaba de aprobar una “ley” que permite al “presidente” mantenerse de por vida en el poder.

Días antes un satélite de China, el propietario de Norcorea Kim Jong-un mostró de qué viene su estratagema nuclear: el meollo de su pelea con Donald Trump son garantías de que su dictadura que renta brazos esclavos a otros países del mundo, será “respetada” (esto es, que el divinizado dictadorzuelo conserve forever el poder unifamiliar que desde 1949 forjaron su abuelo y su papá). En pocas palabras: Kim está dispuesto a desmantelar su programa nuclear a cambio de garantías de impunidad a su tiranía.

¡Bravo, por fin se quitan las máscaras!

Dado este baño de verdad que esclarece el escenario internacional, cabe esperar que los mexicanos valoremos nuestras magras libertades e insistamos en la brega por un auténtico estado de derecho, justicia igualadora y democracia genuina. Cabe la esperanza, además, de que algún día nos saquemos del cerebro la admiración injustificada y anacrónica, inducida por los elbaestheres de la SEP, hacia los tlatoanis prehispánicos que de ninguna manera son una guía válida en la actual encrucijada nacional.

¡Ojalá López Obrador se defina claramente ante la democracia genuina! Debería empezar el todavía líder de las encuestas presidenciales, por echar de su equipo a los colaboradores encabezados por Yeidckol que pidió disculpas al embajador norcoreano; y asimismo marginar a los abundosos admiradores de los narco-tiranos Castro Ruz. A los seguidores del tarasco Felipe Calderón y los priistas que se curan en salud, hay que recordarles que Peña es un admirador apenas disimulado de los déspotas chinos. No, no se trata la encrucijada mexicana de democracia contra totalitarismo, pues en México TODA LA CLASE POLÍTICA milita en la antidemocracia (de jure y/o de facto).

Así las cosas, queda más claro de qué trata en el fondo la pelea global de Donald Trump. Grillas y manipulaciones aparte, ahora podemos entender mejor que en pleno siglo xxi, las libertades personales y familiares siguen siendo apenas una isla diminuta en un mare tenebrosum de despotismos y teocracias.

COHETERÍA

CON PATRICIO El 20 de enero, al salir de su casa en Altzayanca, Patricio Lima Gutiérrez fue atacado desde la espalda por dos sujetos que al verlo desmayado entre un charco de sangre huyeron presto del lugar. No eran ladrones: no tocaron la cartera ni otros bienes del periodista.

Según la doctora que le atendió, lo golpearon con un objeto metálico. Tan fuerte fue el golpe en la cabeza, que por pura suerte pudo sobrevivir al cobarde ataque.

Cuarenta y cinco días después, el pasado martes conducía Patricio Lima sobre una carretera de ese mismo municipio, cuando un proyectil aún indeterminado hizo añicos el cristal trasero de su auto, cuya velocidad había él aminorado, debido a la proximidad de un tope, hasta circa 30 kmts/h.

Aunque ambos incidentes fueron informados en la prensa local, hasta este viernes ni la Procuraduría de Tlaxcala ni la Secretaría de Gobierno se han interesado en el caso. Tampoco ha buscado a Patricio la delegación de la PGR –a pesar de las promesas del gobierno federal de investigar de oficio las agresiones contra periodistas.

Probablemente están esperando las autoridades que la víctima presente una denuncia formal. Pregunté al ex consejero electoral si interpondrá demanda penal contra quien resulte responsable, mas nada pude sacar en claro. Me aseguró en cambio, que él mismo denunció el primer ataque en el programa “Elecciones 2018: actores, factores y algo más” que co-conduce en el canal de tevé del portal e-consulta. Agregó que posiblemente comentará el incidente del pasado martes una vez que, pasado el susto, se haya reincorporado a la emisión.

Llegado a este punto, creí percibir -es sólo una impresión, no soy un experto de las caprichosas dialécticas defensivas de la mente humana- en el lúcido periodista signos del síndrome de Estocolmo, esa compleja reacción sicológica que los especialistas atribuyen a la prioridad de la sobrevivencia que de cuando en cuando conlleva a las víctimas, a través de vericuetos insólitos, a elegir la opción de no irritar al victimario.

Naturalmente recordé que este mismo mes de la mujer, la señora que oficia como “presidenta honorífica” del DIF de Apizaco tuvo la osadía de apersonarse en la mesa de una periodista al fin de expulsarla de una paellada pública a la que la colega de Radio Universidad asistió tras pagar un boleto bastante caro. Cuando conocí la noticia me pregunté si la funcionaria -panista al fin- abomina de las madres solteras no matrimoniadas; o si podría haber algo más, acaso simples celos de hembra insatisfecha.

Ahora me digo que el leit motiv de la mujer del alcalde rielero es insustancial, que lo esencial es el desprecio generalizado hacia la prensa entre nuestra clase política, sin distinción de colores. En efecto, a estas alturas está más que claro para quien quiera ver los signos, que nuestros políticos caciquiles, amasijos anacrónicos de vanidades injustificadas y pulsiones autoritarias, se hallan a años luz de entender la función insustituible de una prensa libre (aun excesivamente libre) en las democracias genuinas.

Las coincidencias son posibles, claro que sí. Pero desde la perspectiva de agresiones reiteradas contra periodistas en todo México, los incidentes experimentados por Patricio Lima encienden un foco rojo en Tlaxcala.

Patricio Lima. IMAGEN Youtube

 

Durante nuestra conversación por cel pregunté a Patricio si en su labor periodística podría haber lastimado la vanidad de algún servidor público o el superyó de algún particular de Altzayanca. Sostuvo que quien revise las grabaciones de sus programas no hallará ningún indicio al respecto.

“De una cosa no tengo duda: los que me atacaron en mi casa el 20 de enero no son de Altzayanca”, reafirmó. Refirió enseguida que corre habitualmente, bajando y subiendo cerros, respirando caminos y paisajes, en torno a una extensa área que se prolonga hasta Huamantla y Cuapiaxtla. Que desde hace años practica ese hábito de corredor de maratones y que todo el pueblo lo sabe.

Luego, a imitación de lo que hacen investigadores y periodistas de todo el mundo ante situaciones similares, inquirí a Patricio sobre posibles asuntos abordados en el mencionado programa que tal vez pudieran incomodar a alguien que no vive en Altzayanca.

Evocó críticas a dos temas principales: la inseguridad en nuestro estado y la herencia del ex gobernador de Tlaxcala.

“He insistido en señalar la inseguridad local, tanto en e-consulta como en el portal Política Tlaxcala”, apuntó acerca de lo primero.

Sobre lo segundo abundó que a la par con Martín Rodríguez, conductor del programa “Elecciones 2018…”, ha comentado “no una sino en varias ocasiones, investigaciones del SAT relativas al desorden financiero que el ex gobernador heredó al actual titular del Ejecutivo”.

Ahondó: “Dos o tres veces, por medio de Martín, el hijo del ex gobernador [un diputado local y actual candidato a diputado por el distrito federal de Apizaco] me ha mandado decir que le baje a las críticas”.

“Me hizo llegar el mensaje de que mis críticas están perjudicando su campaña electoral”, completó Patricio Lima.

No caben las dudas al respecto: todos los periodistas debemos cerrar filas con Patricio. Lo mínimo es exigir una investigación imparcial (de preferencia a cargo de investigadores externos a nuestra entidad).

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