Código Tlaxcala
“Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural”. Kofi Annan

Valores de Vida

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La falta de respeto a las personas y a nuestras instituciones surge de la laxitud en la que ha caído la cultura moderna por el excesivo énfasis que hemos puesto a la libertad y los derechos de los individuos con el olvido de la responsabilidad y el deber como contra parte complementaria. Esta actitud ha traído como consecuencia una mala interpretación de lo que significa la dignidad de la persona y su responsabilidad social.

Existe una interpretación muy generalizada de que nuestro individualismo es “sagrado” que al sentirnos dueños de nuestra propia manera muy personal de interpretar al mundo, podemos criticar a quien sea, y ridiculizar a la persona que represente cualquier autoridad; los estudiantes no respetan las clases que imparten sus maestros; ejercemos nuestra profesión con prepotencia en función de nuestros privilegios, de la misma manera que nos sentimos con el derecho de no respetar normas, ni políticas.

Esto es solamente un ejemplo del deterioro que hemos propiciado de la verdad, la justicia, la solidaridad, la subsidiariedad, el respeto, etc., valores universales que deberían regir nuestra conducta como seres humanos.

Sin embargo, hoy la sociedad sufre una crisis de los valores porque no se fomentan en forma adecuada en el momento oportuno. Ahora observamos cómo se cometen actos vergonzosos y detestables, producto de la violencia que se vive por no practicar los valores de vida.

La falta de respeto es propia de las personas desconsideradas y egoístas, insensibles en alto grado al entorno social. Es tal su indiferencia o su ignorancia con respecto a quienes viven a su alrededor, que pasan por alto las más elementales normas de convivencia, como si no las conocieran o, lo que es peor, conociéndolas y haciendo alarde de que les tienen sin cuidado.

Quienes así obran causan un daño considerable a la sociedad y a los individuos en particular, pues pisotean su dignidad y su derecho a ser tenidos en cuenta y respetados. Este comportamiento es típico de los gobernantes y funcionarios corruptos o despóticos, de los padres o madres tiránicos, de los hijos insolentes o desagradecidos, de los maestros autoritarios o arbitrarios, de los vándalos que destruyen por placer los bienes de la comunidad, y en general de todos  aquéllos que desconocen el valor de las personas y de las cosas.

Los valores de vida son la mejor alternativa para formar íntegramente al ser humano. Especialmente en este tiempo porque existe un decaimiento general de la conciencia humana, el hombre se ha materializado.

Aunque en la base de las actitudes personales y sociales siempre hay una escala de valores, más o menos consciente, es difícil que el comportamiento de una persona o de un grupo sea totalmente coherente con una escala de valores, en todos los momentos y en todas las áreas de la vida. Muchas veces, las actitudes y acciones personales y sociales entran en una contradicción con lo que cada uno considera como valores primordiales.

Sin embargo, vivir en democracia requiere un compromiso con los valores de respeto de la dignidad humana. Para construir una sociedad democrática, es necesario reflexionar sobre los valores personales y sociales que se aplican al evaluar las situaciones de la vida.

Recuerden que: “El pueblo que valora sus privilegios por encima de sus principios pronto pierde ambos”. Dwight D. Eisenhower

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