Código Tlaxcala
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Manifestarse, sí. Violentar, ¡no!

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Ni Huamantla, ni el estado de Tlaxcala, son Iguala, ni Guerrero.

El 15 de febrero pasado, Huamantla conoció un poco del arrebato de la violencia que vive parte de la entidad guerrerense, al realizarse la “Caravana Tejiendo 43 Esperanzas” en el estado de Tlaxcala, que inició en Huamantla y culminó en Tlaxcala capital.

Manifestarse, hacer pública su inconformidad con las pesquisas que se siguen sobre la desaparición de los 43 estudiantes normalistas y exigir que se llegue al final de la investigación, que se sancione a los responsables de la desaparición de los jóvenes estudiantes y que no quede impune tal masacre, es un derecho y también, por la naturaleza de los hechos, una obligación.

Todas las anteriores razones, en ningún momento justifican que se busque la justicia “por su propia mano”. El “ojo por ojo”, nunca ha conducido a la justicia y si, a más violencia y a más injusticia.

Mario César González Contreras, padre de uno de los jóvenes desaparecidos, señaló: “Los 43 padres de familia no sabemos hasta dónde vamos a llegar… vamos a seguir luchando hasta donde tope.” (La Jornada de Oriente. 16.02.2017).

Él mismo, “Reconoció que se realizaron pintas en bancos, pues no les podemos decir que no a los muchachos, porque ellos están en contra de las trasnacionales, los bancos y todo eso. No hubo ningún afectado particular, (sic) nada más (sic) bancos, (tiendas) Oxxo y a los de Bimbo. Se dio ahí por el hostigamiento, se enojaron los muchachos, relató”. (ibid)

Todo, según expresó el mismo César González, porque un policía tomó fotografías del autobús que los trasladaba.

A éstas alturas, tanto los padres de familia como los estudiantes, deberían estar acostumbrados a este tipo de labores que realizan policías uniformados y agentes de los tres niveles de gobierno, en tanto es para su información diaria, de rutina, que no tiene mayor consecuencia y si, útil para generar las acciones de protección que se brindan por parte del Estado, para el paso del autobús o del convoy que los conduce al destino que los manifestantes tienen.

Ellos saben perfectamente, que de alguna manera son escoltados durante sus recorridos por el país, para evitar afectaciones a su integridad física y que lleguen sin contratiempos a sus destinos. Así ocurre con cuantos manifestantes se trasladen a lo largo y ancho del país.

Me parece importante destacar lo anterior, en tanto, sus manifestaciones, no podrían realizarlas, por ejemplo, en Cuba, en China, en los países árabes o en Venezuela, como podrán saberlo, y si no, indagarlo, a través del internet.

El punto aquí es, reflexionar con los padres y familiares del estudiante tlaxcalteca desaparecido y con quienes los apoyan en su búsqueda, que no podemos consentir que se reproduzcan en Tlaxcala, los mismos actos vandálicos que ocurren un día sí y otro también, en Iguala o en parte importante del estado de Guerrero.

Dijo el papá del joven tlaxcalteca: “no les podemos decir que no a los muchachos, porque ellos están en contra de las trasnacionales, los bancos y todo eso. No hubo ningún afectado particular, (sic) nada más (sic) bancos, (tiendas) Oxxo y a los de Bimbo. Se dio ahí por el hostigamiento, se enojaron los muchachos…”

Don César González, dio en el clavo de lo que pasa en México. Dice: “no les podemos decir que no”. Claro que sí podemos decirles que NO. Podemos y debemos decir que NO a la violencia, de lo contrario, la espiral de violencia los va alcanzar a ellos mismos, como ocurrió con los revolucionarios franceses de 1789 y con los revolucionarios mexicanos de 1910, que en ambos casos, terminaron matándose entre ellos mismos.

Don César justifica lo que no puede justificarse, que se enojaron “los muchachos” y por eso, pintarrajearon fachadas de bancos y dañaron bienes de la cadena mexicana, Oxxo y de la empresa mexicana, Bimbo.

Argumenta que “los muchachos” están en contra de las “trasnacionales”, al estilo de Trump, sin importar si tales trasnacionales son mexicanas, como son los casos de Oxxo y de Bimbo.

Desconocen que gracias a los impuestos de esas empresas “trasnacionales”, se cubren los gastos de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, del municipio de Tixtla, en el estado de Guerrero, es desconocer también, que dan de comer a miles de familias mexicanas, sea porque trabajen directamente en dichas empresas o que vendan sus productos o incluso, que sean sus proveedores o prestadores de servicios.

Son bienvenidos a Tlaxcala, todos los manifestantes de cualquier parte del país, pero no pueden ofender la hospitalidad del estado de Tlaxcala, generando violencia a su paso por la entidad. Respetamos, pero también queremos y merecemos, ser respetados.

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