Código Tlaxcala
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La MS-13: Centroamérica en Langley Park, Maryland

Tras Ejecución de su Hijo Denis, Guatemalteca Abigail Bautista Lucha Contra la Pandilla

Si Sigues Hablando, Habrá Consecuencias’: Último Aviso de Gángster ‘El Techador’

Escoria Salvadoreña Tejió en E.U. red de Extorsión y Muerte Contra Ilegales Latinoamericanos

Michael E. Miller y Dan Morse

-Versión en español del reportaje People here live in fear’: MS-13 menaces a community seven miles from the White House, publicado este miércoles 20 de diciembre por The Washington Post, por Xavier Quiñones. Títulos y subtítulos en español de Código Tlaxcala-

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A Abigail Bautista le llevó vivir menos de un mes en Langley Park para enterarse de que su nuevo vecindario en Maryland tenía sus propias leyes, escritas no en reglamentos sino en grafiti y sangre por pandillas.

La madre guatemalteca de cinco hijos empujaba un carrito de mercadería a lo largo de University Boulevard una mañana de invierno a fines de 2012, cuando se le acercaron tres jóvenes.

“¿Sabes quiénes somos?”, preguntó uno en español.

Bautista negó con la cabeza.

“Somos La Mara Salvatrucha. Y aquí, hay reglas”, le aclaró.

Pagaría $60 de “renta” por semana o habría problemas,. Sin documentos y temerosa de ser deportada si acudía a la policía, Bautista comenzó a entregarles dinero.

Había oído hablar de la pandilla callejera internacional que crece en América Central, donde la MS-13, como se le conoce, controla las ciudades a través de la brutalidad y la corrupción.

Ella había vivido la mayor parte de una década en los Estados Unidos sin cruzarla en su camino. Ahora, comprendió, se había mudado inconscientemente a un territorio MS-13, a solo siete millas de la Casa Blanca.

A medida que la pandilla se ha fortalecido durante los últimos años, también se ha extendido a otras comunidades por todo el país. Desde Boston hasta el norte de Virginia y Houston, una serie de macabros asesinatos de la MS-13 ha confirmado su resurgimiento y provocado una respuesta de la Casa Blanca.

“Uno por uno, estamos liberando a nuestras ciudades estadounidenses”, dijo el presidente Trump este verano en Long Island, donde la MS-13 ha sido vinculada a más de una docena de asesinatos recientes.

Grafitti en área arbolada de Capital Beltway. (FOTO: Sarah L. Voisin, TWP)

Sin embargo, lo que quedó fuera de los discursos de Trump es el hecho de que la mayoría de las víctimas de la pandilla no son estadounidenses, sino inmigrantes indocumentados como Bautista. Y cuando se trata del infame lema de la pandilla: “Matar, Violar, Controlar”, es el tercero –reforzado diariamente a través de la extorsión y la intimidación- lo que define la vida de algunos inmigrantes en lugares como Langley Park.

“Están atacando a las comunidades en las que viven”, explicó Michael McElhenny, agente especial de supervisión del FBI en Maryland.

LANGLEY PARK

Más de una década después de que una serie de asesinatos de la MS-13 conmocionara al vecindario mayoritariamente latino, Langley Park todavía está luchando por sacudirse la influencia de la pandilla. Mas a pesar de una actuación policial agresiva, el área continúa plagada de tráfico de drogas, prostitución, robo, extorsión y asesinatos de MS-13, según registros judiciales y entrevistas con residentes, activistas, fiscales y expertos en pandillas, así como funcionarios locales y federales.

El subjefe de la policía del condado de Prince George, Sammy Patel, dijo que años de operaciones antipandillas rompieron el “dominio absoluto” de la MS-13 en Langley Park e impidieron el aumento de asesinatos en otros lugares.

“Siempre nos enfocamos en la MS-13”, dijo. “Ellos no funcionan a lo loco.”

Patel dijo que hubo una leve disminución en el crimen violento en Langley Park entre 2013 y 2016, aunque reconoció que la pandilla sigue activa en el vecindario. De hecho, los fiscales consideran a Langley Park un “eje” de actividad de la MS-13 y dicen que probablemente la pandilla es responsable de cinco asesinatos en los últimos cuatro años.

Y Bautista no fue la única extorsionada por MS-13.

A una vecina se le dijo que pagara o encontraría el cadáver de su marido en un contenedor de basura. Otra confió que le dieron unos días para conseguir $1,500 a principios de este año o que la MS-13 mataría a sus hijos en América Central.

Las operaciones de la pandilla en Langley Park varían de oportunistas a organizadas. Los miembros siembran el terror con asaltos aleatorios a los residentes y ataques descarados contra rivales. El año pasado, en un tramo de seis meses la MS-13 mató en el vecino Lewisdale a cuatro miembros de otras pandillas, de acuerdo con los registros judiciales. También administra burdeles y operaciones de extorsión, cuyos ingresos se envía a líderes encarcelados en el extranjero.

Fiscales estatales y federales han apuntado a la MS-13 en esa área. Durante el año pasado, al menos 22 miembros fueron acusados ​​ en Maryland en casos de extorsión federal, muchos de cuyos presuntos crímenes tuvieron lugar en Langley Park y alrededores.

Pero la pandilla está intentando agresivamente reclutar reemplazos.

Cuando un niño de 12 años de Langley Park se negó a unirse a la MS-13 este verano, fue perseguido a través del vecindario y amenazado a punta de pistola por un miembro de la pandilla pocos años mayor.

Escoria centroamericana invadió E.U., donde victimiza a latinoamericanos. (FOTO: pics.me.me)

EL TECHADOR

Entre los presuntos líderes de MS-13 en Langley Park hay un techador 1 de 35 años con un sobrenombre que desmiente el miedo que inspira a sus vecinos.

The Washington Post está ocultando su apodo a pedido del FBI y la policía, que dijeron temer represalias contra los residentes. The Post también retiene su verdadero nombre porque no ha sido acusado en relación con ningún crimen de la MS-13. Pero un miembro de la pandilla identificó al techador como un palabrero 2, o líder de la pandilla en Langley Park, según documentos judiciales obtenidos por The Post.

Hace cinco años, una ex novia presentó cargos de agresión alegando que la había golpeado tanto que tuvo que ser hospitalizada. “Él es MS-13”, reveló. “Esta noche estuvo hablando por teléfono con alguien y les dijo que si algo le sucede o si presento cargos, entonces esa persona debe venir a buscarme.”

Antes la mujer había llamado a la policía, pero tenía demasiado miedo de presentar cargos. Esta vez decidió no comparecer ante un tribunal para renovar una orden de alejamiento, y los cargos fueron retirados.

Otros esfuerzos para llegar al techador, incluso a través de su madre, no tuvieron éxito.

Bautista dijo que el techador estuvo detrás de su extorsión. Para la mujer de 34 años, los pagos fueron solo el comienzo. Durante tres años, el control de la MS-13 sobre su vida se tensaría hasta destrozar su familia, lo que la empujó a una peligrosa misión para responsabilizar a la pandilla.

“La gente aquí vive con miedo. Pero yo no tengo nada que perder”, advirtió a su vez.

NIÑOS RECLUTAS

Cuando se mudó a Langley Park, recibieron a Bautista acentos guatemaltecos y carteles en español. Pupusas, pan dulce y piñatas 3 se alineaban en los estantes de las tiendas. Comprimidos en los derruidos departamentos del vecindario estilo jardín, había más de 20,000 personas, hispanos el 80 por ciento ellas.

Una milla cuadrada de América Central no lejos de algunos de los suburbios más ricos del país.

La MS-13 comenzó a desatar aquí su primera ola de violencia hace 15 años. El derramamiento de sangre -incluidos un adolescente apuñalado 44 veces con un destornillador por un hombre que gritaba “Mara Salvatrucha” y un carpintero ejecutado contra un muro con el grafiti de la pandilla- espoleó los casos federales de crimen organizado contra docenas de miembros de la MS-13.

La represión, combinada con la creación de programas sociales para ayudar a los jóvenes latinos, logró contener a la pandilla. Pero cuando Bautista llegó hace cinco años, la MS-13 estaba recuperándose, impulsada por nuevos reclutamientos entre una oleada sin precedentes de casi 200,000 menores no acompañados por adultos originada en El Salvador, Guatemala y Honduras.

Aunque solo una fracción de dichos menores se unió a la MS-13, la ola impulsó un aumento en las filas de la pandilla y su alcance en muchas comunidades, según el FBI. Prince George’s ha absorbido al menos a 4.500 de estos menores no acompañados en los últimos cuatro años, y muchos han sido colocados con familiares en Langley Park.

La pandilla se aprovechó.

“Cuando esos niños huyen (de América Central), la comunicación corre desde allá hasta aquí”, dijo Mark Edberg, un profesor de salud pública de la Universidad George Washington que ha investigado y trabajado en Langley Park desde 2005. “La pandilla dice: ‘Está bien, tienes un montón de niños por venir: aumenta la presión, intensifica el reclutamiento”.

Esos reclutas se convirtieron en los torturadores de Bautista.

Agigail Bautista, en pie de lucha. (FOTO: Sarah L. Voisin, TWP)

DERECHO DE PISO

Todos los viernes, un joven miembro de una pandilla la encontraba empujando su carrito lleno de zapatos y ropa. Le dieron nombres de calles de miembros de la MS-13, como contraseñas para que otras camarillas o facciones la dejaran en paz. Bautista, que trabajaba como empleada doméstica en un hotel hasta que la despidieron por ser indocumentada, informó que no tuvo más remedio que pagar.

Los vendedores ambulantes como Bautista son parte de una gran economía subterránea en Langley Park. Algunas familias indocumentadas crían pollos en gallineros ilícitos, en sus cocinas. A menudo subarriendan partes de departamentos, acordonando áreas con sábanas.

Una mujer, sin saberlo, alquiló su habitación a un miembro de la MS-13 que abrió su correo y le robó objetos de valor. Cuando ella lo encaró, él la escupió en la cara y amenazó con lastimarla, según una petición de orden de paz presentada por la mujer en marzo de 2015.

Incluso después de que fue desalojada, él le envió mensajes de texto a nombre de la MS-13. “Si queremos te mataremos, porque estamos en todas partes'”, recordó que le advirtieron.

Cuando hace diez años el Condado Prince George tomó en el vecindario medidas enérgicas contra los camiones de comida, muchos simplemente trasladaron sus negocios al interior de los edificios de departamentos. Estos establecimientos ilegales son blanco principal de extorsión por parte de la MS-13, según la policía. Tan pronto como la pandilla se entera de su existencia, los miembros demandan dinero y amenazan con violencia.

Eso le sucedió a una mujer que pidió no ser identificada por temor a represalias. Poco después de que abrió un restaurante en su departamento, en 2015, un miembro adolescente de MS-13 llamó a su puerta.

“¿A quién le pagas la renta?”, preguntó.

“A la oficina”, respondió ella.

“Desde ahora, nos pagas $50 por semana.”

Más tarde, después de que su esposo les dijera airadamente a los miembros de la pandilla que dejaran en paz a su esposa, ese mismo día más de una docena de jóvenes se acercó hasta su puerta. Armados con cuchillos, le dijeron que si no pagaba matarían a su marido y tirarían el cuerpo en el basurero del edificio.

Pagó por más de un año hasta que la policía allanó durante una redada el lugar, en 2016. Una vez, durante una temporada invernal -cuando el trabajo de construcción se había detenido y escasearon los visitantes del restaurante- le dijo a la pandilla que no podría pagarles. Un adolescente llamó al techador desde su puerta y le tendió el teléfono.

“No hay problema. Pero la próxima semana pagas el doble”, recuerda que le dijo el gángster.

PROSTITUCIÓN Y DROGAS

Las operaciones de prostitución y drogas de la MS-13 en Langley Park también son lucrativas. Tradicionalmente, la pandilla extorsionaba a los chulos, pero hay indicios de que la pandilla se está volviendo más organizada.

Este verano, la policía allanó un burdel dirigido por una pandilla particularmente poderosa de la MS-13 llamada “Sailors”. Los agentes derribaron la puerta con un ariete, obligando a los pandilleros a saltar desde las ventanas del segundo piso, según testigos. Dentro del departamento, las autoridades encontraron que habían erigido muros para crear habitaciones privadas. La policía de Prince George se negó a decir cuántas personas fueron arrestadas, pero los testigos calcularon casi una docena. No está claro si fueron acusados.

La misma camarilla extorsiona a los tratantes y traficantes de drogas, según una acusación federal presentada este año. Cuando la policía irrumpió en un domicilio en mayo, descubrieron que el miserable departamento estaba siendo utilizado como una madriguera de cerveza y drogas.

“Las enmohecidas paredes de la cocina estaban cayéndose “, según el informe. “Polvo de creatina, que se sabe usan para cortar y mezclar cocaína, fue encontrado en la cocina y el dormitorio, y la residencia estaba infestada de cucarachas y mosquitos.”

Los agentes arrestaron a un hombre de 25 años vinculado a los Sailors que vivía en el departamento con su madre y su sobrina. Unas semanas más tarde, la madre estaba limpiando apartamentos en el Distrito cuando recibió una llamada de un adolescente que le dijo que ahora le debía a la MS-13 por el efectivo que la policía confiscó.

“Necesito $1,500 para mañana”, le exigieron según la mujer, quien pidió permanecer en el anonimato. “Si no lo haces, sé que tienes dos hijos en Guatemala. O pagas dinero o pagas con tus hijos.”

Contó que su esposo había muerto tres años antes de una infección causada por mordedura de rata en ese mismo departamento, por lo que recurrió a amigos y familiares para obtener dinero. Se metió el efectivo en el sujetador, tomó un taxi a unas pocas cuadras y le pidió al conductor que se hiciera pasar por su novio para protegerse. Luego le entregó el dinero al adolescente que la había amenazado.

Cuando recibió otra llamada diciendo que todavía le debía $500, decidió pedir ayuda al techador.

“Dije: ‘Por favor, no me cobren $500 de renta'”, recordó. “Él respondió: ‘Lo haré por ti, pero solo si duermes conmigo’ “

Agregó que se negó, y en vez de acceder pidió prestado más dinero a sus parientes para hacer el pago. La mujer, que aseguró que su hijo había sido presionado para que vendiera drogas para la MS-13, dijo que estaba aterrorizada de que la pandilla llevara a cabo sus amenazas.

“Solo mira lo que le pasó a Abi”, dijo.

ACOSO ESCOLAR

Cuando Abi Bautista abrazó a sus hijos en Guatemala en la primavera de 2005, su hija mayor la ayudó a llevar un paquete de suministros para el viaje de un mes a los Estados Unidos.

“No te preocupes, mamá”, le dijo Denis Montufar-Bautista, de 7 años, en esa ocasión: “Soy un niño grande ahora”. Cuando se abrazaron casi una década más tarde, después de que Bautista pagara para que su hijo fuera contrabandeado en la frontera y la agencia de Estados Unidos a cargo de menores no acompañados lo llevó a Maryland, se encontró mirando a un apuesto adolescente.

En High Point High School, Denis hizo amigos, se ganó el apodo de “Pretty Boy” y encontró novia, pero también a miembros de la MS-13. Al paso de un año, Denis se encontraría en territorio de la pandilla -y en un grave peligro.

En las comunidades latinas de todo el país, la llegada de miles de menores no acompañados como Denis ha sido un enigma para los agentes del orden público y los educadores. Los administradores dicen que las escuelas proporcionan un apoyo crucial para los niños en riesgo, incluidos los menores no acompañados. Pero debido a que esos estudiantes a menudo se agrupan en clases de inglés como segundo idioma, las escuelas se han convertido en “zona de impacto ” del reclutamiento de la MS-13, dijo McElhenny del FBI.

El niño de 12 años dijo que un adolescente MS-13 comenzó a molestarlo durante el verano. Ahora ambos son estudiantes en Buck Lodge Middle School, donde el acosador comenzó a escribir “MS-13” en su escritorio, en las paredes del aula y en el baño, según el niño.

“Siempre me dice que me meta en su pandilla o que me matará”, dijo el niño. “Me está empujando, presionando y todas esas cosas en la escuela. Me dijo que cuando terminemos la escuela, habrá de atraparme”. La escuela consideró los incidentes como intimidación en lugar de violencia de pandillas, de acuerdo con el niño y su madre. Y cuando el chico informó que el adolescente lo empujó nuevamente hace varias semanas, los administradores les dijeron a los dos que lo discutieran.

“Me estrechó la mano y me dijo que no volvería a hacerlo”, dijo el niño. “Pero mintió”.

Esa tarde, el niño estaba de pie con su madre y su hermano en la cola de un camión de helados cuando el adolescente lo vio y lo persiguió, arrinconándolo detrás de un edificio. Luego, el supuesto miembro de la pandilla metió la mano en su mochila y sacó una pistola, dijo el menor de 12 años.

“Pensé que iba a disparar”, contó. Pero cuando su madre llegó momentos después, el miembro de la pandilla bajó el arma.

La madre ahora lo acompaña hacia y desde la parada del autobús todos los días. Le gustaría mudar a su familia, pero no puede pagar el traslado. “Esta área está perdida”, dijo, hablando bajo condición de anonimato por temor a represalias. “No sabes lo que les va a pasar a tus hijos cuando salen por la puerta. A veces solo cierro los ojos y oro ‘Dios, por favor deja que vengan a casa’ “.

El director de Buck Lodge, Kenneth Nance, dijo que estaba al tanto de los incidentes que involucran a los dos muchachos, pero que no sabía que están relacionados con pandillas y ofreció que los investigaría más a fondo. “No tenemos algún problema sistemático de pandillerismo “, aseveró.

La escuela ha tenido problemas con la MS-13 en el pasado. Hace tres años, cuando un inmigrante guyanés fue apuñalado fatalmente en el Northwest Branch Trail de Langley Park, la policía arrestó a dos estudiantes de Buck Lodge y un ex estudiante, diciendo que los adolescentes -de 13, 14 y 15 años- pudieron haber cometido el crimen para “ganar notoriedad” dentro de la MS-13.

MÉRITOS CRIMINALES

Los miembros de la MS-13 a menudo recorren Langley Park y los vecindarios aledaños en busca de oportunidades para cometer crímenes que les permitan ascender en la escala de las pandillas, de acuerdo con registros judiciales. La violencia también puede ser aleatoria.

Un miembro de una pandilla cometió tres brutales atracos en Langley Park en los últimos meses del año pasado, incluido un ataque con ladrillos contra dos hombres, según muestran los registros policiales y judiciales.

Este verano, un miembro de la MS-13 disparó fatalmente a un hombre en Langley Park después de una discusión, según la policía. Fue al menos el tercer asesinato de un miembro de MS-13 en el barrio en cuatro años, dijeron los fiscales, pero la policía sostiene que dos de los tres homicidios no fueron “motivados por pandillas”.

Otra matanza de Langley Park en2014 lleva el sello distintivo de la MS-13, dijeron los fiscales, al igual que una matanza no resuelta de 2015. En los últimos dos años, de acuerdo con los registros judiciales los miembros de la MS-13 son responsables de al menos otros ocho homicidios, principalmente de rivales, en todo el condado.

Fue a este ambiente infestado de bandas que Denis Montufar-Bautista llegó hace tres años.

En High Point High comenzó a salir con otros menores no acompañados. Uno de ellos fue Noé “Tsunami” Coreas-Mejía, quien comenzó a presionar a Denis para que le vendiera drogas a la pandilla en los baños de High Point, según Bautista. Cuando Denis se negó, la pandilla lo golpeó, dijo su madre. Algunos días estaba tan asustado que pidió hacer la escuela desde casa.

La directora de High Point, Nicole Isley-McClure, dijo que no podía comentar sobre el caso de Denis, pero que la escuela había reprimido el tráfico de drogas y el reclutamiento de pandillas desde que asumió el cargo el año pasado.

Fue Denis quien exigió que su madre fuera a la policía cuando supo que la pandilla la estaba extorsionando. “Se enojó tanto que comenzó a gritar y golpear el piso”, recordó Bautista. “‘Aquí hay leyes’, me dijo mi hijo.”

Bautista fue a la policía de Prince George en el otoño de 2015. Mensajes de texto muestran que a mediados de octubre se comunicó con un detective de la unidad de pandillas sobre la extorsión. Pero cuando el detective le pidió que usara una cámara oculta, ella se resistió. “Tenía miedo”, justificó.

EJECUCIÓN DE DENIS

Los problemas de su hijo con la MS-13 empeoraron el 28 de octubre de 2015. Según un informe que Denis refirió a la policía, estaba caminando por Langley Park cuando Noé y varios otros estudiantes de High Point lo rodearon, le preguntaron por qué llevaba los colores de la pandilla y le urgieron unirse a la MS-13. Cuando Denis dijo que solo quería usar su ropa en paz, comenzaron a darle puñetazos y patadas mientras Noé filmaba.

“Somos MS-13 y corremos en esta área”, le dijo Noé, de acuerdo al reporte.

La policía describió el incidente de manera diferente. Cree que el asalto fue una sesión disciplinaria de la MS-13 en la cual Denis fue atacado por faltarle el respeto a un compañero miembro de una pandilla. Su madre y un amigo cercano lo niegan. “Un verdadero gángster no hablaría con la policía”, dijo Bautista.

Después de que Denis informara del asalto, cuatro de sus atacantes fueron acusados ​​rápidamente, pero Noé no. Cuando Denis vio a su antiguo amigo merodeando por Langley Park el 15 de diciembre de 2015, decidió faltar a la escuela y quedarse en casa, dijo Bautista.

Al día siguiente, Denis fue invitado a ir a McDonald’s por un nuevo amigo que vivía unas pocas puertas más abajo, un joven de 15 años llamado Julio Rivas Rosales. Bautista tenía un mal presentimiento sobre Julio, pero le dio a su hijo algo de dinero para el almuerzo de todos modos. Era la última vez que lo vería con vida.

Denis Montufar-Bautista llevaba desaparecido casi una semana cuando Julio, interrogado por la policía, dijo que podía mostrarlo a los agentes. Los detectives podían escuchar el paso de los autos por Capital Beltway mientras seguían a Julio por un sendero oscuro, debajo de un paso elevado. Allí, rodeado de pilares de hormigón cubiertos de graffiti, sus linternas enfocaron a Denis, boca abajo en un arroyo.

De acuerdo con los registros judiciales, Julio dijo a los detectives que atrajo a Denis a lo profundo del bosque con el pretexto de fumar marihuana. Luego, como castigo por hablar con la policía, él, Noé y otro miembro de la MS-13 atacaron a Denis.

Lo apedrearon y apuñalaron mientras intentaba escapar.

Agigail Bautista, en pie de lucha. (FOTO: Sarah L. Voisin, TWP)

UNA MAMÁ CONTRA LA MS-13

Abi Bautista estaba durmiendo en la cama de su hijo cuando la policía del condado de Montgomery llegó al departamento y le dijo que habían encontrado el cuerpo de Denis. Cuando salieron, ella gritó y arrojó su teléfono al suelo, rompiendo la pantalla.

De las muchas víctimas de la MS-13 en Langley Park, pocos están dispuestos a hablar por temor a la pandilla. Casi ninguno está dispuesto a registrar su testimonio. Bautista es una rara excepción. Aunque el asesinato de su hijo ha servido como una advertencia para los demás, la ha animado a perseguir a la pandilla.

La policía de los condados de Prince George y Montgomery no discute las investigaciones en curso. Pero los documentos judiciales dicen que un “miembro de alto rango de MS-13 autorizó el asesinato”.

Después de la muerte de su hijo, Bautista comenzó a elaborar una lista de actividades de la MS-13 en el área. Aunque Julio y Noé habían sido arrestados, el tercer sospechoso, Leonardo “Castor” Siguenza-Neiros, todavía estaba prófugo, por lo que Bautista fue a buscarlo.

En un momento dado, ella lo siguió a un McDonald’s local, tomando fotos y enviándolas a los detectives. “Eso es peligroso”, le dijo un detective. “Deberías dejar que lo encontremos nosotros.”

Cuando la policía finalmente lo arrestó, Siguenza-Neiros se estaba escondiendo en Texas.

“Me llenó de tanto odio lo que estas personas malvadas le hicieron a mi hijo”, dijo Bautista. Vecinos y parientes le dijeron que lo dejara ir. Su ex marido, el padre de Denis, que también vive en Maryland, la persuadió de que quemara la lista.

La policía la trasladó a un hotel por varios meses. Pero cuando llegó el momento de irse, Bautista -atormentada por su decisión de no telegrafiar- eligió regresar a Langley Park.

“Quería ayudar a la policía a lidiar con estos sinvergüenzas”, dijo sobre la MS-13. Desde su regreso, ha ayudado a las autoridades estatales y federales a armar casos contra los presuntos asesinos de su hijo.

Siguenza-Neiros se declaró culpable de asesinato el año pasado y está programado para sentencia este mes. El caso de Julio fue transferido a un tribunal de menores, donde los registros son confidenciales. Noé, involucrado en un caso de extorsión federal, está acusado del asesinato de Denis y de extorsionar negocios ilegales en Langley Park.

Las autoridades federales dicen que el caso de extorsión y otras dos recientes acusaciones, demuestran que están decididos a desmantelar nuevamente la pandilla MS-13 en Maryland. Pero Bautista no estará satisfecha hasta que las autoridades encierren al hombre que sospecha que lidera la MS-13 en Langley Park.

Dos semanas después de que se encontró el cuerpo de su hijo, y unos días antes de su vigilia, alguien deslizó una carta debajo de su puerta.

“Si sigues hablando, habrá consecuencias”, le advirtieron con letra infantil. Está firmada, ha dicho ella, por el techador.

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NOTAS

1 Roofer.

2 Palabrero en el original, en alusión a una persona que apalabra acuerdos.

3 Pupusas, pan dulce and piñatas. La pupusa, una especie de gordita elaborada con tortilla de maíz o arroz y rellena de chicharrones, queso fresco, frijoles, ayote, tocineta y otros ingredientes, es comida típica de El Salvador. Deriva del nahua-pipil pupusawa, pronunciación españolizada de popotlax -de popotl, grande, relleno, abultado, y tlaxkalli,  tortilla.

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