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México y los Mexicanos Compiten, Para Pesar de Trump y de Otros

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México coopera y compite a la vez, con todos los países con los que tiene relaciones, por lo que México coopite mundialmente.

En 1997, Brandenburger y Nalebuff del MIT, utilizaron por primera vez el término “Co-opetition”, al titular así un libro destinado al mundo de los negocios, como refiere Alejandro Macarrón Larumbe, autor del libro “Coopetencia”

A medida que la Globalización ha ido ganando espacios, en esa misma medida se va ampliando la cooperación y reduciendo la competencia, aunque ésta no desaparece, en tanto estimula los nuevos descubrimientos, inventos y avances en todos los ámbitos de la actividad humana.

El más reciente desplante de Trump, al decretar el cobro de aranceles a la importación de acero y aluminio, no solo afectaría a México, afecta a todos los exportadores de dichos metales a Estados Unidos y finalmente, afectará a los propios Estados Unidos. Nada nuevo. Ya no debiera sorprendernos. En el pasado ha habido medidas similares y finalmente han tenido que abrogar la disposición.

En el caso de Trump, él mismo como negociante, que no como empresario, tiene en su historial decisiones erróneas que le costaron caro y sin embargo, parece empeñado en decidir en contra de los propios consumidores estadounidenses, sus gobernados, quienes al final terminarían pagando más caros los productos fabricados con tales metales y en contra también de los trabajadores de Estados Unidos, pues perderían miles de empleos.

México ha aprendido a coopetir y en éste caso, una vez más lo hará.

Lo paradójico es que al calor de las campañas electorales en marcha y del influjo que todavía existe en un sector de la mal denominada izquierda, para pretender detener el avance de la Globalización, nosotros mismos, como mexicanos, no reconocemos las habilidades, tanto de los funcionarios mexicanos que han abierto paso a la producción nacional en el mundo, como de las propias empresas mexicanas hoy trasnacionales exitosas que coopiten mundialmente.

Veamos lo que dice uno de los voceros de la izquierda, Manuel Bartlett (si se da cuenta porque digo, mal denominada izquierda), coordinador de la bancada en el Senado de la República del PT-Morena (¡chulada!, ¿no?): “… tanto Canadá como México son dos entidades reactivas, que simplemente responden a los planteamientos de los intereses del presidente Donald Trump… el resultado de 22 años de TLCAN es un país fracturado, donde más de la mitad de la población es pobre, sin industrialización… hay una concentración brutal de la riqueza” (La Jornada. 3.03.18)

“Por su parte, la senadora del PT-Morena Dolores Padierna resalto… han llamado a suspender las negociaciones –del TLCAN- … por privilegiar los intereses del sector empresarial y porque se trata de un acuerdo que impactará la economía y la vida (¡que profundidad!) de los mexicanos” (ibid)

La editorial del diario La Jornada de la misma fecha apuntada en las citas, va a tono con lo ya transcrito: “… debe abandonarse el carácter supuestamente intocable del libre mercado… modelo económico probadamente lesivo para las condiciones de vida de las grandes mayorías…”

Afirmaciones todas, sin respaldo en la historia y en los hechos. Cualquiera, con solo ver una fotografía de cualquier parte del país, en los años anteriores al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), podrá visualizar las diferencias favorables para el país y por ende, para las y los mexicanos, después de la firma del TLCAN.

Las y los mexicanos con el TLCAN y en general con la apertura económica, pudimos acceder a cientos y miles de productos que antes solo eran accesibles para “los pudientes”.

Una fotografía revela muchas cosas, las condiciones de las calles de la mayoría de las poblaciones antes del TLCAN (sin pavimento, sin banquetas, sin alumbrado público, sin drenaje, etc., etc.). También, nuestra ropa y calzado de esos entonces.

Aparte, realmente tantas cosas que no había en casa (y desde luego, sigue sin haber todavía en muchas) antes de la apertura económica: estufas y calentadores de gas, televisión, teléfono, lavadoras eléctricas, hornos eléctrico, etc., etc.

Todo esto y más, en los hechos ha beneficiado a México, a las y los mexicanos, gracias a la apertura económica y a la Globalización, sin dejar de lado que hay que trabajar, hacer cosas, para reducir las brechas económicas y sociales existentes, no solo discursos desde una cómoda curul.

México coopite y seguirá coopitiendo en todo el mundo, no solo con Estados Unidos y lo hace exitosamente, aunque no lo reconozcan los legisladores del PT-Morena.

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