Código Tlaxcala
“Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural”. Kofi Annan
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Urge Reforma de Estado, Holística y Biopolítica

“… esperamos que para siempre, en México ningún poder

quedará subordinado a otro

y todos serán garantes de los derechos ciudadanos,

de la fortaleza de las instituciones…”

PORFIRIO MUÑOZ LEDO

 

2020 tiene que ser visto en México, como el año de las definiciones. Muchas y muchos tienen la mirada puesta en el 2021. Me parece que están distraídos. Para arribar al 2021, hay que transitar lo que resta del 2020. México está perdiendo estatalidad y nadie está formando ciudadanía.

“… la precariedad de nuestra democracia, la inestabilidad… el problema de la gobernabilidad… se fundan en… modelos de exclusión de las mayorías de las decisiones políticas… inclusión política… no… se corresponden con el ideal democrático… la gobernabilidad democrática lo hacen por vías… ilegales… inmorales, como la compra de voluntades de diputados… el uso faccioso de las instituciones del Estado para inducir el voto o bloquear a los opositores y el clientelismo descentralizado, sin mediadores partidarios… extrema debilidad histórica de los derechos de ciudadanía… precariedad de los partidos políticos… fragmentación de la sociedad civil…” (Alberto J. Olvera. Ciudadanía precaria y crisis de la estatalidad democrática en América Latina: lecciones para México”. La perspectiva mexicana en el siglo XXI. Conaculta, FCE, et al)

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Olvera reutiliza las caracterizaciones del siglo XIX latinoamericano: “repúblicas de papel” y “ciudadanos imaginarios”. Retomo nuevamente lo escrito por Olvera en su ensayo ya citado, refiriéndose a los gobiernos del siglo XIX latinoamericano: “… regímenes esquizofrénicos que al mismo tiempo que se dotaban de leyes modernas, mantenían vivas las prácticas de control político más atrasadas y premodernas. Estas… nos hablan de la separación entre el mundo real y el mundo jurídico, “el país real y el país legal”, separación que permanece… vigente hasta la fecha… la debilidad de la sociedad… los ciudadanos… carecen de poder para exigir al Estado el cumplimiento de los derechos… sus asociaciones y movimientos carecen de la fuerza necesaria para cambiar el modo de operar de las instituciones… la transición a la democracia no ha alterado los pactos básicos… déficit de Estado… incapacidad institucional del Estado para operar… Hay instituciones y prácticas… que contradicen la operación del Estado en términos de derechos, pues orientan su acción por el fin principal de mantener el control político y la reproducción de un sistema que privilegia los intereses de sus propios componentes…”

Tenemos una cultura política desfasada y anclada en el pasado, así como un déficit de estatalidad. Esto es precisamente lo que hay que atender en el presente 2020, antes de estar pensando en el 2021. Como todo. Problemas, carencias y déficits de siglos, no se van a resolver en seis meses, pero si tanto trabajo ha costado, incluso sangre, ir construyendo al Estado mexicano y estar apenas picando piedra en materia de ciudadanía, como para mandar todo, lo poco, lo muy poco, al bote de la basura. Así, literal.

Alguien tiene que procurar que el Estado sea, tenga efectividad, como ente tripartito regido por la Ley. Aquí se pondrá a prueba a las y los legisladores. También estará a prueba el Poder Judicial. Y desde luego, hay ya vías para que las y los ciudadanos se expresen, no solo en cuanto a su opinión, sino también por las vías jurisdiccionales, desde iniciativas de ley o de reformas de ley, hasta juicios debidamente fundados, ante instancias nacionales e internacionales. En esta materia no debe de haber dudas, hay que fortalecer al Estado, para hacerlo un Estado de Derecho, mejor, un Estado Democrático de Derecho. El Estado, no es una persona física.

2020 es buen momento para replantear a la Democracia misma y fortalecerla. El modelo unipersonal tendrá que ser descartado. El presidencialismo no puede seguir siendo visto como una opción democrática. Lo grave de las decisiones unipersonales, es que dañan a todas y todos, pero más a los pobres.

Repensar la política, la economía y la sociedad. Olvera plantea la necesidad de impulsar una reforma holística, “… que atiendan simultáneamente la creación de condiciones de acceso universal a los derechos de ciudadanía, la apertura de espacios de participación de los ciudadanos en la vida política que promuevan acciones de control sobre el Estado… mejora institucional, funcional y operativa de las instituciones del gobierno.” (ibid)

Lo anterior, sin perder de vista que el mundo avanza hacia la biopolítica. Política por la vida. La vida, como sujeto de la Política. La vida, en toda su extensión y significación. No solo la vida humana. Sujetos somos de la política, no sus objetos. Sujetos con derechos, por sí. Esto es lo que hay que hacer valer en este 2020 y siempre.

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