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PRD-Tlaxcala, Entre la Estructura y la Democracia

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“La estructura del PRD sigue completa. La gente que hacemos vida de partido seguimos vigentes dentro del PRD. Somos el corazón del partido, los liderazgos más importantes que encausamos al PRD seguimos vigentes. El Consejo Político Estatal es de alrededor de 130 consejeros. La presencia de Lorena representaba uno, su voto, el único consejero que se fue…” –justificó Santiago Sesín.

-Eso en lo interno, pero en la elección abierta traía su gente ¿no? –replicó uno de los anfitriones del programa.

“Era gente que traía del PRI”, devolvió intempestivamente el cabecilla de Red Joven, aliado del presidente local Juan Manuel Cambrón.

La mesa de 385 Grados conducida por Edgar Gallegos había planteado a sus invitados Gelacio Montiel, Alberto Amaro, Sesín y Cambrón, un buscapiés relativo a la situación de cara a los comicios de 2018 del ex principal partido de izquierda, desplazado por MORENA tanto en Tlaxcala como en el país al subestrato de la chiquillada.

Uno de los anfitriones sugirió que el PRD habría sido competitivo en 2012 gracias a López Obrador y Lorena Cuéllar; y recordó a los invitados que “hoy ya no los tienen”. Acababa de reconocer Amaro el difícil momento que atraviesa el PRD (“sabemos que el partido tiene una crisis local y nacional”).

Zepeda, ocasión de renovar. FOTO polemon.mx

Mas Cambrón refrendó la soberbia burocrática de Sesín al sostener, desafiante y burlón, que “tampoco (Obrador y Lorena) nos tienen a nosotros”.

En el trasfondo de la cuestión flotaba la pregunta: ¿a quién, PRD o PAN, le toca la primera posición de una eventual candidatura senatorial de la coalición Frente Ciudadano por México? El asunto importa porque si el FCM cuaja, en el peor escenario (quedar en segundo lugar en 2018) quien encabece la fórmula tendría asegurada una curul de primera minoría.

El PRD reclama en Tlaxcala esa primera posición dentro de la pareja que sea postulada por el FCM, basado –como explicó Montiel- en los antecedentes electorales. El referente es la votación senatorial de 2012, cuando la fórmula conformada por Cuéllar y Martha Palafox dejó en segundo lugar a la pareja postulada por el PAN, Adriana Dávila y Héctor Ortiz. Y porque previamente, en 2006, también ganó la elección senatorial la fórmula perredista Sánchez Anaya-Minerva Hernández.

Cabe imaginar que los panistas de Tlaxcala están cuestionando en el marco de las actuales negociaciones del FCM, el derecho del PRD a encabezar la fórmula precisamente porque el PRD no cuenta ya con Cuéllar (ni tampoco con Obrador ni con Sánchez Anaya ni Hernández Ramos).

¿Cuánto vale el PRD de Tlaxcala sin la senadora Cuéllar ni el aspirante presidencial que en 2006 y 2012 ganó en el estado la votación de Presidente de México?

Preguntado de otro modo: ¿a quién debe el PRD haber arañado la victoria en la elección para Gobernador del año pasado: a Lorena que perdió por unos 15 mil votos ante Marco Mena; o al Consejo estatal y la burocracia local del PRD? ¿Dio Lorena oxígeno artificial a un agonizante PRD en 2016; u obtuvo la ex candidata a gobernadora tantos votos gracias a la estructura local del partido del sol azteca y su flamante Consejo Directivo Estatal, como insisten en afirmar Cambrón y Sesín?

Moraleja: sin buena fe toda argumentación –como enseñaron los sofistas- puede ser embrollada ad nauseam y alargada artificialmente hasta el infinito. La grilla es olla sin fondo.

La ceguera burocrática en realidad no es tal. Tiene bases: el dardo envenenado del subsidio público (controlar la estructura es fuente de dinero fácil) y los antidemocráticos cargos plurinominales (la cosecha aumenta si se pierden elecciones, en beneficio directo de las burocracias de los partidos; si se ganan elecciones, los regalos plurinominales pueden reducirse hasta cero).

No, las burocracias no son bonzos: no arriesgan nada al enroscarse en argumentaciones a todas luces falaces. Por eso mismo la lenta extinción del PRD no quita el sueño a sus dirigentes que siguen ganando siempre –y a veces más- aunque pierdan elecciones.

Por eso no es vital para ellos postular a sus mejores cartas; por eso perder elecciones es menos importante que mantener el control del Consejo Político Estatal, instancia que decide los asientos seguros llamados plurinominales, el segundo dardo envenenado.

Pese al obstáculo de las burocracias, al final del túnel donde se halla metido el PRD desde hace una década brilla una lucecita. Nueva Izquierda (la tribu otrora predominante de Los Chuchos) parece estar perdiendo el control del partido que ha expulsado a -o ha sido abandonado por- prácticamente todos sus fundadores importantes y sus liderazgos realmente significativos.

Así lo indica que en ambas cámaras federales, las bancadas del PRD están encabezadas a la fecha por personalidades ajenas a NI.

La renovación podría quedar completa si finalmente y gracias a una decisión del Tribunal Electoral, al término inminente del mandato de Alejandra Barrales arriba a la presidencia nacional el ex candidato sorpresa de la elección de Edomex, Juan Zepeda.

Y sí, las condiciones están puestas, pues el Consejo Político Nacional tiene desde este año una nueva mayoría agrupada en torno al liderazgo de un hombre más bien sencillo y poco dado a los reflectores encandiladores: Héctor Bautista, dirigente de Alternativa Democrática Nacional.

Ojala la recomposición implique una renovación real del PRD. Le urge al ex principal partido de izquierda. Aunque antes, si de veras quiere representar una opción seria y no condenarse a vegetar entre la chiquillada, debe definir una bandera que le identifique y distinga.

Ya la tiene, por cierto, y en sus mismas siglas. Queda por ver si se atreve a honrar la palabra Democracia y sobreponerla a la hasta ahora favorita de los perredistas: Izquierda, fuente de tantas confusiones. (Para saber lo que significa ser democráticos deberán los dirigentes observar la selección de dirigentes y de candidatos que se hace en los sistemas inglés, francés, alemán y los norteamericanos; de nuestra tradición nacional no hay gran cosa que aprender, dicho sea de paso.)

Elegir el camino de la democracia genuina: “el peor de los sistemas inventados por el hombre, con excepción de todos los demás” (Churchill), empataría al PRD con la generación millenian y le distinguiría en primer lugar del PRI y MORENA, pero también de la mascarada que impera hoy en el PAN.

En suma, esa elección básica lo convertiría en una opción real que salve a México del camino fallido del autoritarismo.

COHETERÍA

Trascendió que el PAN de Tlaxcala da por descontado que le tocan los primeros lugares de las listas pluris de Tlaxcala para diputados federales y locales. Así lo estaría exigiendo -según la fuente- en la mesa local de negociaciones del Frente con PRD y MC. Se da por hecho que se quedará con al menos el primer sitio de la lista federal, y entre el primero y el tercero de la local. El detalle es que Carlos Carreón, el presidente estatal, ha reservado para sí un asiento en la Cámara de Diputados; y espera colocar a su compañera sentimental (no nos aclararon si es casado) en un lugar preferente de la lista para el Congreso de Tlaxcala. Para salirse con la suya (él diputado federal, ella diputada local) será indispensable que el Frente por México no gane la mayoría en el Congreso estatal. Téngase presente que la actual bancada local mayoritaria, del PRI, se quedó sin curules pluris. Un segundo o tercer lugar es lo más conveniente para el proyecto familiar.

Ergo, de persistir la lógica de la burocracia, es previsible un tercer escenario más peor para el Frente por México aunque no tanto para el presidente del PAN de Tlaxcala: ser superados por el PRI y también por MORENA. Así, el guión de 2018 podría derivar en una comedia ad hoc de enredos intencionales.

Carreón (izq), casi seguro legislador pluri. FOTO lajornadadeoriente.com.mx
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