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Levantar y Reparar Escuelas, Pero más, Levantar y Reparar Aprendizajes

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Deseo que el sismo, lleve a darnos cuenta de la necesidad de acercarnos más a las escuelas y a las maestras y maestros de nuestras hijas e hijos, estar más cerca de todos ellos, hacer equipo, trabajar juntos, constituirse en una verdadera comunidad familiar y educativa.

Lo anterior, para crear una red de comunicación e interacción, que al mismo tiempo que nos mantenga informados sobre lo que ocurre en los centros educativos, al interior y en el exterior, incrementando y mejorando las condiciones de seguridad de las y los alumnos y estudiantes, conduzca a una mejora sustancial en el desempeño de las y los menores y jóvenes estudiantes.

Educación pública y privada, en el Estado de Tlaxcala, tienen que mejorar sustancialmente. La mejora puede medirse, no por las notas aprobatorias que aparecen en las boletas de calificaciones, sino por los resultados en el aprendizaje real y efectivo que se va alcanzando, grado por grado, nivel por nivel.

Es tarea de papás, mamás, tutores y adultos a cargo de los menores y jóvenes, revisar no solo tareas, sino evaluar sus avances en escritura, lectura y matemáticas, de manera fundamental. Estas tres habilidades, le harán más fácil el aprendizaje del resto de las materias que cursan en todos los grados escolares y niveles educativos.

No solo eso, México tendrá mexicanas y mexicanos más capaces, más críticos, más autónomos, mejor preparados, con más y mejores posibilidades de acceder a actividades laborales y productivas que requieren mayor calificación y por ende, mejores ingresos económicos.

Ésta es la parte de la realidad contra la que atentan las y los maestros que están en contra de la Reforma Educativa y de las evaluaciones docentes, quienes al suspender clases y sumar horas-clase-semanas-meses, sin cumplir con su trabajo, puesto que se les está pagando para ello, que además, el pago lo realiza la Secretaría de Educación Pública, es decir, esas maestras y maestros están cobrando dinero público, dinero de las mexicanas y mexicanos que pagan impuestos.

Luego entonces, papás, mamás, tutores y adultos a cargo de alumnas, alumnos y estudiantes, además de ser su obligación, es también su derecho, estar al pendiente de que esos recursos, ese dinero, ese trabajo de las y los maestros, se refleje en aprendizaje real y efectivo. Así como exigimos la devolución de nuestro dinero al comprar algo defectuoso o contratar un servicio que no nos satisface, y/o pedimos la reposición correcta, bien hecha, de un bien o un servicio, así también debemos, podemos, tenemos, que estar al pendiente de lo que están aprendiendo nuestras hijas e hijos.

Por ello, no basta estar al pendiente de las tareas, es importante evaluar el aprendizaje, medir los avances, y aunque no son los únicos indicadores, revisar su escritura, escuchar su lectura, ver su aprendizaje de matemáticas, nos dará una señal, una evidencia cierta de lo que está ocurriendo en el aula. Si vemos que no hay aprendizaje, que no hay evolución, que no hay avance, es el momento de acudir a la escuela, hablar con la maestra o maestro y plantear la situación, y juntos, establecer una ruta de aprendizaje.

 

Como quiera que sea, será una manera de comprometer a las maestras y maestros en el cumplimiento de su obligación laboral y profesional, en tanto no están haciendo un favor, puesto que se supone que para eso se prepararon, para eso estudiaron y para ello se contrataron. Cualquier posición y expresión ideológica que asuman las y los maestros en relación con la Reforma Educativa y su propia evaluación, tiene que ser independiente de su cumplimiento como trabajadores de la Educación.

Todavía más, estarían obligados a demostrar que son mejores maestros y por lo menos hasta el presente, no lo han demostrado. Habrá como en todos los casos, sus excepciones, pero como organización, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y satélites, no han mostrado ser mejores que los del SNTE. Así que antes de darse baños de pureza, por lo menos que demuestren que si cumplen, que si aprenden sus alumnos y que son mejores maestros.

De lo contrario, están traicionando a su propia profesión, peor aún, están traicionando a México, al condenar a miles de mexicanas y mexicanos a seguir en la pobreza y en la marginación social, económica y cultural, al no haber alcanzado los objetivos de aprendizaje básicos en sus alumnos: aprender a escribir, aprender a leer y aprender matemáticas.

Ojalá, esa preocupación surgida por la seguridad de nuestras hijas e hijos, en los planteles educativos, vaya acompañada por la preocupación e interés de saber y estar al pendiente de que aprendan real y efectivamente, ya que su futuro y la calidad de ese futuro, depende mucho de lo que aprendan en los primeros grados escolares.

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