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“Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural”. Kofi Annan

Maduro vs Bayly

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Librados los requiebros de la lolita Altisidora, a buen recaudo ya en la anchura de la campiña comparte reflexivo el cincuentón Don Quijote con su fiel escudero que “la libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”. El tema de la rebeldía en defensa de la libertad engarza con el llamado derecho a la rebelión tratado desde antiguo en la obra de grandes pensadores, por ejemplo Platón y Tomás de Aquino; y viene a cuenta de lo que ocurre hoy en día en Venezuela -pero también en Nicaragua y obviamente Cuba. Me explico.

El pasado martes, el narcodictador Nicolás Maduro dirigió un mensaje de dos horas a través del canal oficial TeleSUR, a propósito del atentado con drones del sábado; volvió a acusar a las “ultraderechas” (léase opositores y críticos de su gobierno militarizado) de Venezuela, Colombia y Estados Unidos, y tuvo a bien zarandear quince minutos al escritor y periodista peruano Jaime Bayly, al que diagnóstico “sicopatía”, espetó ser un “cobarde” y señaló de padecer “adicción a las drogas”. El enojo del dictador contra el irreverente escritor y periodista, deriva de una revelación realizada por Bayly el lunes en el marco del programa que desde hace más de una década emite en Florida la empresa independiente MegaTV.

En efecto, el primer día de la semana Bayly –ganador tres veces del premio Emmy para televisión y autor de quince novelas traducidas a varios idiomas- informó al aire haber sido invitado a una reunión en un restaurante de Miami por conspiradores o cercanos a ellos que le dieron la primicia del atentado fallido, lamentó  que el dictador saliera bien librado esa vez y externó su ilusión de que Venezuela sea liberada en el futuro de Maduro y la camarilla que entregó la petrolera estatal PDVSA a militares leales y a cuyos miembros más prominentes les han congelado cuentas bancarias de origen sospechoso en Europa y los Estados Unidos.

“Me enteré del plan durante la semana. Mis fuentes, que generalmente son confiables, me llamaron, me conminaron a una reunión. Yo no quería ir porque soy perezoso, pero fui y los escuché. Me dijeron: ‘El sábado vamos a matar a Maduro con drones, hemos probado los drones en Caracas, funcionan’. Y yo les dije: ‘Hágale, vamos para adelante’ ”, dijo textualmente al aire.

Maduro en cadena nacional. (Captura de transmisión TeleSUR)

Por lo pronto, Nicolás Maduro ha hecho una tregua unilateral en su denostación cotidiana contra “el imperio” yanky para solicitar al gobierno de Donald Trump, en nombre de la legalidad que él mismo ha burlado un día sí y el otro también, la extradición del periodista.

Para mejor entender el incidente, los que no conocen al periodista andino deben saber que desde siempre, igual en la televisión de su país que en Dominicana, Colombia, Argentina y Estados Unidos, desde su debut a los 18 años como entrevistador y comentarista de televisión eligió compartir con la audiencia y los lectores detalles privados de su vida nada privada, lo mismo de la familia que de su bisexualidad que su afición juvenil a drogas ilegales y ya de hombre maduro a las drogas legales bajo prescripción médica. Una frase retrata mejor que cualquier semblanza al iconoclasta y delicioso columnista: “Siempre quise ser Presidente de mi país y al mismo tiempo Miss Perú”.

En su semblanza contenida en Wikipedia, se consigna que entre otras humoradas, el hedonista y juguetón escritor y periodista publicó a finales de 2013 una columna literaria titulada “Ahora que soy rico”, en la que contó haber recibido una jugosa herencia de su madre Doris Mary Letts Colmenares (hija de acaudalados mineros y viuda del banquero Jaime Bayly Llona), así como padecer un inoperable tumor canceroso en el cerebro, lo que negaría años después en otra entrega al portal web Perú.21.

Ciertamente el incidente con Maduro implica un interesante debate acerca de los límites de lo legal cuya solución vierte luz sobre cuestiones añejas y actuales, y atañe específicamente a las convenciones propias de la corrección diplomática y política. Pienso por ejemplo en las nociones de República y Democracia.

Bayly, réplica del miércoles.

Al respecto, planteo lo primero que me viene a la mente: ¿Cabe considerar democracia a la República Democrática de Alemania (RDA), sólo porque el satélite de la ex URSS llevaba el concepto de las sociedades abiertas en su nombre oficial? La respuesta debe ser no. ¿Y cabe llamar Republica a gobiernos actuales que no admiten la separación de poderes. como China, Norcorea, Cuba, Nicaragua o Venezuela, sólo porque se autonombran repúblicas? La respuesta debe ser, también, un no rotundo.

Dicho lo anterior, se sobreentiende que la corrección política es indispensable, por ejemplo, para una buena relación entre dos naciones o el buen funcionamiento de la asamblea de la ONU. No habría sana bilateralidad si Macron recibiera en el aeropuerto Charles de Gaulle de París al Dorticós bis del tirano heredero Castro II, diciéndole al desgaire con una amplia sonrisa en la boca: “¡Bienvenue en France, Monsieur Dictateur!”. O si recibiera Trump al déspota Xi Jingping en el John F. Kennedy de Queens con la fórmula “¡Welcome to the Unites States, Satrap Xi!”. Se entiende la conveniencia de cierta hipocresía al fin de facilitar, mediante la cortesía y la corrección, las relaciones internacionales.

Mas ¿tiene la obligación un periodista que no es gobernante, de asumir las convenciones diplomáticas en la práctica de su oficio o su vida cotidiana (que en Bayly son casi lo mismo), a sabiendas de que ni Xi ni Díaz-Canel son strictu sensu Presidentes, sino dictador el primero y mozo de espuelas de otro el segundo? ¿Deben la objetividad y la verdad subordinarse en el ejercicio del periodismo a la diplomacia, como se estila en el trato entre naciones?

En 2011 intentó ser candidato presidencial. (paulalonso.wordpress.com)

Mi opinión es que debe reconocerse al periodista la libertad de llamar si lo desea dictador a los dictadores (y en general a las cosas por su nombre). Aunque más de uno se asume como cogobernante, en principio ningún periodista es parte del gobierno ni representa formalmente a ninguna nación, sino a principios que exceden a la patria y las fronteras nacionales, como son la verdad, la objetividad y cierta predilección –como exigieron el húngaroestadunidense Pulitzer y el español Ortega y Gasset- por lo justo.

Volviendo al affaire Bayly-Maduro, el periodista reivindicó anoche su derecho a contribuir con la pluma o a través del micrófono a la caída de un dictador y hasta a desear la muerte del que a tantos ciudadanos inermes ha hecho torturar y asesinar.

“El que a hierro mata a hierro muere”, insistió anoche Bayly al definir a los autores del atentado como “héroes de la libertad de su pueblo”. El tema del derecho a la rebelión puede ser examinado desde dos ópticas, la historia y la tradición jurídica.

REBELIONES HISTÓRICAS

Es un hecho que los capítulos más selectos de las historias de todos los pueblos tratan de héroes que eligieron matar en vez de soportar dócil, resignadamente los abusos de gobiernos y gobernantes tiránicos. Las historias nacionales no distinguen a los siervos que eligieron el camino relativamente seguro de soportar estoicamente, sino a los que decidieron correr el riesgo de la rebeldía. Ensalza a los disidentes que aventuraron la propia vida y hoy se ponen como ejemplo a los niños en todas las escuelas.

En México eligieron la violencia, la opción de matar en pos de la libertad del pueblo los curas Hidalgo y Morelos, los intelectuales Juárez y Ocampo, los hacendados Madero y Carranza, los campesinos Zapata y Villa, el ranchero Obregón y el profesor y periodista Calles. La mayoría de estos prohombres mexicanos pagaron caro su riesgo: murieron fusilados Morelos e Hidalgo, y éste decapitado;  fusilado el abogado y científico Ocampo, y colgado su cadáver de un árbol; a Gustavo Madero le extrajeron su único ojo con bayoneta y torturaron militares hasta la muerte, y un día después, Francisco Cárdenas  se ganó el ascenso a teniente coronel en su ruta hacia general de división, al ejecutar en un asalto simulado al ex presidente Francisco I. Madero; Zapata fue asesinado a traición por un coronel al que Carranza premió con ascenso a general de división, y el propio Carranza terminó sus días en una choza de la Sierra Norte de Puebla, acribillado por la soldadesca del general Rodolfo Herrero; Villa fue emboscado y asesinado en Parral por un coronel al que Calles ofreció pagar su felonía asimismo con un grado de general, y decapitado su cadáver; y finalmente, Obregón quedó asesinado en un restaurante presuntamente a manos de un solitario dibujante (previamente corrieron rumores del atentado; el historiador Taracena asegura en La vida en México bajo Miguel Alemán, haber conocido dos certificados de muerte en que se reportaron una decena de impactos de bala, lo que sugiere una ejecución a cargo de los comensales que le acompañaban en La Bombilla).

El que a hierro mata, a hierro muere. Nuestros héroes corrieron su riesgo y lo pagaron. Se rebelaron contra Porfirio Díaz porque su dictadura no admitía una separación genuina de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, perseguía a la prensa y los opositores políticos, militarizó el país para mantenerse en el poder y simulaba elecciones democráticas donde ganaba la presidencia cada cuatro años. Sin lugar a dudas, es un caso muy similar al del dictador Nicolás Maduro.

Así en todo el mundo. También eligieron la violencia al luchar contra dictadores, antes de convertirse ellos mismos en tiranos, varios prohombres de “la izquierda” como los hermanos Castro Ruz, el Ché Guevara, Daniel Ortega, Mao Tse Tung, Lenin (de los cuales todos los fallecidos, salvo el argentino, se perpetuaron en el poder hasta su muerte natural). El punto no requiere más evidencias.

Está claro, pues, que las naciones modernas rinden culto a héroes que eligieron matar antes que vivir de rodillas. Ergo, la historia y el civismo justifican la rebeldía en aras de la legalidad y la libertad. (Y no obsta si tiranos que simulan la democracia y la república, coinciden en justificar la violencia en el pasado pero le niegan validez ética y moral en el presente, cuando son ellos los que gobiernan.)

Mas ¿qué hay de la legalidad de la rebeldía?

Bayly en los noventa, cuando fue relacionado con Seix Barral por el Nobel Vargas Llosa.

LEGALIDAD DE LA REBELDÍA

El derecho a la rebelión contra las tiranías fue reconocido en dos referentes paradigmáticos de la tradición jurídica moderna. Primero, en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de 1776, cuyo primer párrafo establece que Todos los hombres son creados iguales, dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre éstos la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno; y posteriormente, en la francesa Declaración de los Derechos del Hombre y los Ciudadanos de 1789, expresamente en la segunda redacción de 1793 cuyo texto estipula en los artículos 33-35 que La resistencia a la opresión es la consecuencia de los demás derechos del hombre; Hay opresión contra el cuerpo social cuando uno solo de sus miembros es oprimido, Hay opresión contra cada miembro cuando el cuerpo social es oprimido; y Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es, para el pueblo y para cada una de sus porciones, el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes.

En el país vecino, tal derecho fue reafirmado en la Carta de Derechos o Bill Rights introducida por Madison en 1789, cuyo segundo de 39 artículos propuso que Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un estado libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas. En los primeros debates de los estados y el Congreso, y hasta los más recientes, quedó claro que uno de los propósitos del artículo –cuya constitucionalidad fue decidida por la Suprema Corte hasta 1992, quedando como enmienda 27- es precaver mediante el dique de un pueblo armado el riesgo siempre presente de degeneración de la democracia en una tiranía. El punto nos recuerda que las leyes no pueden garantizar per se las libertades de los ciudadanos ni tampoco la democracia.

Citando a los autores que se han ocupado del tema, Wikipedia resume en seis los fines del derecho del pueblo estadunidense a portar armas: 1. Disuadir la tentación de instaurar un gobierno no constitucional o tiránico; 2. Facilitar el derecho natural a la autodefensa; 3. Autorizar a los vecinos la organización de sistemas de milicia que hagan innecesaria la intervención del Ejército en asuntos internos de la nación; 4. Contribuir los ciudadanos a suprimir insurrecciones; 5. Participar los ciudadanos en la aplicación de la ley; 6. Contribuir los ciudadanos a repeler invasiones externas.

Naturalmente, la interpretación del segundo artículo de las Bill y actual enmienda 27 ha sido tortuosa, habida cuenta de la ambigüedad propia de las palabras (desde un punto de vista semántico no hay cabida a frases retóricas como “aplicación estricta de la ley”, pues siempre cabe una lectura alternativa). El artículo 2 fue rechazado inicialmente, merced al temor que inspiraron los excesos de la Revolución Francesa y sobre todo a un motivo lógico fácil de comprender: legitima una especie de zapa en el cuerpo institucional que por inercia digamos consustancial a todo orden, aspira a la estabilidad y la paz.

Finalmente, tras una deliberación de más de dos siglos, la Suprema Corte y el pueblo norteamericano dieron validez constitucional a ese derecho de portar armas (tan incomprendido en América Latina, donde la democracia ha sido por tradición lo mismo que las leyes una mera figura verbal ante la apabullante realidad de gobiernos autoritarios o abiertamente militaristas; y donde la prohibición colonial de portar armas a los indios y las castas inferiores, se ha trasmutado en una autorización regulada no por civiles sino exclusivamente por militares). Tras el fallo de 1992 y la subsiguiente oposición de diversos sectores, la Corte ha debido ratificar dicho derecho en 2008 y en 2016 (cuando aclaró sin dar pie a ambigüedades que la dichosa enmienda “protege el derecho a portar armas, incluso las que no existían en el tiempo en el que fue ratificada” y que tampoco se limita a “sólo armas útiles para hacer la guerra” sino incluye a las paralizantes). Tal ratificación ha recabado un gran apoyo popular, llegando según Gallup a 76% en 2016 (cifra ubicada en apenas 36% en 1960).

Salvo las dictaduras y escasos gobiernos que aún simpatizan con la ideología neocomunista, el régimen de Nicolás Maduro ha sido descalificado por las democracias de Europa y América Latina. Hay coincidencia en que es una dictadura apenas disimulada.

Luego, al oponerse con la pluma y el micrófono a Maduro, asiste al periodista Jaime Bayly la razón histórica y también la razón jurídica.

Bayly con el poeta peruano Beto Ortiz (izq), en los albores. (poetasdelfindelmundo.com)

COHETERÍA

LÓPEZ Y LA INSEGURIDAD Si bien la prensa nacional y una mayoría de mexicanos educados desde siempre en la adoración de los rituales del poder, concentraron este jueves su atención en la entrega a Andrés Manuel López Obrador de la constancia de Presidente Electo, me llamó la atención sobre todo (confieso que casi no he leído las noticias en torno al TEPJF) el evento previo de Ciudad Juárez, realizado al filo del mediodía en el auditorio Gracia Pasquel de la universidad.

Un póster mostrado allí por los familiares de una jovencita con rostro adolescente, Esmeralda Castillo Rincón, tatuada con la frase “No me olviden, falto yo”, concentró mi interés.

Según las crónicas del Foro Escucha, primero de veinte programados por el presidente electo con la esperanza de lograr la Pacificación y Reconciliación Nacional, el gobernador panista Javier Corral fue exhibido por familiares de víctimas que le reclamaron no escucharlas antes de hoy. El discurso de ocasión de López quedó interrumpido por un coro de gritos en reclamo de ¡Justicia! “La cara de Corral era sintomática, con los ojos desmesurados, la boca abierta y los nervios de punta”, describió el redactor de la columna La Fuente del portal La Opción de Chihuahua que dirige el periodista Osvaldo Salvador.

“Le explota la realidad al frívolo gobernador @Javier_Corral en el Foro. Dos años sin escuchar a las víctimas por estar jugando golf”, tuiteó minutos después del evento el senador morenista Cruz Pérez Cuéllar, en alusión al gobernante cuestionado in situ por decenas de indignados. Corral respondió con otro tuit virulento. Escribió en su cuenta: “Ya empezó el malandro de Pérez Cuéllar a realizar la única chamba que sabe hacer y por la cual le pagaba @GoberDuarte una buena lana mensual: atacar a @Javier_Corral. Ahora infiltrado en @PartidoMorenamx sigue sirviendo al prófugo de la justicia o es instrucción de @Yeidckol?”.

Corral y López, interpelados por familiares de víctimas. (laopcion.com.mx)

Entretanto, este miércoles Ciudad Juárez amaneció con la noticia trivial por cotidiana de un hombre ejecutado en las inmediaciones del Centro Integral de Tratamiento Contra las Adicciones, ajustada a un característico patrón de “limpieza” que lleva años sin que ninguna autoridad aclare el origen de tan macabra campaña.

En la ciudad de Chihuahua, la prensa informó el arranque de una campaña de la agrupación Yo soy Médico #17, para recabar firmas electrónicas en respaldo a la exigencia de justicia para Karen Estrada Ávila, una anestesióloga estrangulada el pasado sábado dentro de las instalaciones del hospital “Cristhus Mugerza”. Hacia la misma hora, en otro punto de la capital familiares y colegas rindieron honores con globos blancos en las manos y la sirena de una ambulancia a Nicolás Gabaldón, un camillero ejecutado el lunes en la carretera hacia Aldama cuando conducía su auto Spark acompañado de un menor que atestiguó el asesinato. Y al sur de la capital, la empresa Radiza de Ciudad Delicias informó la identificación del cuerpo de Rafael Moreno Chávez, un joven de 19 años reportado desaparecido y encontrado en un canal de riego entre los poblados de Congregación Ortiz y Rosales.

Todo esto en un solo día en un portal, en un estado pico del salvajismo y la impunidad, donde la prensa se autocensura sistemáticamente porque cualquier nota roja puede costar la vida.

El evento de marras nos recuerda que en el lado oscuro del confeti, las sonrisas de los próximos servidores públicos federales y el sincero y justificado júbilo de decenas de millones de mexicanos que apoyan a López, sigue allí, intocado, acechante y omnipresente un rostro macabro de México.

Pues frívolos júbilos aparte, persiste en la realidad mexicana una coincidencia literal, forzada y ciertamente escalofriante con algunas representaciones cerámicas de la dualidad prehispánica vida-muerte.

Dualidad vida-muerte, imagen del México actual. Máscara de arcilla, 8.5×7.3cm., Tlatilco, data Preclásico Medio. Museo Nacional de Antroplogía de la CDMx. (@TheSoniaV)

No será nada fácil para López, quien horas después de visitar Ciudad Juárez recibió la constancia de presidente electo, satisfacer la demanda clamorosa de seguridad en un país donde un sexenio sí y el otro también aparecen indicios de colusión entre autoridades y criminales en torno a un botín anual del negocio del narcotráfico, estimado en 35 mil millones de dólares.

Por desgracia, los discursos pronunciados en Juárez por el colosista Alfonso Durazo y el presidente electo ante el TEPF, no permiten albergar grandes esperanzas. Obviamente la estrategia de atender las causas sociales de la violencia es de muy largo plazo. No basta para tantas familias urgidas de ilusión y certidumbre a todo lo largo y ancho del país.

En la inseguridad, el principal reclamo, la urgencia más urgente de los mexicanos que requiere soluciones para ya (hoy, mañana y pasado mañana), topará el próximo presidente de México con un reto mayor que no admite evasiones. La pregunta es: ¿funcionará la “receta mexicana” anunciada por Durazo en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez?

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