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Redescubrir la Incompetencia, al Igual que la Corrupción

El derrumbe y daños de casas, edificios públicos y privados, destacando el caso de escuelas y universidades, templos con antigüedad de décadas y de siglos, después de los sismos del mes de septiembre del presente año, encontró como explicación casi única: la corrupción.

Claudio Lomnitz, en La Jornada del pasado 27 de septiembre, invitó a reflexionar sobre la necesidad de cuantificar las edificaciones que se cayeron por prácticas de construcción corruptas; las que se derrumbaron por ser producto de autoconstrucción tradicional y las construcciones que colapsaron por la incompetencia técnica de los constructores egresados de escuelas de nivel superior.

Decir que todos los inmuebles que se colapsaron, cayeron, por prácticas corruptas, además de ser una generalización que no conduce a una corrección y enmienda de lo mal hecho, ni a resarcir los daños a los afectados, debe pasar de las palabras a los hechos e iniciar las demandas correspondientes para que puedan abrirse los procedimientos de sanción para los involucrados, en los casos que así sea procedente.

Analizar lo que ocurrió en cada obra, permitirá profundizar en hechos que requieren pronta definición en cada demarcación, como por ejemplo, si los permisos de construcción se están autorizando en zonas con estudios de suelos que permitan la erección de edificios y de qué peso, así como definir qué tipo de construcciones se pueden autorizar anexo a escuelas, hospitales, templos, auditorios, estadios, etc.

El análisis también permitirá conocer errores de cálculo, ejecuciones de obras con códigos inadecuados de construcción, uniones y soldaduras mal hechas, entre otras deficiencias en la realización de las construcciones, que llevará a encontrar y descubrir el alto costo de la incompetencia técnica de los constructores y con título, certificado o certificado parcial, de ingeniero o arquitecto.

Hacia la incompetencia técnica también deben voltear sus ojos, la sociedad, cuanto más, las autoridades educativas, las universidades y tecnológicos con certificación de calidad reconocida y los colegios de arquitectos e ingenieros, para ser más estrictos con la autorización de validez de los estudios de múltiples universidades y centros de estudios, que ofrecen las licenciaturas de arquitectura e ingeniería y similares, así como la certificación técnica de los egresados y profesionales en el ejercicio de su desempeño profesional. La incompetencia técnica de múltiples egresados de centros de estudios superiores, ha estado presente a lo largo del tiempo y no se ha enfrentado, pues se ha mantenido solapada, incluso socialmente. La incompetencia técnica de los egresados de nivel universitario, es la cereza en el pastel educativo de México.

Víctor López, vocero de la CTM en Tlaxcala, reveló a La Jornada de Oriente y publicó en su edición del 25 de septiembre pasado, que “a los solicitantes de empleo les cuesta hacer operaciones básicas de Matemáticas”.

Todo empieza desde la alineación de las cifras, al colocar incorrectamente números enteros y decimales. Igual ocurre con el ordenamiento incorrecto de nombres y palabras, conforme al orden del abecedario, se sigue con la escritura incorrecta de las palabras y nombres, terminando con la pronunciación errática de lo escrito y peor lectura de cualquier texto. Estamos hablando de personas con 18 años de edad o más, con secundaria trunca o terminada, con bachillerato trunco o terminado y así están ingresando a estudios de nivel superior.

Es aquí a donde tienen que volver la vista, la sociedad, maestras y maestros, directivos y administrativos de la educación en todos sus niveles, sindicatos y organizaciones, papás, mamás, tutores y demás involucrados o comprometidos con la educación de las nuevas generaciones y hacer lo que tienen que hacer cada uno y cada una.

Hago votos porque la Reforma Educativa siga adelante, aún con todas sus imperfecciones, en tanto no hay, no existe reforma perfecta, ni aquí, ni en China. Ojalá los maestros opositores a la actual Reforma Educativa, demuestren en los hechos, que efectivamente tienen un compromiso con la mejora educativa y la mejor educación de las y los mexicanos, ello nunca se va a demostrar, suspendiendo clases, cuando precisamente lo que necesitan las niñas y niños de México, no tanto más horas-clases, sino horas efectivas de clases y más que de clases en salón, horas efectivas de aprendizaje.

Así como no se tolera la corrupción, tampoco debe tolerarse la incompetencia de de cualquier egresado de licenciatura, sea arquitecto, ingeniero o maestro, como de cualquier otra profesión. La incompetencia de arquitectos e ingenieros, puede provocar la muerte de las personas y la incompetencia de los maestros, provoca el futuro fallido de las y los mexicanos, marginación, pobreza e ignorancia, con consecuencias fatales para el país, en un mundo que se mueve por el conocimiento.

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