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Morir en México /Rubén Aguilar (Animal Político)

 

El documental Las tres muertes de Marisela (México, 2020) del director Carlos Pérez Osorio, narra la lucha de Marisela Escobedo Ortiz (1958-2010) para que se lleve a prisión al asesino de su hija, misión que termina con su asesinato.

Rubí Marisol Fraire, una adolescente e hija menor de Marisela, fue asesinada en 2008 por su pareja, Sergio Rafael Barraza, en Ciudad Juárez, Chihuahua.

Las autoridades no investigan y es ella la que lo hace. Barraza por fin es arrestado, pero los tres jueces en el juicio oral declaran que no hay pruebas para declararlo culpable.

Estas son evidentes: él mismo confiesa haberla matado, da el dato del lugar que la enterró y en el juicio pide perdón a la madre por su crimen, pero aún así los jueces lo absuelven de manera inexplicable.

En esa ocasión ella declara: “Me la volvieron a asesinar estos jueces, le volvieron a dar muerte con su veredicto. Fue un teatro; los payasos fuimos nosotros y los que se rieron fueron ellos”. A partir de ese momento se convierte en una activista que la vuelve un símbolo en la lucha contra los feminicidios.

Marisela presiona a las autoridades y logra que se restablezca el juicio y los nuevos jueces, ante la contundencia de las evidencias, condenan a Barraza, pero este ya había huido.

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La madre de Rubí, ante la indiferencia de las autoridades, inicia la búsqueda del asesino de su hija. Una vez más lo encuentra, esta vez en Zacatecas.

Da parte a las autoridades que realizan un operativo desastroso, de aficionados incompetentes, y una vez más huye. Para ese tiempo, él ya se ha ligado con uno de los cárteles del narcotráfico.

Marisela sigue su lucha y se instala en plantón permanente frente al Palacio de Gobierno en Chihuahua. Las autoridades en su indiferencia, incapacidad y cinismo no hacen nada.

El 16 de diciembre de 2010 Marisela Escobedo es asesinada por un sicario del crimen organizado frente al Palacio de Gobierno, en pleno centro de la ciudad.

 

Pérez Osorio arma un rompecabezas con múltiples piezas. En esa construcción es fundamental la recuperación de los testimonios de Marisela y el registro de sus actividades que reclaman justicia y denuncian los feminicidios.

En el documental está la voz de las autoridades, que revelan insensibilidad e incapacidad, y siempre, de una u otra manera, se justifican y nunca asumen su responsabilidad. Está también el testimonio de sus hijos y de otros familiares.

Marisela describe su lucha: “Le he perdido el miedo a todo. Le he perdido el miedo a la muerte, que es lo peor que me podría suceder. He enfrentado a las autoridades. He enfrentado al gobernador. He enfrentado a quien se me ha puesto enfrente y quiero que mi hija, donde quiera que esté, sepa que la amo, que no voy a dejar de luchar hasta que se le haga justicia”.

Ella, con su convicción y activismo, puso en evidencia más que nadie las fallas del sistema judicial en el país, la incapacidad de los ministerios públicos, de las policías y también la escasa o nula voluntad política de las autoridades para resolver los casos.

La estructura de la narración se basa en la investigación de la periodista Karla Casillas Bermúdez, “Las tres muertes de Marisela Escobedo”, un poderoso relato -a partir de un caso concreto- sobre la impunidad ante los feminicidios que siguen creciendo.

El documental impacta y provoca la indignación. El director logra una narrativa, sin ser sentimentalista, que sí interpela a la conciencia y a las emociones. Es una poderosa denuncia al sistema judicial en México. Es, sobre todo, un homenaje a esta extraordinaria mujer (se puede ver en Netflix).

 

 

ENLACE

Morir en México /Rubén Aguilar, Animal Político (México), Diciembre 12

https://www.animalpolitico.com/lo-que-quiso-decir/morir-en-mexico/

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